30 mayo, 2018. Por

Kor’sia

La danza, lenguaje universal
Kor’sia

El uso de la palabra está sobrevalorado, y en determinadas situaciones, aquello que el lenguaje verbal no es capaz de transmitir, el cuerpo entra en acción, siendo capaz de manifestar y crear emociones que traspasan fronteras. Desde los albores de la humanidad, la comunicación social ha formado parte intrínseca de nuestra evolución, uniendo y separando grupos étnicos y guiándolos hacia el éxito o hacia la derrota.

Gracias al lenguaje, conseguimos entendernos y dar forma a la realidad. Creamos lazos, nos expresamos y manifestamos sentimientos para darnos a conocer. La danza parte de la capacidad que tiene nuestro cuerpo físico de utilizar otro tipo de lenguaje, el corporal, para transmitir emociones y comunicarnos sin la necesidad de palabras.

Kor’sia hace precisamente eso. Gracias al uso de sus cuerpos, de una coreografía creativa e inusual y de mucho trabajo detrás de este colectivo de origen italiano, consiguen trascender las barreras de la comunicación. Este colectivo de danza italiano se trata de un grupo de trabajo donde Mattia Russo y Antonio de Rosa, directores y coreógrafos, aúnan esfuerzos con un selecto número de personas que dan vida a Kor’sia.

Este dúo unió esfuerzos en 2012 con Giuseppe Dagostino y con Diego Tortelli, y así nacieron los cuatro puntos que representan Kor’sia, presentes en el cuerpo de cada uno de ellos en forma de tatuaje. Junto a ellos, dramaturgos, intérpretes, bailarines y actores que suman talento para moldear historias destinadas a remover el alma de los espectadores con una miríada de emociones. Movimientos coordinados que están destinados a contar aquello que la palabra es incapaz de conseguir. Ese “no sé cómo decirlo” que construye un campo de batalla donde la danza sale victoriosa.

Malasaña, bañada por un sol propio de principios de mayo, era testigo de mi encuentro con los italianos. En la plaza donde Espíritu Santo conoce a Tesoro, Mattia, Antonio y su Geri Halliwell personal, Diego Tortelli, que decidió abandonar el colectivo.

“Nosotros con nuestro cuerpo intentamos hablar. Y no a través de lo barato y sin decir nada, sino que vamos sintiendo y profundizando en lo que puede ser un discurso del cuerpo”

Vamos al génesis de Kor’sia. Para quien no os conozca, ¿cómo nació Kor’sia?

Antonio de Rosa: Kor’sia nació como un colectivo de danza. Hablo de ‘colectivo’ porque, en realidad, los fundadores de Kor’sia somos cuatro: Mattia Russo, Giuseppe Dagostino, Diego Tortelli y yo. Los fundadores somos cuatro y Diego Tortelli, que está aquí es… es como las Spice Girls, que se separaron.

Diego es como Geri Halliwell entonces, ¿no?

A: Exacto. Siempre decimos que los fundadores son cuatro, pero en la actualidad trabajamos tres. Matti y yo como Director Artístico y Giuseppe que es el dramaturgos del colectivo. Diego era otro coreógrafo, pero salió. Tiene su trabajo en Italia y los caminos se separaron. Nosotros dos sí firmamos como Kor’sia en todas nuestras coreografías. O sea, no nos distinguimos como Antonio o Mattia, porque siempre trabajamos juntos. Para nosotros Kor’sia es la unanimidad, es el grupo, colectivo, que trabaja por una idea. En este caso trabajamos Matti y yo como director, junto a un dramaturgo, que suele ser Giuseppe u otro dramaturgo, como María Velasco.

Mattia Russo: Lo que intentamos es que, en vez de firmar proyectos por separado, los proyectos vengan de la casa, siendo la casa en este caso Kor’sia.

¿De ahí vienen los cuatro puntos del logo?

M: Sí, los cuatro puntos vienen del tatuaje, que luego acabó convirtiéndose en nuestro logo.

