3 enero, 2018. Por

La autora de Las Meninas

Un ‘El exorcista’ de la historia del Arte
La autora de Las Meninas

«Aquí se refiere la extraña historia de la monja copista o lo fácilmente que el maligno logra sus fines al despertar en nosotros la serpiente de la vanidad. Porque ésta es la historia de una posesión. Escuchad…»

Así nos introduce Carmen Machi en esta La autora de Las meninas, la última obra escrita y dirigida por Ernesto Caballero, que se puede ver ahora mismo en el Teatro Valle-Inclán. Una fábula distópica, como su propio autor la define, que nos plantea un futuro no muy lejano (los años 30 de este siglo XXI) en el que un gobierno que acaba de acceder al poder se plantea deshacerse del patrimonio (Las meninas a la cabeza) para saldar la deuda pública. Contratando así a una experta monja copista, Sor Ángela, para realizar una réplica exacta del cuadro de Velázquez, todo acompañado por un aparato mediático que legitime públicamente esta venta.

Con una evidente semilla de crítica sangrante, la función acaba derivando en auténtico enloquecimiento, más bien naïf pero divertidísimo, un paseo-poseído a través de la Historia del Arte. Dejando de lado la sátira de tintes políticos (aunque ahí esté y casi con nombres y apellidos: pasando desde ese muy reconocible partido político que llaman «Pueblo en pie» hasta el tema catalán, que resulta demasiado facilón), Caballero habla del arte (del aura y esas cosas) y los artistas (con sus mismidades) dibujando un divertimento de espíritu francamente burlón (aunque inteligente) a mayor gloria de una inmensísima y espídica Carmen Machi.

«Un auténtico enloquecimiento, más bien naïf pero divertidísimo, un paseo-poseído a través de la Historia del Arte: el director habla del arte y los artistas dibujando un divertimento de espíritu francamente burlón»

La actriz, casi como una montaña rusa humana, pasa de ‘monjita recatada’ a ‘performer mediática’ en un pestañeo. Una auténtica bestia una Machi (y si alguien no estaba convencido de que puede con cualquier registro, que se pase por aquí, que los tiene todos) que se entrega con pasión a esta enajenación transitoria, al igual que su personaje. Dándolo todo, con un manejo impresionante de todos los recursos a su alcance, que son muchos (con un evidente y espléndido trabajo corporal además). Y es que el peso recae por completo en ella, aunque de vez en cuando hacen acto de presencia la directora del Museo del Prado (Mireia Aixalá) y ese vigilante nocturno (ángel o demonio) interpretado por Francisco Reyes; ambos van cogiendo tono durante la función hasta alinearse con sus muy caracterizados personajes.

Un extraño viaje (incluso didáctico) por las vanguardias del s.XX (con punto de partida en Las meninas, claro está) desde el esparcimiento y el desvarío más total y absoluto. Y es que el momento posesión de Walter Benjamin (!!!) es, sin duda, uno de los picos de delirio escénico mainstream más maravillosos de esta temporada. Un what the fuck en toda regla, que podría decir (por eso del inglés) el mismísimo Banksy (al que también hay alguna alusión por ahí en otro WTF pero que muy grande).

La autora de Las Meninas