22 noviembre, 2018. Por

Jeanne Tripier

La artista rescatada por Jean Dubuffet que ayudó a confeccionar el Art Brut
Jeanne Tripier

Jeanne Tripier estaba decidida a organizar en la nuestro planeta los preparativos para el juicio final definitivo, pintando para la ocasión bajo el dictamen de una serie de poderosos espíritus interplanetarios cuya cabeza de cartel era la mismísima Juana de Arco. ¡Estaba de psiquiátrico! Pensarán algunos. Pues sí, efectivamente esta exposición que organiza La Casa Encendida hasta el próximo 5 de enero se centra en unos años muy concretos de la vida de la artista: los primeros de su cautiverio en el psiquiátrico de Neuilly sur Marne en París; de hecho, realizó toda su obra durante los diez años que estuvo ingresada en el sanatorio mental, en que falleció.

Lo fascinante de Tripier es su filosofía, su forma de entender y deliberar sobre el mundo desde la alucinación, así como su carácter autodidacta, la relación de su obra plástica y bordados con su enfermedad mental, sus crisis psicóticas y melomaníacas y la relación con las manifestaciones matéricas o la reencarnación en otras personas en su propia disputa como justiciera interplanetaria. Jean Dubuffet no llegó a conocerla, pero rescató su obra del ostracismo en pleno auge de las colecciones de artistas autodidactas; el Art Brut ya no volvió a ser lo mismo.

“Lo fascinante de Tripier es su filosofía, su forma de entender y deliberar sobre el mundo desde la alucinación, así como su carácter autodidacta, la relación de su obra plástica y bordados con su enfermedad mental, sus crisis psicóticas y melomaníacas y la relación con las manifestaciones matéricas o la reencarnación en otras personas en su propia disputa como justiciera interplanetaria”

La fascinación del arte de los enfermos mentales tiene su origen en el romanticismo decimonónico, que postulaba la idea de que no es la razón, sino un estado de extraordinaria exaltación mental la que lleva al ser humano a crear arte. De ahí surge la puesta en valor de los pacientes psiquiátricos, de quienes interesaba más el proceso creativo que el resultado de la obra en sí. Después de la Segunda Guerra Mundial, Dubuffet retomó el legado de Prinzhorn creando la categoría de Art Brut, en la que no sólo incluía el arte de los enfermos mentales, sino también el de los presos, los inadaptados y el de todo tipo de artistas considerados marginales.

El concepto de Art Brut retoma la idea del arte marginal como arte auténtico y acentúa la contraposición entre el arte oficial y el marginal, considerado libre de toda convención cultural. En este contexto nos sitúa Creación y delirio, que gira en torno a la figura de esta desconocida artista y quiere presentar un aspecto de la creación artística relacionado con la fascinación por el mundo no material visto desde las experiencias en estados alterados de la conciencia.

La exposición está formada por obras que provienen de la Collection de l’Art Brut de Lausanne, obras que se relacionan con la psicosis crónica que una artista que se refería a sí misma como “médium de primera necesidad”. Las diferentes pulsiones que encierran sus obras nos permiten hacer un recorrido por la expresión, la transgresión, el juego o la repetición obsesiva como presencia constante de la vida, aunque sea una vida al margen.

“La exposición está formada por obras que se relacionan con la psicosis crónica que una artista que se refería a sí misma como “médium de primera necesidad”. Las diferentes pulsiones que encierran sus obras nos permiten hacer un recorrido por la expresión, la transgresión, el juego o la repetición obsesiva como presencia constante de la vida”

Otro de los elementos que seducen de la obra de Tripier es el uso del bordado como expresión y terapia, la repetición intrínseca al bordado y el papel que juega como generador de un estado mental, en cuanto que nos acerca al mundo cotidiano de las mujeres que siempre se han servido de él tanto como vía escape como para el descanso de la mente, pero también nos atrapan sus creaciones como las tablas de vidente repletas de mensajes que muestran su mundo interior y el papel que juegan como revelaciones directas de sus visiones desafiando las convenciones artísticas que, como buena autodidacta, ella no conocía y que le permitieron trasgredir como nadie los límites de la representación.

Jeanne Tripier