20 marzo, 2018. Por

New Bay

James Bay abre su registro al rock británico o la indietrónica en los primeros adelantos de su nuevo disco
New Bay

Hace tres años, un joven (tenía por entonces 24 años) James Bay ponía en circulación el que sería uno de los últimos grandes álbumes de esa bisagra que se da entre la canción de autor de radio fórmula británica, el ramalazo de la generación indie y el folk reflexivo y profundo que ha ido marcando su generación, la que comparte con nombres como los de Ed Sheeran, Hozier, Tom Odell o Vance Joy.

Tres largos años en los que le han caído tres nominaciones a los Grammy, dos estatuillas en los Brit Awards y premios en los Q, los Ivor Novello, los Echo o los GQ Awards; y en los que ha estado pensándose muy mucho cómo y cuándo debía dar el siguiente paso, y si seguir con la fórmula del celebradísimo Chaos and the Calm o si dar un volantazo a su carrera.

Parece que el de Hitchin ha decidido optar por lo segundo, al menos tras haber puesto en circulación los dos primeros singles adelanto de lo que será Electric Light, el álbum que publicará el próximo 18 de mayo y que estará presentando en nuestro país en el marco de la tercera edición del Mad Cool.

El título del álbum no es baladí: tanto en Wild Love, el primer single que estrenó hace unas semanas y que mantiene la pasividad de la canción folk pero inyectándole interferencias indietrónicas a lo Bon Iver o James Blake; como el que pone en circulación hoy, Pink Lemonade, en un registro más cerca de las marcas de agua más identificables del indie-rock británico que hace ojitos a la new wave de los años ’80, James Bay demuestra que su segundo álbum no seguirá el mismo patrón que su debut, y en la que su versatilidad por firmar grandes canciones con un caparazón diferente es evidente.

New Bay