A: Antes de ser el tatuaje, o los cuatro puntos, somos cuatro amigos que nos conocimos estudiando juntos en el Teatro alla Scala de Milán. Ahí nos conocimos.

M: Desde ahí, nos juntamos como proyecto de cuatro amigos. Luego, poco a poco, cada uno ha ido definiendo su camino. Y nos hemos encontrado otra vez en otro momento de la vida y hemos dicho: ¿Por qué no montamos algo juntos?

A: En un principio fue intentar cuadrar eso, que no ha sido fácil. Por eso Diego ha salido, porque todos somos freelance y era incompatible poder estar en la misma ciudad. Al final se decidió Madrid como sede la compañía. Somos un ente freelance y tenemos que trabajar. Para Diego era muy difícil, ya que él trabaja sobre todo en Italia y en Alemania. Luego, Pepe (Giuseppe) está en Francia.

Actualmente, los proyectos que representáis son: Cul de Sac, Yellow Place, Human y The Lamb. ¿Qué podéis decirme sobre ellos y su producción?

M: Yellow Place fue el primer trabajo de Antonio y mío, y fue el proyecto que nos dio a conocer un poquito más. Desde aquel proyecto formamos la asociación cultural para poder darnos de alta y todo. Fue el proyecto donde nació Kor’sia. Después, Cul de Sac fue el proyecto donde trabajamos con un grupo de bailarines, ya que es la primera coreografía donde llevamos unos 6 o 7 interpretes.

A: Es más larga, de una hora. Los efectos sonoros son de Marco Palazzo.

Os inspirasteis en la obra del artista Juan Muñoz, ¿no?

A: Sí, exactamente. Cul de Sac fue la primera pieza grande que hicimos. Yellow Place duraba sólo quince minutos y era un dúo de nosotros dos. Experimentábamos con ella y veíamos si podíamos encajar juntos y definir un poco más el estilo. Con Cul de Sac fue como adentrarnos en algo mucho más concreto, con más gente y con un vocabulario un poco más definido. Con un concepto que va más allá. Cuando tienes mucha más gente y tienes una hora para poder extenderte, puedes abarcar un concepto mucho más amplio.

[“Cul de Sac” es su obra más reconocida y halla su inspiración en una exposición del artista español Juan Muñoz, que se titula “Double Bindn and Around” y que fue expuesta en Milán en el HangarBicocca. Esta exposición recogía esculturas del artista español, representadas como personas anónimas ancladas al suelo, sin pies visibles. Este aspecto fue la chispa que prendió la inspiración de Russo y de Rosa, que hallaron en la ausencia de pies una sensación de aislamiento e imposibilidad de escape. Un “Cul de Sac” o callejón sin salida, que acabó ejerciendo la responsabilidad de ser el marco que describe una sociedad afinada entre cuatro paredes, incapaz de huir y forzada a buscar la libertad en su fuero interno. Esta pieza fue ganadora del Premio Residencia de Creación XXI Concours Choréographique Jeunes Compagnies 18 “Les Synodales” de Sens, Francia. Y es que Kor’sia ha sido galardonado con varios premios, y cuando les pregunto sobre ello, me comentan con total sinceridad que no son los premios lo que ocupa su mente, sino más bien el reconocimiento que los acompaña y la posibilidad, como fue en el caso de “Cul de Sac”, de ser capaces de recibir apoyo financiero para desarrollar un proyecto de larga duración -1 hora aproximadamente- que les permita crear. Junto con la ayuda de María Velasco, “Cul de Sac” fue moldeado por Kor’sia siguiendo la premisa de escenificar un mundo sin salida, donde todos estamos anclados. Es esta obra la que más reconocimiento les ha conferido y la que les ha abierto las puertas para poder seguir creando distintos proyectos]

De cara a trabajar en colectivo, imagino que vuestras ideas han de estar muy cohesionadas a la hora de presentárselas a vuestro dramaturgo. ¿Cómo es ese proceso?

A: La idea debe estar clara, pero también el proyecto se va construyendo a medida que va adelante. Es decir, ella (María Velasco), lo que hace es informarnos más. Es una aportación que es necesaria. Nosotros pensamos en nuestra idea y la tercera persona puede entrar desde otro lugar que no tiene por qué ser la danza. Tiene otro tipo de visión.

