30 mayo, 2018. Por

Haruki Murakami

Lo nuevo del nipón no es tan nuevo; pero sus textos renacen acompañados de ilustraciones
Haruki Murakami

Como todos sabemos, Haruki Murakami es, sin duda, el autor más conocido y leído de la literatura japonesa de los últimos tiempos. Y uno de los más conocidos literatos vivos del ancho mundo. Sin embargo, cada vez hay más voces que lo critican, calificándolo como un autor leve, superficial, de nula ambición estilística o estructural, y por último repetitivo creador de personajes clónicos. Y esto coincide con un bajón literario.

Su última gran novela publicada en español fue la genial Kafka en la orilla, de 2002. Libros más recientes como la larguísima, a ratos imponente, a ratos repetitiva y frustrante, 1Q84 y la modesta novela corta Los años de peregrinación del chico sin color no estaban a la altura de su obra previa. Pero, sobre todo, eran decepcionantes para sus lectores, entre los que nos contamos. Sólo algunos relatos, como los de Hombres sin mujeres, nos recordaban al autor de alguna de las mejores narraciones de nuestro tiempo.

Sin embargo, esos mismos lectores saben que esas críticas son injustas. Sobre su escritura, cabría decir que lo cierto es que ninguno de nosotros ha leído realmente de Murakami; leemos una traducción de un idioma tan lejano como el japonés; a pesar de eso, la sensación que nos dejan sus mejores novelas es la de un escritor extremadamente dotado a la hora de desarrollar una acción fluida, pero también para crear sus poderosas atmósferas e imágenes visuales.

“La sensación que nos dejan sus mejores novelas es la de un escritor extremadamente dotado a la hora de desarrollar una acción fluida, pero también para crear sus poderosas atmósferas e imágenes visuales”

A la comparación habitual con David Lynch –ambos suelen colocar una habitación siniestra en el centro de sus ficciones- se podría añadir el magnífico Wong Kar-wai, tanto en su versión luminosa y romántica como en la más enrarecida. Y afirmemos finalmente que, aunque los confusos treintañeros de Murakami son totalmente distinguibles entre sí, al igual que los adolescentes de Salinger, no hay que olvidar que ha escrito igualmente desde la mente de un anciano disminuido psíquico o un adolescente  o un gato con resultados convincentes. Haruki Murakami no es, pues, sólo un escritor de moda: es un gran artista.

Imagen del box con los tres minilibros ilustrados

Hasta que llegue su siguiente gran novela –Killing Commendatore, que se publicó en Japón en 2017-, tenemos que conformarnos con releer. Tusquet y Libros del Zorro Rojo, entretanto, han reeditado algunos de sus mejores cuentos con ilustraciones de la alemana Kat Menschik. Tal vez ya los hemos leído, pero se trata de unos textos excelentes que es un placer redescubrir y son, además, unos objetos muy regalables.

“Encontramos una serie de detalles que identifican a un auténtico Murakami: un protagonista joven con su vida en suspenso cuya existencia empieza a cambiar de la manera más desconcertante posible al introducirse por azar en unos espacios enclavados en nuestro mundo, pero que no parecen tener nada en común con él”

Como en todas sus obras, encontramos una serie de detalles que identifican a un auténtico Murakami: un protagonista joven con su vida en suspenso cuya existencia empieza a cambiar de la manera más desconcertante posible al introducirse por azar –o por un destino enigmático disfrazado de azar- en unos espacios enclavados en nuestro mundo, pero que no parecen tener nada en común con él. Escenarios progresivamente inquietantes, como si el protagonista hubiera cruzado algún tipo de barrera invisible.

El mejor de todos es Sueño. En este relato, un ama de casa, cuyo nombre no se revela, simplemente deja de dormir. Sin embargo, esa disfunción, ese trastorno, no la debilita. Al contrario, noche tras noche, se hace más fuerte; retoma viejas aficiones, experimenta una misteriosa renovación espiritual. Sin llegar al nivel del anterior, La biblioteca secreta también es un buen cuento, y una muestra de la a menudo encantadoramente extravagante fantasía del nipón. Un chaval que solo pretendía rebuscar entre las estanterías de una vieja librería, propiedad de un anciano de lo más inquietante, acaba descubriendo que en su interior había mucho más de lo que esperaba. El tercero es La chica del cumpleaños, cuya protagonista es una camarera que, la noche de su vigésima onomástica, debe  atender a un inesperado cliente que la ofrecerá un regalo aún más sorprendente. Tres pequeñas joyas de un autor del que aún esperamos otro gran libro.

Haruki Murakami