22 junio, 2018. Por

Hereditary

El Nuevo Cine Extremista ya tiene su obra maestra
Hereditary

Hereditary, del joven director Ari Aster, es, desde este preciso momento, la más seria candidata a mejor película de terror de este año, y una nueva incorporación al exigente top del género de este nuevo siglo, cuyo primer gran fenómeno de renovación llegaría de Europa: el llamado Nuevo Extremismo Francés, que nos dejó escalofriantes hitos como Alta tensión (2003), Al interior (2007) y la hipnótica y casi insoportable Martys (2008).

De Escandinavia vino Déjame entrar (2008), una maravillosa película sueca que nos relataba la amistad entre un niño maltratado y solitario y una vampira quizás centenaria, pero atrapada en el cuerpo de una niña. Del mismo año fue la simpática Eden Lake, reformulación británica del survival de terror con unos jovencitos huyendo de unos palurdos con sed de sangre. De 2009 es la divertidísima y minusvalorada Arrástrame al infierno,del maestro Sam Raimi. En 2013, el joven y prolífico James Wan renovó el viejo género de las casa encantadas con la impecable Expediente Warren: The Conjuring.

Un año más tarde, unos pocos afortunados vieron la desconcertante The Town That Dreaded Sundown, un homenaje al género del slasher en clave metanarrativa. Un poco más tarde una modesta cinta empezó a sonar en el circuito independiente. Se titulaba It Follows, un abierto homenaje al cine de John Carpenter y un auténtico prodigio de puesta en escena y tensión con unos elementos mínimos. 2016 fue el año de la minimalista La Bruja, convertida desde su estreno en clásico instantáneo del fantaterror. Y 2017 el de la hija bastarda y salvaje del Extremismo galo, la estupendísima y emporedada Crudo. Hay muchas posibilidades de que 2018 sea el año de Hereditary.

“Hay muchas posibilidades de que 2018 sea el año de ‘Hereditary’, una película sobre la condenación, sobre lo irreversible, sobre el libre albedrío y el destino, y la (escasa) posibilidad de huir de ambos”

Hereditary es una película sobre la condenación, sobre lo irreversible. Una película sobre el libre albedrío y el destino, y la (escasa) posibilidad de huir de ambos. Es, pues, bastante lógico que comience con un funeral. Ellen, la anciana madre de Annie Graham (Toni Collette haciendo la interpretación de su vida), una artista especializada en la construcción de meticulosas casas de muñecas, acaba de morir. Pronto resulta evidente que la relación entre ella y la difunta no fue muy sencilla (y más aún, comprendemos que Annie ha vivido siempre con la sensación de que la aguarda un desastre inevitable). Precisamente, las miniaturas de Annie que reproducen su hogar y sus allegados se emplea con unos sorprendentes efectos narrativos.

La más afectada por la defunción de la familia es su hija preadolescente, Charlie (Milly Shapiro). Su hijo mayor, Peter (Alex Wolff), intenta evadirse de sus recuerdos, aunque no lo tendrá nada fácil, ya que es posible que el espíritu de Ellen no se haya ido muy lejos… Poco después, el marido de Annie, Steve (Gabriel Byrne) comienza a recibir extrañas llamadas de teléfono. La tumba es profanada. Hay algo que se va insinuando con lentitud, pero de forma implacable, que se manifiesta en el resentimiento y el miedo que parece unir, más que el amor, a los miembros de esa familia; en los múltiples detalles inquietantes/inexplicables que parecen cercarlos día tras día.

“El director nos sumerge en una atmósfera cada vez más asfixiante que huye por igual del gore o los sustos fáciles. La película nos convence y atrapa por el drama secreto de la familia, por la tensión que se acumula secuencia a secuencia”

El director, apoyado en la impresionante fotografía de Pawel Pogorzelski y la punzante banda sonora de Colin Stetson, nos sumerge en una atmósfera cada vez más asfixiante que huye por igual del gore o los sustos fáciles. La película nos convence y atrapa por el drama secreto de la familia, por la tensión que se acumula secuencia a secuencia, de manera que cuando llega el frenético y terrible final no podemos menospreciarlo ni reírnos. Sabemos que estamos ante unos seres humanos reales, que han sufrido durante toda su vida por una herencia que no podían rechazar, por una maldición enquistada en su sangre. Y que, además, siempre han sabido que lo peor estaba por llegar.

Hereditary