“Lo que intentamos es que, en vez de firmar proyectos por separado, que la casa de todos sea Kor’sia

¿Tenéis una mente muy abierta a la colaboración?

A: Sí, aunque al final decidimos nosotros dos.

Habéis salido hace muy poquito en Fama, ¡a bailar! 2018, interpretando a dúo Yellow Place, con vestuario de David Delfín. Contadme un poco de dónde viene esta colaboración con Delfín.

M: A David lo conocimos en la Compañía Nacional de Danza Española, a raíz de hacer un trabajo con otro coreógrafo. El contacto se convirtió en una amistad y una vez le contamos la idea de realizar un dúo – el de Yellow Place -, él se ofreció a diseñarnos el vestuario. Entonces, nosotros le dijimos: “David, yo no tengo dinero para pagarte ahora mismo” y él nos dijo: “No, me da igual. Yo no quiero dinero”. Entonces, fuimos a su taller, se eligió la tela y le contamos la historia y él nos dijo: “Pagáis la sastrería y la tela la pongo yo”. Nos cogió medidas y confeccionó un vestuario para mí y otro para Antonio.

Vaya colaboración…¿lo seguís utilizando, el vestuario?

M: Lo seguimos utilizando y lo intentamos cuidar.

 “A cada rato buscamos cualquier cosa para crear. Cualquier cosa puede ser una fuente de inspiración”

¿Cómo fue ese momento en Fama?

A: Bueno, nosotros no somos muy de televisión, así que fue muy gracioso. En realidad, te das cuenta que es otro momento.

M: Es otro mundo. Va todo muy rápido. Pero bueno, ha sido una experiencia…

Pero mojaos, mojaos un poco y contadme vuestra opinión honesta.

A: Tengo que decir que los chicos eran muy buenos. Yo no veo el programa de todas maneras.

M: Lo interesante es que, este año, con la dirección de Igor Yebra, que es un bailarín muy formado, se ve otra calidad en el programa. O sea, hay bailarines que de verdad están ahí dándolo todo, como profesionales. Bailarines que podrían bailar de verdad en una compañía. Da gusto ir a un programa, dar un workshop, y saber que la gente que está delante te entiende y tiene ganas de aprender. Yo no sé si esto fue así los otros años.

Yo no sé si vosotros estabais en España cuando las primeras ediciones de Fama, ¡a bailar! se emitían en Cuatro, pero aquello fue un hito. La excusa del concurso era la danza, pero el impacto que tuvo en la sociedad fue enorme. La gente vestía como los bailarines y se tragaban horas y horas de programa enganchados…

A: Ya, pero yo creo que luego hubo una degeneración a algo muy comercial. Lo que Matti intentaba explicar es que este año se ha vuelto al mundo de la Danza. No a la comercialización del “chándal y la camiseta”. Yo creo que este año hay una calidad y un nivel de danza superior. Quizá no ha tenido tanto dinero, ni presupuesto como tuvieron las primeras ediciones, que hicieron un merchandising que te cagas. Este año sin embargo, hay muy buena calidad de danza. Además, Íker (Karrera), es muy buen coreógrafo.

“Este año, Fama ha vuelto al mundo de la Danza. No a la comercialización del “chándal y la camiseta”. Yo creo que este año hay una calidad y un nivel de danza superior”

O sea, vuestra lectura ha sido positiva.

M: Sí, muy positiva. O sea, toda la dirección. Los profesores, los alumnos, la gente de producción, todos nos han felicitado.

Cambiando radicalmente de temática. La comunicación. Hoy en día, nosotros, los consumidores de arte, estamos hoy en día más preocupados de nuestros smartphones, que de disfrutar y sentir y vivir el arte. Conciertos, obras de arte e interpretaciones que quedan eclipsadas porque los espectadores prefieren prestar su atención a retransmitir lo que ven a través de sus redes sociales, que de vivir aquello que tienen delante de sus ojos. ¿Qué pensáis al respecto? ¿Os ha pasado que en vuestras obras, los espectadores deciden miraros a través de sus pantallas, antes que con sus ojos?

