5 abril, 2018. Por

Las estrellas son legión

¿Va realmente ‘Lesbianas en el Espacio’ de lesbianas en el espacio?
Las estrellas son legión

Las Estrellas Son Legión, de Kameron Hurley, está siendo una de las novelas de ciencia-ficción más comentados de los últimos meses. El motivo es tan simple como que, en un género cuya audiencia suele presuponerse mayoritariamente masculina, se trata de un relato en el que no hay varones por ninguna parte. En él Kameron Hurley, autora estadounidense con un par sagas de ciencia-ficción y algunos premios a sus espaldas, construye un universo impactante y original en el que los hombres ni están ni se les espera. Es por ello que la novela ya recibe el apodo (cariñoso) de Lesbianas en el Espacio, pero también lleva a preguntarse si su creciente notoriedad se debe a algo más que lo poco común de dicho planteamiento.

Sin memoria ni, aparentemente, gran libertad de movimiento, Zan despierta en una camilla tras lo que parece haber sido una batalla que ya ha librado varias veces. Lo único que sabe con certeza es es fuerte, que tiene cierta facilidad para la violencia y que siente una poderosa atracción por Jayd, una de las mujeres que, llamándola hermana, se encarga de vigilarla. Poco a poco Zan irá (¿re?)descubriendo Katazyrna, el mundo en el que se encuentra. Uno de los moribundos astros “orgánicos” que conforman la Legión y que se encuentran sumidos en una interminable espiral de enfrentamientos. Planetas carnosos en las que la tecnología se parece demasiado a la charcutería en cuyo interior viven nutridas comunidades exclusivamente femeninas que conspiran constantemente para rapiñar los recursos de sus vecinas.

“Kameron Hurley construye un universo impactante y original en el que los hombres ni están ni se les espera. Es por ello que la novela ya recibe el apodo (cariñoso) de ‘Lesbianas en el Espacio'”

En esta peculiar realidad Zan deberá comprender, muy lentamente, su papel en la extraña guerra entre Katazyrna y Bhajava, cuyas respectivas Lords rivalizan por el control del Mokshi, uno de los pocos planetas de la Legión que no parece estar en decadencia y que Zan parece condenada a intentar conquistar en repetidas ocasiones, siempre sin éxito. Sus sentimientos por Jayd, la tensa violencia que empapa las relaciones entre todas las katazyrnas que la rodean y la furibunda desconfianza que su presencia parece levantar entre todas las mujeres que la llaman “hermana” irán hilvanando el misterio en torno a quién es Zan y cuál es su papel en la Legión.

Portada del libro

Con semejante argumento una cosa queda clara: la capacidad de Kameron Hurley para construir mundos inquietantes, originales y muy detallados. De hecho, las descripciones de los mundos de la Legión es tan gráfica que, a veces, es lector desearía que Hurley se ahorrara