16 marzo, 2018. Por

Jeanette

El chocante musical sobre el despertar espiritual de la famosa heroína francesa
Jeanette

Una pequeña Jeannette (Juana, en español), de ocho años, nos sorprende cantando plegarias al inicio de la película. Cortos planos de ella mientras entona un Padre nuestro y los balidos de las ovejas a su espalda en un entorno de la Francia rural, de colinas áridas y terreno yermo, destapan lo que nos vamos a encontrar a lo largo de más de una hora y media: un musical chocante, surrealista, un osado y arriesgado largometraje.

Se trata del último trabajo del director francés Bruno Dumont (anteriormente, en 2016, dirigió La alta sociedad) que se atreve, ni más ni menos, con retratar, de una forma diferente a lo realizado hasta el momento, a la famosa heroína francesa Juana de Arco. En su caso, Dumont se ciñe a mostrarnos la infancia de la protagonista, que transcurrió durante la guerra de los Cien Años, enfrentando al delfín Carlos con Enrique VI de Inglaterra por el trono francés, provocando la ocupación de buena parte del norte francés por las tropas inglesas.

Este inesperado musical nos presenta dos partes, claramente diferenciadas por las edades diferentes de la protagonista. Juana de niña (Lise Leplat Prudhomme), pastora de ovejas en el pueblo Domremy, que tiene un despertar espiritual y que sufre por la invasión inglesa del territorio francés, y de adolescente (representada por Jeanne Voisin), con 14 años, lista para salvar al imperio francés y convertirse en Juana de Arco.

«En este delirante musical son diferentes estilos musicales los que aparecen en las diversas oraciones canturreadas, desde el pop, hip hop y folk hasta música estridente como el heavy metal. En concreto, el heavy metal es clave para revelar cómo se siente por dentro la pequeña por las atrocidades que los soldados ingleses están cometiendo a su pueblo»

Con la casi perpetua localización del campo, los cánticos de Juana serán acompañados de coreografías amateur y poco vistosas (creadas por Philippe Decougle), que parecen sacadas de una función escolar, y que compartirá y bailará con los diferentes personajes que se le irán apareciendo durante la llamada divina. Niños hambrientos, una amiga, monjas y santos, que le inducen a llevar una vida devota y piadosa, se le irán cruzando en su camino. La monja Madame Gervaise, por ejemplo, intentará razonar con ella, pero Juana está preparada para emprender la lucha.

Para más inri, en este delirante musical, son diferentes estilos musicales los que aparecen en las diversas oraciones canturreadas, desde el pop, hip hop y folk hasta música estridente como el heavy metal. En concreto, el heavy metal es clave para revelar cómo se siente por dentro la pequeña por las atrocidades que los soldados ingleses están cometiendo a su pueblo. Una escena clave es cuando Juana menea la cabeza como los heavys, enseñándonos así el momento en el que se encuentra su alma, destrozada y dispuesta a expulsar a los ingleses.

«Aunque puede resultar tan fascinante como tediosa, no deja indiferente a nadie esta peculiar forma en la que la pequeña Juana de Arco recibe la gracia divina»

Dumont se ha valido de los textos del filósofo y poeta francés, Charles Péguy, de su libro El misterio de la caridad de Juana de Arco, además de actores no profesionales, de primeros planos de los pies bailando y de las caras de los protagonistas cantando, de planos largos de la campiña francesa, y de dispares estilos de música para construir su última obra cinematográfica.

Aunque puede resultar tan fascinante como tediosa, no deja indiferente a nadie esta peculiar forma en la que Juana recibe la gracia divina, habiendo sido elegida como la segunda mejor película de 2017 por Cahiers du Cinéma.

Jeanette