A: No sé, porque cuando yo estoy arriba, no veo mucho. Aun así, suele pasar en muchas ocasiones, que veo que la gente ya no aplaude. Pero no porque no les guste o sí, sino porque probablemente están ocupados en grabar lo que está ocurriendo. Es muy duro decirlo. Pero la comunicación es distinta hoy día. Actualmente se comunica de forma mucho más barata. Lo que se vende es un ideal de un cuerpo perfecto, pero es un cuerpo que no dice nada. Y justo nosotros hacemos lo contrario con la Danza. Nosotros con nuestro cuerpo intentamos hablar. Y no a través de lo barato y sin decir nada, sino que vamos sintiendo y profundizando en lo que puede ser un discurso del cuerpo.

Pero indudablemente tenéis una barrera, un hándicap, con esa obsesión que tenemos de no disfrutar el momento con nuestro cuerpo, y centrar nuestra atención en el aparato tecnológico y no en el arte. ¿Tenéis en cuenta eso alguna vez?

M: No

A: Yo creo que todavía hay gente que quiere vivir sin la pantalla. Que quiere probar emoción de verdad. Es todo tan de mentira, que luego no estás disfrutando de la emoción. Lo que puedes encontrar en un smartphone no son emociones, muchas veces. Te puedes llenar el ojo de belleza o de sexo o lo que sea, pero cuando estás en un teatro viviendo esas emociones, es completamente diferente.

[Fue en ese momento cuando Diego Tortelli hacía un apunte en italiano y comentaba con Mattia Russo que todos vivimos en una sociedad de la imagen y que Kor’sia refleja precisamente eso en sus proyectos. Antonio de Rosa ejercía de traductor y añadía que su espectáculo lleva mucha imagen en él, reflectando lo que pasa en la realidad. Y es que mientras que Russo permanecía más silencioso, de Rosa cogía las riendas de la entrevista, haciendo gala de una labia muy natural. De italianas maneras, de Rosa engatusa con su mirada, que intimida, y que junto a la seguridad que destila su voz, suma un cóctel peligroso para los débiles de mente. Hay que admitir que la presencia de ambos bailarines contiene un aura especial. Corazones aparte, me atrevo a asegurar que dicha confianza viene proyectada por su condición de artistas, y que es en el escenario donde verdaderamente conquistan a su público. No hay más que echar una ojeada por la cascada de críticas favorables y positivas que hay de Kor’sia en la red y hablar con aquellos suertudos que han podido verlos en vivo. Si no es así, no te queda otra que asegurarte de verlos por ti mismo, siendo el 13 de este mes su próxima fecha en Valencia o el 18 en Murcia]

¿Qué os inspira a vosotros?

M: Todo. El arte, la moda, el cine, una exposición…la gente por la calle.

¿Podéis contarme si hay algún nuevo proyecto que tengáis en el horizonte?

M: Ahora estamos empezando a crear una nueva pieza para la Compañía de la Comunidad de Madrid, de Víctor Ullate. Estamos ahí con eso, preparando toda la referencia y lo que queremos hacer. En el mes de julio le empezaremos a crear y se estrenará en el mes de noviembre.

A: Lucía Lacarra será la nueva directora en septiembre y ella es la que ha aceptado este proyecto.

 “La Danza nunca está en un buen estado de salud”

¿Está la Danza en un buen estado de salud en nuestro país, según vuestra opinión?

A: La Danza nunca está en un buen estado de salud.

M: Está un poco mejor, pero…

A: Yo creo que con la llegada de Natalia Simó (directora de Teatros del Canal), sí. Hay mucha más danza y la gente se está dando cuenta que hay tirón.

¿Cuáles son vuestras referencias o fuentes de inspiración?

A: Sobre todo el cine. Directores como Fellini o Pasolini. Todo lo que es el surrealismo español como Buñuel. El cine polaco, como el de Polanski.

