31 julio, 2018. Por

Hotel Artemis

Estética cyberpunk, cine de serie b de masas y una providencial Jodie Foster
Hotel Artemis

Bienvenidos a L.A. Ha pasado una década, y las cosas no han ido mejor en la dorada California. En absoluto. Debido a la privatización de las compañías de suministro, hay escasez de agua y revueltas urbanas. La criminalidad está en alza. Y cuando un delincuente de cierta entidad de la ciudad se mete en un lío y acaba herido, sabe que sólo hay un sitio al que puede acudir: al Hotel Artemis, una instalación semiclandestina, en la que la responsable, la Enfermera (Jodie Foster, pasándoselo evidentemente en grande) se encargará de cuidarlos.

Por supuesto, en un lugar lleno de tipos peligrosos, siempre existe la posibilidad de que estalle una trifulca entre ellos, aunque, por supuesto, está rigurosamente prohibido. Para evitarlo, la Enfermera cuenta con la ayuda de su fiel ayudante, Everest (Dave Bautista). Todo esto nos recuerda bastante al famoso hotel de la saga John Wick, pero, en fin, nada de lo que vamos a ver resulta demasiado original, pero sí bastante divertido.

Sin embargo, una noche los acontecimientos desbordan su capacidad de reacción. Un par de criminales de medio pelo, los hermanos Sherman (Sterling K. Brown) y Lev (Brian Tyree Henry) se refugian en el Hotel Artemis, después de un robo frustrado  en el que se llevaron  una propiedad del “Rey Lobo” de los bajos fondos de Los Ángeles, Franklin (Jeff Goldblum), que no va a dejar el asunto correr y tanto él como su muy peculiar hijo (Zachary Quinto) están decididos a vengarse. Y en el Artemis hay otros huéspedes, que no se tomarán especialmente bien una intrusión violenta: por un lado un traficante de armas drogadicto y racista (Charlie Day); y por el otro una sofisticada asesina profesional con el rostro de la siempre espectacular Sofia Boutella, que en el pasado estuvo vinculada sentimentalmente con Sherman. También hay una policía herida (Jenny Slate) que ha acabado en el hotel en el peor momento posible.

“El resultado es una película que se oye y se ve como pura serie B, pero que en sus arrolladores noventaypico minutos apenas da pausa y ofrece un genuino y honesto entretenimiento”

Hotel Artemis es el debut de Drew Pearce, responsable de los guiones de Iron Man 3 y Misión Imposible: Nación Secreta. Su primera película es una mezcla de dos ingredientes que funcionan habitualmente tan bien como la ciencia-ficción y la acción pura, con unas pequeñas dosis de humor.

Más allá de la ambientación cyber-punk –con un toque sardónico que recuerda al glorioso Verhoeven de Robocop o Desafío Total-, un primer elemento atractivo es el propio escenario principal, el hotel, con su decoración art decó, su tecnología disparatada y su arquitectura laberíntica. El segundo es la fotografía del surcoreano Chung-hoon, colaborador habitual de Park Chan-wook –de Old Boy a La Doncella– y, últimamente, reclamado por el cine norteamericano, donde ya ha sido responsable del look visual de la primera part de It y Yo, él y Raquel; y la banda sonora del gran Cliff Martínez (Traffic, Drive). Y, por supuesto, la tercera es el entregado grupo de actores, encabezados por la magnífica y envejecida Jodie Foster, que cada vez se prodiga menos en las pantallas.

El resultado es una película que se oye y se ve como pura serie B, pero que en sus arrolladores noventaypico minutos apenas da pausa y ofrece un genuino y honesto entretenimiento. Si los superestrenos de superhéroes, las Misiones Imposibles o las películas para toda la familia de Disney-Pixar, te dejan un rato libre este verano, no es en absoluto una mala elección.

Hotel Artemis