26 septiembre, 2018. Por

Javier Álvarez según Raúl Querido

Las diez mejores canciones del icónico cantautor según uno de los pulmones del underground madrileño
Javier Álvarez según Raúl Querido

Aprovechando el concierto-reivindicación que por parte de algunos de los grupos más vistosos del underground madrileño (Alborotador Gomasio, El Buen Hijo y Confeti de Odio) realizarán a (y junto con) Javier Álvarez el próximo jueves 27 de septiembre en la icónica sala El Sol (y para el cual aún puedes pillar tu entrada); Raúl Querido, uno de los artífices de esta cita (con su promotora-plataforma La Resistencia) y uno de los pulmones más activos de la escena le ha estado dando, una vez más, una vuelta al repertorio del mítico cantautor.

Esa vuelta ha devenido en un listado de canciones que, considera, “merecen ser escuchadas otra vez (o seguir escuchándose)”; y que sirven para reivindicar uno de los repertorios más versátiles, honestos y necesarios de la canción de autor de las últimas décadas. ¿Por qué? El propio Raúl lo explica:

“Tengo un recuerdo bastante claro de la época, mediados los 90, en que “los cantautores” fueron tendencia. Yo había escuchado bastante música de la que les servía de referencia, en casa, de pequeño. Quizá por eso el resurgimiento de la figura del chico sensible, con conciencia política pero poético en la expresión –había denuncia, pero algo genérica–, permanentemente abrazado a su guitarra acústica, no me entró de primeras. Ni de segundas.

Pero, a la vez, había canciones y cantantes especiales, que trascendían el modelo y dejaban huella. Era probable escucharlos en la radio, en planes con amigas y amigos de clase, o acabar viendo sus actuaciones y videoclips en televisión un sábado por la mañana.

Han pasado veinte años largos desde entonces. Creo que es más fácil separar ahora la mena de la ganga, volver a escuchar a voluntad lo que entonces llegaba incluso por casualidad y darme cuenta de por qué me gustaba lo que me gustaba; constatar que hoy me sigue gustando. Y contrastar, con amigos y amigas que escuchan y que hacen música, lo que disfrutaban y disfrutan, y qué y cómo les ha influido en su forma de hacer.

De entre todos los que triunfaron comercialmente en aquella época, siempre he tenido claro mi preferido: Javier Álvarez. Del autor que rompió con la fórmula que lo había convertido en “superhit”. Que cantó inspirado, con crudeza y ternura a las personas en sus formas menos cómodas, de vivir y de escuchar. Mientras otros romantizaban hasta el kitsch el mayo del 68, Javier se identificaba con las personas trans que hacían la calle en Capitán Haya. Javier ponía el cuerpo y el verso a la luz, y decía cosas que necesitábamos escuchar y que, probablemente, el mainstream español no estaba preparado para oír y difundir.

Aquí van 10-canciones-10 –más dos pistas extra– del extenso repertorio de Javier. No sé si todas las tocará el jueves 27 de septiembre en El Sol, en su concierto previo a la salida y promoción del nuevo disco, pero creo que ninguna sobra en una “playlist” que venga a enseñar, más que explicar, por qué Javier Álvarez es y seguirá siendo un tesoro, muy vivo, muy pop, de nuestra música.”

  1. La Edad del Porvenir

Una canción para siempre. Transmite toda la juventud de Javier cuando la compuso y su sensibilidad fuera de toda norma. Con su punto de inocencia y de sabiduría, en mi cabeza algo la une a los primeros Belle and Sebastian, los de The State I’m In. Todo eso, más la secuencia de acordes perfecta y la forma de cantar, heredera de generaciones anteriores y absolutamente identificable, la convirtieron en un éxito. A día de hoy me parece el himno que necesita todo buen regreso. Un “aquí estoy; no me había ido”.

2. Piel de Pantera

Pone los pelos de punta. Lo es todo: honestidad innegociable, asombro e ingenio. Una mirada alrededor que eligió fijarse en algo de lo que nadie más hablaba entonces, al menos en el ámbito musical capaz de llegar a cada radio encendida en la España despolitizada de mediados los noventa. Lou Reed no lo hubiera contado mejor. Es una canción redonda y en la que se muestra el talento del cantante para jugar con su voz y combinar tomas de manera creativa y arriesgada.

3. 1, 2, 3, 4

Lo de la mili ha quedado olvidado, pero era tremendo. Esta canción va más allá y aquel servicio obligatorio “que te hacía un hombre” funciona como excusa para construir una historia de afirmación frente a imposiciones de las que no hay manera de escapar. Además, es uno de los cortes que mejor muestra la intuición pop de Javier y lo separa del “cantautor llorón”. Es inmediata y está más cerca de Michael Jackson y de Abba de lo que parece. Te emociona… y te pone a bailar.

