17 octubre, 2018. Por

James Rhodes

Hablamos con el músico londinense que es muy español y mucho español
James Rhodes

A estas alturas, ¿quién no conoce a James Rhodes? Es una persona que, actualmente, nos rodea en las librerías, periódicos, conciertos, y hasta en televisión, donde colabora con Andreu Buenafuente en Late Motiv. El pianista londinense se ha ganado el corazón de la mayoría de los españoles por su sinceridad, su manera de abordar de una forma distinta la música clásica, por su cercanía… Hemos tenido la oportunidad de hablar con él y, como siempre, lo que nos ha contado es interesante y digno de leer.

“Para la gente que conozco y para mí la música clásica y todo lo que la rodea es maravilloso. Pero es un mundo lleno de gilipollas, lleno de reglas, te sientes como si fueras a la iglesia más que a un concierto. Es terrible”

Tu relación con la música es muy peculiar. Empezaste a tocar cuando eras adolescente, luego lo dejaste y lo retomaste a una edad más avanzada. ¿Cómo fue todo este proceso?

Ha sido todo un reto. Cuando empiezas a tocar de pequeño, como lo suelen hacer la mayoría de los músicos, tus músculos, tu cerebro y tus huesos se desarrollan de una manera diferente. Yo me perdí todo eso, así que tuve que tocar y ensayar mucho más. Pero lo bueno es que no tuve que tocar durante ocho horas al día cuando era un niño.

Yo no consideraría tu libro Instrumental como un libro te autoayuda y creo que tú odias ese tipo de libros, pero hablas de uno que te resultó de gran ayuda. ¿Se lo recomendarías a alguien que esté pasando por un mal momento?

El libro que suelo recomendar es The Untethered Soul de Michael Singer. Es uno de los pocos libros de autoayuda que de verdad te ayuda a trabajar en ti mismo.

“Es muy triste que se le dé más importancia al álgebra que a la música, que es una asignatura que ayuda a mejorar la lectura, el cálculo numérico, el autoestima, el trabajo en equipo, la disciplina y probablemente muchas cosas más. Necesitamos que en los colegios haya más música y que no sea sólo un lujo para niños ricos a los que sus padres pueden comprar instrumentos y llevarles al Teatro Real

Los problemas psicológicos siguen siendo, hoy en día, un tema tabú y están muy estigmatizados. ¿Cuál es tu opinión acerca de todo esto?

Es algo que está cambiando poco a poco. Cuando tienes un constipado llamas a tu jefe para decir que no puedes ir a trabajar, pero intenta decirle eso si lo que te pasa es que tienes un ataque de ansiedad… Cuanto más hable la gente de estos temas de forma abierta mejor, porque, de esa manera, se conseguirá que se vayan desestigmatizando cada vez más.

¿Cómo ves el mundo de la música clásica actualmente? Como músico creo que los dos tenemos una opinión similar, es un ambiente bastante elitista. ¿Estás de acuerdo?

En la mayoría de los casos es horroroso. Quiero decir, para la gente que conozco y para mí la música clásica y todo lo que la rodea es maravilloso. Pero es un mundo lleno de gilipollas, lleno de reglas, te sientes como si fueras a la iglesia más que a un concierto. Es terrible. La industria cree que la música clásica pertenece a un cierto tipo de personas (ricas, bien educadas, con contactos…). Es realmente una mierda, deberían estar avergonzados de ellos mismos.

Tienes una forma especial de programar y hacer tus conciertos, los llevas a otro nivel. ¿Crees que esta forma de tratar  la música clásica es una manera para hacerla más accesible a otro tipo de público?

Para la mayoría de la gente, eso espero. No hay nada realmente especial sobre ello. Cuando toco llevo ropa con la que me siento cómodo (unos vaqueros y una camiseta), hablo con el público sobre las piezas que voy a tocar (los 20 hijos que tuvo Bach, cómo fue a prisión, sus peleas, casarse con su sobrina, comportarse como Keith Richards, etc.), y luego se apagan todas las luces y toco.

De esta manera, el público tiene un contexto, pueden escapar del “mundo real” en el que estamos constantemente enganchados a la televisión, Facebook, la validación en las redes sociales, anuncios, etc., y simplemente alejarse de todo ello durante 90 minutos. Dios sabe que necesitamos eso.

“La industria cree que la música clásica pertenece a un cierto tipo de personas (ricas, bien educadas, con contactos…). Es realmente una mierda, deberían estar avergonzados de ellos mismos”

En España asignaturas como música están desapareciendo en los institutos y tienen cada vez menos importancia. ¿Cómo crees que va a afectar todo esto a las nuevas generaciones de músicos?

No es sólo en España, también en Estados Unidos, Reino Unido, ¡incluso en Alemania!, en todas partes. La educación musical está en crisis. Una generación entera de adolescentes terminan el instituto y no saben quién es Beethoven, cómo es un violín, cómo suena una orquesta.

Es muy triste que se le dé más importancia al álgebra que a la música, que es una asignatura que ayuda a mejorar la lectura, el cálculo numérico, el autoestima, el trabajo en equipo, la disciplina y probablemente muchas cosas más. Necesitamos que en los colegios haya más música y que no sea sólo un lujo para niños ricos a los que sus padres pueden comprar instrumentos y llevarles al Teatro Real. No me importa si quieren tocar a Luis Fonsi con la guitarra o a Chopin con el piano, todos deberían tener la oportunidad de hacerlo de una forma libre y gratuita.

James Rhodes