21 junio, 2018. Por

La boda de tus muertos

Una boda a la que merece la pena asistir, te sienten en la mesa que te sienten.
La boda de tus muertos

“Las bodas son el único momento en el que la familia se reúne. Obligatoriamente. Aquí y en los funerales”

Una familia acude a la boda del hijo mayor. Ya en el trayecto en coche se advierte que muy bien no se llevan y que pueden potencialmente liarla muy parda. Así que, efectivamente, cuando llegan al banquete descubren que su hijo les ha relegado a la mesa más alejada (pero con mejores vistas) del convite: la mesa número trece. Precisamente para que no les vea la gente (decisión muy inteligente con lo que se avecina).

Porque, además, este número aciago no hace más que incitar a las broncas de estos padres y sus dos hijos ya independizados (o con ganas de), que durante hora y pico sacarán todos tipo de trapos sucios emocionales y se lanzarán la vajilla a la cabeza (literal y metafóricamente) en La boda de tus muertos, la nueva obra de Pablo Canosales que puede verse en los Teatros Luchana de Madrid. “La familia duele. Te hace grandes heridas pero sigue siendo la familia.”

“Con ecos que van desde Camus al costumbrismo de ‘El ángel exterminador’, los personajes delirantes de ‘Alicia’ o el mayordomo ciego de ‘Un cadáver a los postres’, Pablo Canosales conforma un batiburrillo de influencias y escenas que provocan un sentimiento de reconocimiento y extrañeza simultáneos”

Canosales y su estupendísimo elenco han conseguido oficiar una función extraña y surrealista, regada por el absurdo y el melodrama, la comedia y la tragedia, el misterio y el vodevil, todo en un menú muy loco que comienza con unos entrantes ligeros para acabar casi en inquietante tragedia que deja poso. Canosales guía con criterio (en fondo y forma) la función. Y el trabajo de todos los intérpretes (Mauricio Bautista, Lucía Bravo, Sara Mata, Víctor Nacarino, César Sánchez) resulta perfecto, entregados por completo e inmersos en un agotador vendaval en el que arrecian las risas pero también la emoción, como en esa escena entre madre e hija al ritmo de un melancólico Resistiré.

Con ecos que van desde la comedia costumbrista hasta El ángel exterminador de Buñuel, con personajes delirantes, como ese absolutamente maravilloso camarero a medio camino entre el conejo de Alicia reloj siempre en mano, la figura ominosa de El malentedido de Camus y el mayordomo ciego interpretado por Alec Guinness en Un cadáver a los postres (“Me llamo Benson, Señora“, grandísima escena); Canosales conforma un batiburrillo (en el buen sentido de la palabra) de influencias y escenas que provocan un sentimiento de reconocimiento y extrañeza simultáneos. Consiguiendo que la sensación de la propuesta perdure una vez abandonada la sala.

Una función original y muy interesante. Una boda a la que merece la pena asistir, te sienten en la mesa que te sienten.

La boda de tus muertos