17 abril, 2018. Por

Legends Of Tomorrow

Cómo el infantilón remake americano de El Ministerio del Tiempo se ha convertido en una de series más disfrutables de la tele
Legends Of Tomorrow

Con la excepción de Wonder Woman, el universo cinematográfico de DC no hace más que pegarse batacazos. Pero la tele es un lugar muy diferente. El arrowverse, un compendio de series que surgieron en torno a Arrow y se desarrollan en el universo de ésta o están conectada con ella, permite explotar el mundo superheroico con un tono desenfadado, juvenil y diverso. La que es, sin duda, la más loca de todas ellas acaba de terminar su tercera temporada (está renovada para una cuarta) y se puede ver entera en HBO España. Es DC’s Legends Of Tomorrow: un híbrido entre Doctor Who y El Ministerio del Tiempo al que van a parar los héroes “menores” del arrowverse que se está convirtiendo en una de las series más disfrutables de los últimos tiempos. ¿Los motivos? Veamos.

No lo llames adaptabilidad, llámalo fan service

Legends Of Tomorrow comenzó prácticamente como una fotocopia de Doctor Who (que uno de los protagonistas, Arthur Darvill, fuera un companion del Doctor solo acentuaba esta sensación) en la que algunos héroes y villanos del arrowverse eran reclutados por Rip Hunter (Darvill), un Time Master propietario de una nave espacio-temporal, la Waverider, que está obsesionado con evitar una devastadora guerra en el futuro. De aquél arranque quedaron cosas positivas, como un puñado personajes que, tras ser irrelevantes en sus series de origen, no hacían más que crecer y volverse más carismáticos a cada capítulo que pasaba; un uso desenfadado de los viajes temporales y una mitología prometedora. Pero también hubo muchas cosas que no funcionaron, como el abuso de los crossovers con Arrow y Flash, una trama centrada casi exclusivamente un personaje, Hunter; o un tono excesivamente serio para un producto tan claramente infantil.

Fan service es tener sabiduría para ver lo que los fans quieren… y los medios para poder dárselo

Gran parte del éxito de Legends Of Tomorrow reside en el poco miedo que tienen sus guionistas a la hora de reconocer lo que funciona y lo que no para potenciar lo primero y eliminar lo segundo. Así, cada temporada la serie se reinventa un poco, explotando las ideas, tramas o personajes que más gustan y fulminando lo demás. Con el paso de las temporadas (acaba de terminar la tercera) esta actitud ha evolucionado hacia un refinado fan service, con capítulos completos dedicados a dar a los seguidores del show exactamente los diálogos y situaciones que quieren ver. Ni que decir tiene que, así, Legends es cada vez más disfrutable.

La historia por encima de la Historia

En su segunda temporada Legends Of Tomorrow consiguió quitarse de encima el tufillo a Doctor Who a la americana que le acompañaba para imitar descaradamente a otra serie que conocemos bien por estos lares. Mientras muchos piensan que Timeless es un remake no autorizado de El Ministerio del Tiempo nadie parece darse cuenta de que fueron los guionistas de Legends quienes mejor adaptaron el espíritu de la serie los hermanos Olivares al ritmo narrativo americano. Reordenando el reparto (para mejor), los Legends asumen la misión de preservar la Historia y corregir los errores que alguna fuerza malvada va induciendo en ella (¿te suena, ministérico?).

El típico show que cumple el test de Bechdel

Por supuesto, Legends Of Tomorrow está pensada para un público infantil y para un fandom que oscila entre lo nerd y lo LGTB. La serie no pretende en ningún momento asumir el rol divulgativo que tan bien encarnaba El Ministerio del Tiempo en cuanto al relato histórico. Los conflictos temporales de Legends son ligeros si los comparamos con los elaborados choques diplomáticos o bucles a los que se enfrentaban los ministéricos. Pero la efectividad y la agilidad de sus tramas, sobre todo si las comparamos con la última temporada de El Ministerio, sale ganando aplastantemente.

Lo mismo se van al Japón feudal que a Camelot, que siempre funciona

El tono desenfadado también se vuelve brillante: un capítulo sobre la leyenda artúrica en el que Arturo es un rey títere de Ginebra, a quien es infiel con Merlín, que resulta ser una mujer; otro en el que lo que hay que salvar es toda la obra cinematográfica de George Lucas o uno de zombis en plena Guerra Civil americana (con un poderoso trasfondo racial). La historia de los Estados Unidos y varios elementos de la cultura pop anglosajona se van convirtiendo en el escenario en el que los Legends viven sus aventuras, y cada vez es más delicioso.

Enamorarse de una tripulación de tarados

Ya desde sus primeros capítulos Legends Of Tomorrow destaca por la conexión tan directa que establecen muchos de sus personajes con la audiencia. En una serie tan coral es verdaderamente meritorio conseguir que se coja inmenso cariño a todos sus personajes. Incluso a aquellos que, como el bobo entrañable Ray Palmer (Brandon Routh), el villano reconvertido Mick Rory (Dominic Purcell) o la fría y ácida Zari Tomaz (Tala Ashe), parecían arrancar con el contador de carisma en números rojos.

Amistad, frikadas y viajes en el tiempo. ¿Qué más podemos pedir?

