20 junio, 2018. Por

Laida Lertxundi

Paisajismo, cuerpo, música y ruido; así es el nuevo cine experimental
Laida Lertxundi

Laida Lertxundi nace en Bilbao en 1981 y se traslada a California donde se convierte en toda una creadora fílmica. Da hábitat a Landscape Plus, un proyecto con diferentes piezas audiovisuales de cine experimental donde el paisaje californiano convive con el cuerpo humano junto a la música, los sonidos y el ruido que le rodea. El cuerpo humano como bola de billar que colisiona  y dialoga con los demás elementos.

Títulos con aparente significado rompen la franja del entendimiento fílmico: generan un deseo de expectativas que se anulan al completo. El Plus de Landscape Plus hace referencia a ese algo más que hay en la naturaleza, esas interrupciones del mundo físico en lo natural. Siete de las construcciones audiovisuales de Laida Lertxundi pertenecientes a Landscape Plus han formado parte de la programación del mes de junio en la filmoteca española.

Footnotes to a House of Love (2007) se sitúa en el desierto y en los restos de una casa en ruinas donde se experimenta con los límites espaciales: no queda claro donde acaba la casa y empieza el desierto. La dualidad interior y exterior se difumina. La música proviene de una señal de radio que mueve a los sujetos que duermen en sábanas sobre tierra, hacen pis o pasan por puertas sin marco ni techo.

My Tears Are Dry (2009) ilustra tensión entre dos individuos que podrían estar tanto en el mismo lugar como en distintos continentes: alguien toca acordes desafinados en una guitarra y otro alguien da al play a All My life de Bruce Baillie en un cassette. Esta tensión se transforma en una dinámica de pregunta-respuesta entre lo electrónico y lo acústico.

Cry When It Happens (2010) juega con la presencia y ausencia a través de una televisión analógica que proyecta una imagen de cielo y nubes que parpadea constantemente. La televisión, como medio intruso, se coloca en la naturaleza a la luz de la luna y el sol y lo más importante, entre montañas.

En A Lax Riddle Unit (2011) nos atamos al discurso de una chica tocando el piano y a una canción: Love Attack de James Carr. Una chica que provoca a nuestra perspectiva y nos hace dudar acerca de sus sentimientos y pensamientos, a veces melancólica y otras risueña. Paisajes a contraluz que se difuminan y sobreexponen con los minutos. El título es un juego de pronunciación y letras con el nombre de la autora: Laida Lertxundi.

The Room Called Heaven (2012) es la capacidad que denota nuestra mirada y sus límites. Cada plano no sólo recoge lo que tiene delante sino la pluralidad de elementos que enriquecen el horizonte de una mirada tradicional y simple. Espejos que reflejan otra perspectiva o paisajes nítidos a través de una ventana. Una contraposición de puertas que abren y cierra con imágenes de mar y cielo superpuestas evocan una solución en la perspectiva de nuestra forma de ver.

Live to live (2015) dibuja una imagen de representación frente a la experiencia vivida: “If I want to remember what happen on this trip, what should I do?”. El sonido de un corazón frente a un orgasmo distorsionado por sintetizador consagran una representación del cuerpo a través de sus sonidos. Azul cielo y fucsia embriagador retumban en la pantalla reiterativamente.

025 Sunset Red (2016) es la única pieza que la autora define como casi-autobiográfica por tratar temas del País Vasco, sus orígenes, a través de un líquido desparramado como si de sangre se tratase. Una armónica coloca en nuestra retina imágenes de paisajes manchados junto a memoria histórica.

Una colección de construcciones audiovisuales que enmarcan el cine llevado a la experimentación a través de una mirada vertiginosa que se alza a la superficie en forma de arte y cine. El último trabajo de Laida, Words, Planets, se encuentra expuesto en el extranjero: hasta el 1 de julio en Tramway (Glasgow) y hasta el día 7 en LUX (London).

Laida Lertxundi