4. Sunset Boulevard

El segundo LP fue el de confirmación y la antesala de la quiebra con el status quo. Aquel cambio que convertiría la carrera del Álvarez en un tesoro único dentro del mainstream español. En realidad Dos ya era un disco radical, cuando empiezan a ser más notables las (benditas) locuras de Javier como compositor, autor y cantante. A la vez, fue el disco que dejó este super éxito, de factura más clásica y que, pienso, marcó emocional y estéticamente a una generación sensible, nostálgica, cinéfila y muy pop, que estaba buscando su sitio y los referentes de la que sería su educación sentimental

5. Patio

Tres es el disco que ningún otro coetáneo de Javier Álvarez, de los que también llenaban salas, plazas de toros, polideportivos y lo que se les pusiera por delante, se hubiera atrevido a sacar. Es tan radical como los experimentos que propondría el Calamaro desaforado de El Salmón poco después, pero Javier con una engañosa dulzura en la voz. Es una grabación que iba un paso más allá respecto a lo que se hacía aquí y sonaba en la radiofórmula. Para mí tiene más que ver con cosas que venían de fuera, como PJ Harvey, Radiohead o la huella que dejaron entonces los discos de Tom Waits, que sí influían en grupos de los que entonces sonaban en Radio 3, pero no tanto en Los40.

6. El novio de la muerte

Quizá sea difícil entender hoy el impacto que tuvo para los fans el disco de versiones que sacó Javier Álvarez para comenzar el milenio. Un par de años antes el mainstream español había recibido un impacto muy positivo, de manos de una de sus superestrellas. La canción más popular del Grandes éxitos de Álvarez, la versión de Por qué te vas podría está emparentada con el Pequeño de Bunbury. Pero donde Enrique propone épica, Javier propone intimidad. Así pasa con el himno dela Legión, que además de ser una reivindicación muy poco obvia entonces, quedó transformada en una nana capaz de callar a una taberna llena de borrachos.

7. tiempodespacio

Si Tres proponía ruptura y Grandes éxitos sorpresa y cierto desconcierto, tiempodespacio llegó como el disco en que Javier tendría que mostrar hacia dónde iba a seguir. Y nosotros ¿íbamos a seguir con él hiciera lo que hiciera, o le íbamos a dar la espalda, según fuera el caso? Para mí éste LP es clave en la historia de la música en español del siglo XX. No sé si es peor o mejor que otros, pero sé que nadie más hubiera podido hacerlo.

La canción que lo cierra es hermosa y radical, una miniatura o una posdata después de la firma. Me recuerda a favoritos difíciles, como The Microphones, Apeiron o La Estrella de David. A la vez, tiene la dulzura tragicómica de Julieta Venegas. Poco más de tres minutos, ecos, susurros… pero lo tiene todo.

8. Huí

Es complicado elegir sólo un par de un disco que traía más de dos docenas de canciones. Huí me parece muy interesante porque se presenta con los elementos justos, los clásicos, sin que haga falta más. Y revela algo que no conviene perder de vista: que Javier Álvarez podría haber seguido ofreciendo la representación del perfecto cantautor. Pero decidió ser algo más.

Con dejar que llegue la siguiente del disco, Seco, queda clarísimo: sobre un secuencia preciosa de arpegios, el siempre melodioso cantante nos habla y nos lleva a su terreno, cuadrando y descuadrando las palabras, como en un diario desencuadernado e ilustrado en los márgenes.

9. No me llamo Javier

Digamos que todas las canciones honestas son en cierta medida políticas, y que todas las canciones políticas (y más hondas que panfletarias) son de alguna manera confesionales. Si aceptamos esa doble premisa, tendríamos definidos los ejes “x” e “y” de la obra de Javier Álvarez a través del tiempo.

Habría un tercer eje, la “z”, que es donde el plano se rompe y llega la sorpresa, ya sea a través de distorsión, de eslóganes y mantras cruzados con confesiones, de cotidianidad, frases hechas y latiguillos populares o de los más hermosos arreglos orquestales. Todo eso pasa aquí, en la canción de afirmación en la que Álvarez niega su nombre de pila.

10. Mano

Guerrero Álvarez es un disco interesantísimo y diría que vigente o intemporal. En él, Javier pone voz y música a los poemas de Pablo Guerrero, a base golpes de ingenio, de amor a deshacerse de cualquier formalidad y de una visión del pop-rock como algo capaz de ramificarse y desplegarse bajo mil apariencias.

Coherencia tanto respecto a la colaboración que es su base, como a la trayectoria de sus autores y, para los que hemos seguido siguiendo a Javier, a los casi diez años posteriores de vigencia y experimentación, con Las Maris y en solitario.

Bonus 1. Padre

La canción a partir de la cual ya nada volvió a ser lo mismo. Recuerdo a Javier en algún programa musical. Él presentándola y yo pensando: sí, esto es otra cosa; esto es lo que hace falta.

Aquí la canta con uno de los grupos más interesantes ahora mismo, Las Bajas Pasiones, capaces de hacer himnos pop atravesados por hip hop queer. Es una reivindicación de esas que alimenta el alma. Y la versión les quedó redonda.

Bonus 2. La madre de Fabián

Una de las canciones más hermosas y recordadas del debut de Javier. Poesía alumbrando lo más oscuro. Y una secuencia de acordes de las que estremecen y que le sitúa a la altura de su adorada Suzanne Vega –ahora algo olvidada, pero que marcó la forma de hacer y de mirar de una generación.

Aquí la interpreta con Alborotador Gomasio, que serán compañeros de cartel suyos en la sala El Sol de Madrid, el próximo jueves 27 de septiembre. Les acompañarán El Buen Hijo y Confeti de Odio. Tres décadas de música salida de Madrid, en el mismo escenario. El pop es eso que nunca muere.

Cartel del concierto de este jueves en Madrid

Javier Álvarez según Raúl Querido