M: Para mí también el cine, el de Tarkovsky, y el cine ruso. Mucha fotografía. Estamos completamente abiertos.

Si fuerais yo, ¿qué os preguntaríais y qué responderíais? ¿hay alguna pregunta y respuesta que os gustaría dar, que no hayáis tenido la ocasión hasta ahora?

A: Yo creo que sería: ¿por qué haces esto? Y respondería que todavía no lo sé. Bailar o coreografiar, es como algo que…no sé. Hay algo que me mueve a hacerlo que no sé explicar por qué. Tal vez, es como un hambre de curiosidad. Yo lo tenía muy claro a los once años. Tenía claro que quería bailar, pero no que esto iba a ser mi profesión. No sabía que iba a convertirse en algo serio y ahora es como una prolongación de mí mismo. Estoy buscando a cada rato cualquier cosa para crear. Cualquier cosa puede ser una fuente de inspiración, como me preguntabas antes.

M: Una podría ser… ¿hasta cuándo harías esto? Y la respuesta sería que no lo sé. Como decía él, bailar y coreografiar: para mí es, más que nada, una continua búsqueda. Y la cosa que me interesa más es que cada vez aprendo algo diferente. Por ejemplo, si quiero hablar de este vaso, detrás hay una búsqueda y esta búsqueda me hace aprender otras cosas, que a lo mejor no hubiera aprendido, sino hubiera decidido hacer lo que hago. Este proceso hasta llegar a la obra es lo que más me atrapa. No sé hasta qué punto cambiaré en el futuro. Yo pienso que cada uno no está hecho para hacer sólo una cosa en la vida. Yo soy una persona bastante curiosa y me gustaría explorar otras cosas: la cultura, la cocina, la pintura…

A: Hoy dirijo Danza, mañana quiero dirigir una ópera, pero en diez años quiero abrir un restaurante.

 “Con la dirección de Igor Yebra, que es un bailarín muy formado, se ve otra calidad en Fama”

Quizá en diez años tenemos un libro tuyo de recetas gastronómicas: “Recetas que aprendí de gira con Kor’sia”.

M: Exacto.

Por último, ¿qué os gustaría que vuestros espectadores sientan cuando van a veros?

A: Lo que ellos sientan. Nada más, nada menos. No queremos imponer nada. De hecho, nuestras obras siempre tienen un final bastante abierto. Quizá nuestra conclusión no es la tuya o no es la que puede darle mi madre.

M: El director, como el coreógrafo, quiere llevar al público por un camino, pero no puedes controlar 300 mentes. Cada uno va a sacar de lo que ve su propia opinión. Según sus experiencias de vida.

A: Hablamos de la Danza, donde no hay texto. Son cosas que evocan, más que explican. A mí me puede evocar algo que a ti no. Depende como tú eres. Como tú te has creado. Te puedo decir sobre qué principio o base va esta obra, pero probablemente alguna otra persona no lo vea así. Y eso es lo bonito de la obra.

Imagen de Kor’sia tomada por Miguel Romero

[Así terminaba mi charla con el colectivo de danza de origen italiano. Kor’sia. Un concepto de arte donde el lenguaje es evocador y no explicativo. Donde la comunicación va sujeta a las riendas del baile y la expresión viene dada en forma de música, sonidos y pasos de baile. Una historia conceptual que busca evocar emociones y sentimientos y hacerte sentir. Aislado de la sociedad y ajeno a aquello que te rodea, o feliz tras haber rememorado recuerdos teñidos por la felicidad más pura. Inocencia. Pesar. Amor. Nostalgia. Nada es impuesto y los límites quedan desdibujados. ¿Qué temáticas pueblan los proyectos de Kor’sia? Aquellas que generan preguntas y respuestas. Por ejemplo, Mattia Russo halla inspiración en las referencias religiosas de nuestra cultura. Monjas y curas como fetiche que están presentes en su obra. Hombres y mujeres de religión que sirven de figuras presentes en un purgatorio. La inspiración está en cualquier sitio, como dicen ellos. “Nada es claro”, me decía Russo al terminar la charla. Toda la razón, Matti.]

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