16 Febrero, 2017. Por

La Bohème

La bohemia después de la bohemia
La Bohème

LA BOHÈME: UN CONCEPTO ACTUALIZADO

Reconozco que el concepto “bohemio” de hace ocho años a esta parte viene provocándome unas arcadas que ni un hidalgo de leche cortada y mezclada con Loch Castle. Es traer la palabra al presente, y una descontextualización enraizada entre la literatura de Arthur Miller,  palabras más liosas que el fular sexi-septuagenario que suelen portar dichos individuos, botines y una falsa élite que se esconde en locales tan cool como clandestinos de Lavapiés, se materializan. Y no, que no, que va. BOHEMIOS NO.

Entonces, el colectivo madrileño La Bohème saca un disco y empiezas a tragarte todos esos odiosos esputos verbales de los que eres dueño, porque Chuchos, su último disco,  te obliga a  reconciliarte con el término.

¿QIÉNES SON, DE DÓNDE VIENEN Y A DÓNDE VAN?

La Bohème no se trata de un invento nacido a la sombra de la efervescencia del panorama actual, tampoco tiene nada que ver con culos batientes rociados de Tramadol al compás de una instrumental tan turbia como el relato que se narra sobre ella.

La Bohème nace hace siete años fruto de la amistad entre madrileños y manchegos con un único interés: el arte. Así, los ocho que forman el colectivo (Tutto Vale, Morf, A. Rock, Ches, P. Donut, Karim, EKS y G. Aldeano) al margen del rap, también desempeñan labores de dirección y diseño. No por capricho en Chuchos encontramos cada dos por tres, pero muy bien traídas, referencias tanto pictóricas, como cinematográficas o literarias.

¿QUÉ HACEN?

Si bien es cierto que hasta este año no habían sacado un disco en el que participase el colectivo integro, es fácil reconocerles en proyectos como Sadsurfers, formado por Morf, A. Rock y La China PatinoOceank! donde repite A. Rock con Kikone; así como distintos álbumes en solitario.

Por otra parte, hay que tener en cuenta el montón de pólvora y colaboraciones de Tutto Vale, que van desde Sule B, Recycled J, Heric Hervé a Julieta Calavaro o Dheformer, entre otros. Lo que ha hecho el colectivo en Chuchos, siendo claros, es lo que les ha dado la gana al margen de tendencias y en colaboración con Suite Soprano y La China Patino.

Para dar fe de ello, no hay más que escuchar las producciones de A. Rock, las mismas que te hacen comprender los 90s desde el presente, y que sumadas a las reflexiones que acompañan, nos ofrecen un disco tan maduro, como agrio y bueno.

¿POR QUÉ LA BOHÈME?

Líneas más arriba rajaba sobre lo que significa el término “bohemio” en la actualidad. Faltaban unas tonadillas falsamente indies que acompañasen la lectura y me habría quedado más ancho que largo sabedor de una razón tan tonta como escasamente universal.

Pero está sonando Chuchos mientras escribo esto y meneo la cabeza al ritmo del beat, así que lo releo y pienso en qué escucharía el Miller-ficción de Trópico de Cáncer si viviese ahora en Madrid, en cómo sería un bohemio que no hubiese perdido la noción de actualidad, en si llevaría chándal, en si escucharía rap…

Creo que la respuesta [BUENÍSIMA] está en el mismo disco y en boca de Sule B (de Suite Soprano) —lo cual está muy bien porque al no pertenecer al colectivo le da perspectiva: “Para empezar, te voy a explicar mi caso: no soy Pablo Escobar, soy Pablo Picasso, pero igual te llevas un tibiazo”.

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