21 mayo, 2018. Por

¿Hablamos en serio de política?

Para ti, que sabes dónde está la diferencia, obras políticas relevantes de verdad
¿Hablamos en serio de política?

Que algo se consuma mucho no significa que sea bueno; eso está claro y lo demuestran la telebasura, la comida basura, y así con todo lo basura: lo ‘fácil’ de consumir y difícil de incorporar a nuestro organismo para aportar algo bueno. En el caso del contenido intelectual, muchas veces es el morbo lo que nos mueve a ingerirlo, como ocurre con el periodismo barato en el que el sensacionalismo y la verborrea son los protagonistas.

Nosotros os damos unos pocos ejemplos de buena literatura sobre política y un bonus track para terminar.

Fire and Fury, de Michael Wolff

Y ese es el caso del libro de Michael Wolff, cuya fecha de publicación fue adelantada porque Donald Trump trató de impedir que saliera a la luz, y lo cual ayudó a que también se agotase en apenas tres horas. Así lo contaba Vargas Llosa, quien solo pudo conseguir un ejemplar de Fire and Fury el 5 de enero, día en el que llegó a las librerías y desapareció de ellas, gracias a sus contactos privilegiados. El dueño de Books and Books le regaló uno para que pudiera consumirlo vorazmente como el resto de 150.000 personas que los agotaron. Consumirlo y ponerlo completamente a caldo, con el titular: “Hace tiempo que no leía algo tan triste y deprimente como la colección de chismes, intrigas, vilezas y estupideces que ha reunido Michael Wolff en su libro sobre Trump”.

Portada del último gran best seller político

Y esto, ¿por qué? Pues porque para hacer un buen análisis político, no es necesario centrarse en el número de hamburguesas y Coca-Colas light que toma al día el Presidente de Estados Unidos, o en lo que su hija Ivanka opina su tinte de pelo, o en la forma mediante la que él intenta acostarse con las mujeres de sus amigos. Para armar todos estos chismes y ridiculizar a Donald Trump por su patetismo y su poca preparación para gobernar, Michael Wolff realizó más de 200 entrevistas cuya veracidad el gobernador desmiente. Verdad o no, lo importante es que no es interesante. Esto sí lo es.

Margaret Thatcher: La biografía autorizada, de Charles Moore

Son necesarias muchas décadas y mucha mano izquierda para hacer frente a la biografía de la que fue la primera ministra de Reino Unido durante el período más largo del siglo XX, desde 1979 al 99. Y no solo por eso, sino porque el personaje de Margaret Thatcher, la denominada Dama de Hierro, fue activo en la realidad británica de aquel entonces, la cual transformó con sus reformas de privatización de empresas estatales, su paso por una fuerte recesión económica y su triunfo en la Guerra de las Malvinas, donde no cedió ni un dedo. Pues bien, de todo esto y mucho más habla con tremendo respeto y rigurosidad Charles Moore, a quien Thatcher dio permiso para acceder a toda su vida pública y privada, a más de 150 cartas personales de su juventud y a documentos que habían sido confidenciales.

Eso sí, el acuerdo entre biógrafo y biografiada fue que la obra se publicase una vez hubiese fallecido la primera ministra, lo cual ocurriría en abril de 2013. La historia de su vida se convirtió en un éxito en ventas por la perfecta mezcla del profundo conocimiento sobre quien Moore estaba escribiendo, su sincero afecto y su titánico trabajo a través de incontables entrevistas, el cual traslada a las páginas de forma cercana e invitando a la carcajada en algunos momentos. Un equilibrio casi imposible de imaginar para alguien que a la vez desveló de Margaret Thatcher que se aburría cuando tenía que jugar con sus hijos.

Portada de la biografía autorizada de ‘la dama de hierro’

El Sha o la desmesura del poder, de Ryszard Kapuściński

Este periodista y escritor polaco se ganó el reconocimiento internacional, y el de nuestra propia casa, obteniendo el Premio Príncipe de Asturias en 2003, 4 años antes de su fallecimiento. Escribió la belleza y el maltrato de África, sobre conflictos bélicos desde puntos de vista nuevos, como el fútbol, sobre el estado de las cosas tras el 11-S y, entre otras muchas geografías y contextos, sobre el Shah de Irán.

