7 junio, 2018. Por

Juan Pérez-Fajardo

Hablamos con el mejor fotógrafo musical del país
Juan Pérez-Fajardo

Juan-Pérez Fajardo es posiblemente el fotógrafo musical más valorado en España, frente a su objetivo han pasado los artistas más grandes de este país y muchos ídolos del rock como Iggy Pop o KISS. Nos atiende sentado en su ofcina de la Gran Vía, decorada con fotografías de directos y con una lista de reproducción de rock-country de fondo.

“Soy el típico rockero de Malasaña que pensaba que todo lo que no fuera mi rollo era malo. En absoluto es así: en otros géneros hay muy buena música y me la he estado perdiendo”

¿Cómo es ser fotógrafo musical?

Creo que la profesión está bastante valorada. Gracias a esta profesión puedo ir a conciertos y disfrutar de música en directo, que es lo que amo. La crisis y la precariedad han hecho que en este mundillo se queden solo los que realmente aman la música. Antes había gente que solo estaba en la industria porque se movía mucho dinero y trabajan en esto como hubieran trabajado de otra cosa.

Vienes del rock, pero también has trabajado con artistas fuera de ese circuito, como Bertín Osborne, La Oreja de Van Gogh

Sí, efectivamente me he dedicado mucho al rock, pero también he trabajado con otros músicos como  Andy y Lucas, Camela o Pablo Alborán. Es algo que agradezco porque me ha hecho abrir la mente, tanto profesionalmente como de manera personal. Soy el típico rockero de Malasaña que pensaba que todo lo que no fuera mi rollo era malo. En absoluto es así: en otros géneros hay muy buena música y me la he estado perdiendo. No escucharía su música en casa, pero sí aprecio el trabajo que hacen. Además, gracias a esto he enriquecido mi trabajo fotográfico. No es lo mismo hacer una sesión de fotos a M-Clan que a Edurne. Las imágenes tiene que reflejar el estilo que hacen.

“Antes de hacerle estas fotos de promo a Luz Casal su marido me enseñó fotografías que le habían hecho otros fotógrafos. Había uno de Londres que le había trabajado con Amy Winehouse, otro peso pesado de Nueva York y monstruos así y, el siguiente, era yo. Esas situaciones exigentes son las que me gustan en las sesiones para promos”, nos cuenta Fajardo

Trabajas con gente de la talla de Loquillo o Amaral, pero también estás con bandas más underground. ¿Lo haces por apoyar la música?.

Curro por el rock. Hay bandas muy buenas que luchan por hacerse un hueco en el mundillo de la música, como The Rebels o Tomacos, y también estoy ahí para ellos.

¿Qué evolución has experimentado como fotógrafo musical?

Me gusta trabajar rápido porque los músicos no son modelos y se cansan si nos tiramos dos horas para conseguir una foto. Antes sí que planeaba más las sesiones, el tipo de luz que quería, el fondo. Ahora voy fluyendo en el momento, pruebo cosas. Si veo que funcionan, perfecto, y si no, vamos por otro lado.

“Hay veces que en una sesión le digo al artista: ‘sales muy guapo, genial para mandarle la foto a tu abuela, pero esto no es música’”

¿Qué es una ‘fotografía rock and roll’?

Algo parecido a las portadas de los discos antiguos. Cuando era pequeño no existía internet y a la hora de comprar un álbum había menos información sobre las bandas. Entonces, me fijaba en las portadas de los álbumes, veía la actitud, cómo vestía la banda… Si transmitían rock, lo compraba. Eso es lo que pretendo con mis fotografías, convertir la música en algo visual. Hay veces que en una sesión le digo al artista: “sales muy guapo, genial para mandarle la foto a tu abuela, pero esto no es música”.

Una foto-rock no tiene que ser perfecta, puede estar quemada, movida o desenfocada… lo que sea que transmita lo que el artista haga. Cuando ves las fotos que le hice a Iggy Pop entiendes qué música toca aunque no conozcas a la banda. Yo estoy en esto por la música, no por la fotografía. He trabajado con 3D, he hecho videoclips, cortometrajes… podría haberme dedicada a otra cosa, pero siempre que estuviera relacionado con la música. Hubiera preferido ser músico, la verdad.

¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía musical?

De manera accidentada. Todo empezó cuando una amiga que trabajaba en una revista musical me pidió que hiciera las fotos de un concierto porque el fotógrafo contratado no podía asistir. El trabajo le gustó tanto a la revista me contrató. Todo fue muy rápido, poco después hice unas fotos de Amaral en Austin para Rolling Stone y, como hubo muy buena relación con el grupo y les gustó mi trabajo, me llamaron para la portada del siguiente disco. A partir de ahí comenzaron a contactarme otras bandas y así me fui metiendo en el mundillo.

“Yo estoy en esto por la música, no por la fotografía”

También eres músico, ¿se nota a la hora de fotografiar?

Sí, especialmente en las fotos de directo, que son una caza. Gracias a tocar puedo anticiparme a ciertos de movimientos de los músicos, saber cuándo van a saltar, jugar con las luces y ese tipo de cosas.

¿Te consideras más un fotógrafo de directo o de promo?

Son cosas distintas. Como ya he dicho, fotografiar un directo es buscar el momento adecuado, aunque una vez aprendes a anticiparte, ya no puedes hacer mucho. Las sesiones de fotos promocionales permiten al fotógrafo intervenir más en el proceso creativo y las posibilidades son infinitas. Tienes un contacto personal con los artistas, das ideas, pruebas cosas nuevas, innovas.

Es un desafío mayor de lo que supone la fotografía de directo. Una foto de directo puede ser muy buena, como la que le hice a AC/DC en Madrid. Es posiblemente una de mis mejores fotos de conciertos, es espectacular, pero ya está, no se puede hacer nada más, trabajas con lo que tienes delante.

“Esta foto no puede ser mejor. El público iluminado en rojo poniendo los cuernos, Angus Young iluminado de blanco, en un encuadre perfecto. Esa imagen es Highway to Hell en estado puro”, nos dice Juan

Juan Pérez-Fajardo