19 diciembre, 2018. Por

La NO Comunidad

La exposición que grita a los cuatro vientos que el capitalismo daña gravemente nuestra salud
La NO Comunidad

La soledad es una enfermedad moderna. Es ya un hecho constatado que provoca más muertes prematuras que la obesidad. Y todo esto en un contexto en el que subyace un discurso que enaltece la capacidad de estar solo, de ser independiente, de no necesitar a nadie, como si esto fuera una fortaleza deseable, propia de la contemporaneidad. John Cacioppo, pionero de la neurociencia social, describía la soledad como “una condición psicológicamente debilitante, caracterizada por una profunda sensación de vacío, falta de valor y sensación de amenaza”.

A pesar de ello, hoy en día el proyecto de vida es algo personal, no colectivo. Se ha perdido el sentido comunitario. La gente se presenta como emprendedora de sí misma. Vivimos, conscientes de ello además, en la sociedad del estrés; el estrés como una nueva forma de vida que nos ha sumergido en lo contrario a lo que debería ser una sociedad: en una no comunidad propia del sistema capitalista, un sistema  cuyo rasgo principal tiene que ver con la idea de no pertenencia y de ruptura del vínculo social; y es que, adivinen: la soledad es económicamente rentable para el capitalismo. Y esta soledad capitalista es una nueva patología que sufrimos todos porque todos tenemos miedo a algo que nos perturba y paraliza y que nos aleja de los demás.

«Esta exposición podría servir para advertirnos de un peligro, como si de un paquete de tabaco se tratase: el capitalismo daña gravemente su salud y la de los que están a su alrededor»

La NO Comunidad, esta exposición colectiva en el CentroCentro hasta el próximo 27 de enero en la que colaboran artistas nacionales e internacionales, supone un interesante ensayo en torno a la cuestión de la soledad en la actualidad, un análisis social que la investiga en sus diferentes formas como epidemia engendrada desde el capitalismo y sus formas de separación biopolíticas. la propuesta ofrece una panorámica sobre la soledad: desde la mirada más pesimista hasta perspectivas más amables a través de piezas de artistazos como Marina Abramovic, Helena Almeida, John Coplans, Darío Villalba, Joan Fontcuberta, Pierre Gonnord, Paul Graham, Mona Hatoum, Jürgen Klauke, Esko Männikkö, Jorge Molder, Richard Prince, Antonio Saura, Cindy Sherman, Sam Taylor-Wood y Willie Doherty, que ofrecen una mirada poética sobre la soledad y el desarraigo como consecuencia de la no pertenencia. Comisariada por Blanca de la Torre y Ricardo Ramón, la expo sondea el concepto de comunidad siguiendo las ideas de grandes filósofos como Jean-Luc Nancy, Benedict Anderson, Alain Badiou o Giorgio Agamben en torno a la estructura relacional o la coexistencia.

Así, encontraremos en la muestra espejos, retratos, autorretratos, un apartado a los outsiders de la sociedad como vagabundos, inmigrantes o comunidades marginales que viven en soledad en las ciudades contemporáneas como consecuencia del capitalismo. Y es que las grandes ciudades se han transformado en panópticos focaultianos que ejercen su vigilancia invisible creando una sociedad disciplinaria, amedrentada y adiestrada para cumplir los objetivos que el sistema requiere.

«No tenemos espacios afables, el ocio y la cultura libres son prácticamente inexistentes, ni tampoco espacios seguros o accesibilidad. Internet y las redes sociales nos permiten no tener que hablar con nadie. Así, con el tiempo, dejamos de ser nosotros mismos y pasamos a convertirnos en quien el sistema necesita que seamos: un individuo estereotipado muy alejado de los demás que vive una vida programada en la falsa creencia de ser libre»

No tenemos espacios afables, el ocio y la cultura libres son prácticamente inexistentes, ni tampoco espacios seguros o accesibilidad. Internet y las redes sociales nos permiten no tener que hablar con nadie. Así, con el tiempo, dejamos de ser nosotros mismos y pasamos a convertirnos en quien el sistema necesita que seamos: un individuo estereotipado muy alejado de los demás que vive una vida programada en la falsa creencia de ser libre. Pero eso le genera estrés, fobias, paranoia, ansiedad, y por lo tanto soledad, entendida como la perdida de habilidades sociales y vacío interior.

La sociedad nos enferma porque nos necesita esclavos, dormidos, bien inmersos en nuestros problemas individuales, problemas que son en realidad colectivos. Esta exposición podría servir para advertirnos de un peligro, como si de un paquete de tabaco se tratase: el capitalismo daña gravemente su salud y la de los que están a su alrededor.

La NO Comunidad