¿Y por qué hay que tener especialmente en cuenta esta obra? Porque, haciendo uso de su amplia experiencia como corresponsal de guerra y de su fuerte estilo único, Kapuściński analiza la causa de la caída del Sha y utiliza el ejemplo iraní para diseccionar los entresijos del poder y su influencia sobre los hombres. Sus notas, sus cintas y sus fotografías le sirvieron para contar de esta revolución (como de las otras 26 que presenció, llegando a ser condenado al fusilamiento en 4 ocasiones), el origen y las causas, lo que su población esperaba y lo que realmente obtuvo. Una maravilla política y periodística, como toda su obra.

El libro del reportero polaco parte de la ‘desmesura del poder’ iraní

The best and the brightest, de David Halberstam

En el siglo XX han tenido lugar tremendos conflictos mucho menos documentados que el nazismo o la guerra de Vietnam; ya se sabe la influencia de los estadounidenses en la industria cinematográfica. Sin embargo, por muy familiar que nos suponga el tema, hay una obra que nunca va a estar de más leer. En todo caso, de menos.

Se trata del análisis que realizó David Halberstam sobre las terribles decisiones tomadas por los miembros de la administración de John F. Kennedy, las personas más brillantes de Washington en ese momento, para llevar a cabo sus políticas en Vietnam, y las terribles consecuencias que tuvieron lugar después. Libro de referencia publicado por primera vez en 1972, no hay nadie mejor que lo defina mejor que el Senador John McCain:

“Para cualquier persona que aspire a ocupar una posición de liderazgo nacional, sin importar las circunstancias de su nacimiento, este libro debería ser mandatorio de leer. Y cualquier persona que sienta la necesidad, como un prisionero de guerra novato pudo sentir una vez, de conocer cómo una gran nación puede perder una guerra y ver sus propósitos y principios más valiosos destruirse por la ilusión propia, no puede hacer nada mejor que leer y releer ‘The Best and the Bightest’ de David Halbertam”.

El gran manual político de los años ’70

El legado de Shakespeare

Sí, no es muy ortodoxo incluir al dramaturgo más importante de la historia, pero la obra de Shakespeare no solo se considera de inestimable valor, por cómo está escritas, sino por lo que contienen. Sus dramas retratan con una sensibilidad y una verosimilitud inauditas la influencia del poder en las personas. Así, sus historias y sus personajes recogen la avaricia, la traición, la cobardía, el remordimiento y un larguísimo etcétera de emociones y conflictos que, a día de hoy, continúan vigentes. La obra del bardo de Avon habla del poder tanto como la propia política. Y si el alma humana es capaz de corromperse hasta lo podrido, obras como Macbeth, Ricardo III o Julio César lo llevan muy adentro. Y si eres de leer más bien poco y de ver series más bien mucho, no te preocupes, porque tú mismo puedes comprobar la atemporalidad y genialidad de Shakespeare.

House of Cards bebe de la influencia clara de estas dos primeras obras en concreto –Ricardo III y Macbeth-, afirmado en varias ocasiones por los mismos Kevin Spacey y Robin Wright. Tanto en el arranque de la trama –la ficción televisiva comienza con la llegada de un nuevo presidente de los Estados Unidos y Ricardo III con un monólogo de su protagonista sobre la coronación de su hermano-, como la ruptura de la cuarta pared. Si ya es llamativo que Frank Underwood nos hable mirando a cámara, cuán revolucionario tuvo que ser que lo hicieran el mismo Ricardo III o Yago al conversar con la audiencia en 1591.

El carismático y despiadado personaje de Robin Wright también nace de la influencia de Lady Macbeth, la esposa del barón que sirve al rey de Escocia. Las dos ansían el poder ante todo, y las dos impulsan a su marido en su carrera, convenciéndolo de cometer barbaridades (solo spoilearemos la obra del siglo XVII: Lady Macbeth alienta a su marido a asesinar al rey).

Con todo, resulta llamativo escuchar esta analogía de las propias palabras de Spacey:

“Quizá muchos no lo saben, pero Frank Underwood está basado en Ricardo III. Muchos de mis recursos actorales para la serie los obtuve de mi experiencia teatral. De hecho, muchos piensan que es propio de este personaje mirar al público, pero esto lo introdujo Shakespeare con Ricardo III».

¿Hablamos en serio de política?