Aunque sigue sin conseguir ser paritaria, sí que hay que alabar la riqueza de sus personajes: hasta mediados de la tercera temporada un hombre de mediana edad ha formado parte del equipo. Hay un personaje musulman, otro judío y uno de herencia africana. Recientemente uno de los personajes masculinos más queridos por el público regresó a su realidad para casarse con su novio, y el catálogo de personajes bisexuales que pasean por la serie empieza a ser abultado. Por la facilidad con la que consiguen armar equipos llenos de mujeres y personajes LGTB dispuestos a patear culos en eventos televisivos como Crisis en Tierra X debería ser mirada con envidia por crossovers cinematográficos de mucho más calado (no miro a nadie, Marvel).

A pesar de su errática trama inicial, si uno se queda viendo Legends Of Tomorrow es por la familia de inadaptados que se va formando en la Waverider. Por la preciosa amistad que se forja entre Sara (Caity Lotz), Leonard (Wentworth Miller) y Mick; los entrañables vínculos que va estableciendo Zari con el resto de la tripulación o, incluso, la intermitente historia de amor que se arma entre Amaya (Maisie Richardson-Sellers) y Nate (Nick Zano) atrae a los amantes de los personajes atractivos que establecen vínculos humanos y enternecedores.

Crisis en Tierra X demostró que podía llenarse un ensamble superheroico de mujeres y personajes LGTB sin perder nada de eficacia

No se puede molar más que Sara Lance

Pero si un personaje brilla en Legends Of Tomorrow por encima de todos los demás, ése es Sara Lance. Pateadora de culos profesional, segura de sí misma, indiferente ante el hecho carecer de superpoderes, a pesar de que todos sus compañeros los tengan de un modo u otro, e icono bisexual para toda una generación de nerds. White Canary comparte nombre con una villana que se cuela algunas veces en cómics de Birds of Prey, pero no tiene nada que ver con dicho personaje. Obviamente este éxito también tiene que ver con Caity Lotz, que con su trabajo predica un nuevo paradigma de belleza en el que las mujeres musculadas, decididas y capaces de grabar sus propias peleas y escenas de acción son mucho más irresistibles que las damiselas en apuros.

Best ship ever (con permiso de #wayhaught)

El carisma de Sara Lance ha ido convirtiendo Legends en una serie llena de constantes detalles femeninos y la naturalidad y ausencia de drama con la que abraza su sexualidad es un soplo de aire fresco. Más en una cadena tan aficionada a hacer drama de estas cosas como lo es The CW (la cadena que produce las series del arrowverse). En este caso hay que romper una lanza a favor de los guionistas de Legends Of Tomorrow, que han sabido contener, unas veces a base de humor y otras por exigencias de la trama, los vaivenes del corazón de Sara Lance para acabar ofreciéndonos a los fans en la tercera temporada un shippeo absolutamente gratificante (#avalance) y dos crossovers (Alex Danvers y John Constantine) que, a pesar de ser puro fan service, no decepcionaron a nadie por el buen gusto de su ejecución.

Saber no tomarse en serio a sí misma

A medida que Legends Of Tomorrow encontró su tono como serie sobre viajes en el tiempo, también ha ido comprendiendo que una trama como la suya no se puede tomar en serio. Legends encuentra su tono narrativo una vez entiende que sus personajes son, en realidad, unos tarados que por cada problema que solucionan, generan veinte nuevos. De este modo, a partir de la segunda temporada, el equilibrio entre gestas heroicas, bucles temporales y payasadas puras es perfecto. Sin las desmadradas dosis de humor friki y meta referencial los diálogos no serían tan mordaces y ágiles y la serie, muy probablemente, no sería sostenible.

Ellos sí que saben hacer reír a los nerds

Nostalgia y homenajes al servicio de la trama

En su tercera temporada Legends Of Tomorrow ha sabido hacer uso de un recurso explotado en exceso en estos tiempos de Guardianes de la Galaxia y Stranger Things: la nostalgia. La lista de homenajes ha ido desde E.T. hasta Matrix, pasando por un capítulo ambientado en la era dorada de Hollywood en el que se cruzaban los caminos de Helena de Troya y Hedy Lamarr (sí, leen bien), uno de piratas, otro de vikingos, un homenaje a El Exorcista, otro a No Es País Para Viejos y la presencia de John Noble, que llenó otro episodio de guiños a El Señor de los Anillos y Fringe. Por no mencionar un delirante día de la marmota o un guiño a las partidas de rol que deben jugar los guionistas entre capítulo y capítulo.

¿Nostalgia? ¿Quién dijo nostalgia?

Legends ha asumido su condición de divertimento nerd y, al igual que Flash, trufa todos sus diálogos con homenajes y referencias a la cultura pop, el cine de superhéroes y el mundo de la fantasía. Y como, por ahora, consiguen que estos homenajes estén siempre al servicio de la trama, si permitirse nunca que sea al revés, funcionan a la perfección. Estamos hablando de una serie que ha cerrado su tercera temporada con una pelea-homenaje a Matrix protagonizada por un peluche azul gigante (sí) y un demonio temporal al que le prestaba la voz uno de los actores de Fringe. Si no me creen, échenle un ojo. Verán que hay que estar hecho de una pasta especial para que esto suene atractivo. Pero, si algo de esto te llama, Legends Of Tomorrow te puede alegrar el día.

Beebo quiere un abrazo

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