6 julio, 2018. Por

La número uno

La carrera presidencial de Emmanuelle topa con el techo de cristal de la Francia más machista
La número uno

A buen seguro, la protagonista de La Número Uno, Emmanuelle Blachey, tampoco dejaría que nadie la llamara “Manu”, el diminutivo que utilizó un estudiante para dirigirse al primer ministro francés, Emmanuelle Macron, el pasado 19 de junio. Y es que el personaje que representa Emmanuelle Devos en la cinta de Tonie Marshall no está para familiaridades. Este drama francés nos sumerge en los juegos de poder de la sociedad francesa contemporánea: juegos reflejados en negociaciones financieras entre bambalinas a la salida de la ópera o de las partidas de squash que frecuenta la clase alta parisina.

En esos juegos de poder, la distancia y la seriedad son valores al alza para nuestra heroína, pero no solo con ellos alcanzará la presidencia de una multimillonaria compañía energética del CAC 40 (el índice bursátil francés, nuestro IBEX-35). Emmanuelle es una ingeniera sobradamente preparada para el puesto, pero su sexo dificultará su ascenso laboral en un contexto aún hoy profundamente machista.

El guión que plantean Raphaëlle Bacqué y Marion Doussot (junto también a Tonie Marshall) subraya las dificultades por las que una mujer tiene que pasar para ser alto cargo de una empresa líder en Europa. Estas vicisitudes van desde los chantajes políticos y económicos hasta la deslealtad interna; desde los celos maritales hasta el feminicidio como forma de presión.

“La cinta, con una elegancia que solo el cine francés puede transmitir, consigue que empaticemos con la inseguridad y los miedos que siente una mujer valiente al enfrentarse al poder con mayúsculas”

La cinta, con una elegancia que solo el cine francés puede transmitir, consigue que empaticemos con la inseguridad y los miedos que siente una mujer valiente al enfrentarse al poder con mayúsculas. Este miedo se ve enfatizado por una banda sonora excelsa a cargo de Mike y Fabien Kourtzer y un tempo de la acción que invita a reflexionar ante las injusticias de género que todos sufrimos a diario.

Solo una de cada seis sillas (17%) de los consejos de administración de las empresas del IBEX-35 la ocupa una mujer. Si hablamos de consejeras ejecutivas, existe una mujer por cada 20 hombres en ese mismo cargo. Ni las empresarias españolas ni las francesas han llegado a romper este techo de cristal por el omnipresente machismo en el que todavía viven.

“La trama sociolaboral vista desde un punto feminista resulta completamente acertada dado el contexto mediático en el que vivimos desde el pasado año: nuestro mundo es imperfecto porque el acceso a las mejores oportunidades de la vida es profundamente desigual”

La trama sociolaboral vista desde un punto feminista resulta completamente acertada dado el contexto mediático en el que vivimos desde el pasado año: el movimiento #metoo de denuncia contra las agresiones y abusos sexuales perpetrados por hombres hacia personas de distinto sexo. Nuestro mundo es imperfecto porque el acceso a las mejores oportunidades de la vida es profundamente desigual. Lo que finalmente La Número Uno nos plantea es, ¿será perfecto cuando Emmanuelle rompa ese injusto y vidrioso techo?

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