12 julio, 2017. Por

La Guerra del Planeta de los Simios

Un inesperado y solvente apocalipsis veraniego
La Guerra del Planeta de los Simios

A punto de hacer medio siglo desde que la nave capitaneada por Chartlon Heston se estrellara contra un planeta (que ya no es spoiler sino Historia del cine decir que era el nuestro en el futuro) en el que una suerte de simios bípedos e inteligentes gobernaban a unos humanos primitivos; El Planeta de los Simios (Franklin J. Schaffner, 1968) continúa considerándose una de las mejores cintas de ciencia-ficción de todos los tiempos y una de las pioneras de un género cinematográfico que nunca acaba de pasarse de moda: el del cine distópico.

Una franquicia inagotable

Es por ello, presumiblemente, que Hollywood se siente incapaz de resistirse a volver, una y otra vez, sobre este angustioso futuro en el que la Humanidad está privada de sus rasgos identitarios, no ya por malvados extraterrestres invasores, sino por sus propios “hermanos” primates. El Planeta de los Simios contó con cuatro secuelas en los 70, siendo una de las primeras historias de Hollywood que se convirtió en una saga; y con el nuevo siglo en 20th Century Fox alguien pensó que los simios necesitaban un lavado de cara. Se contrató a Tim Burton para que firmara una remake insoportable que lejos de acercar la historia a las nuevas generaciones solamente servía para aumentar la admiración por la cinta original de Franklin J. Schaffner.

Pero la productora no cejó en su empeño de aprovechar las nuevas técnicas de animación para aportar realismo y movilidad a los simios que conquistaron la Tierra y en 2011 se estrenó El Origen del Planeta de los Simios (Rupert Wyatt, 2011), la primera cinta de una trilogía destinada a algo que no parecía la mejor de las ideas: dar una explicación a la supremacía de los simios y al velado sistema de creencias que parecían tener en la película original, en el que adoraban a un antiguo líder libertador llamado César.

«Tanto crítica como público demostraron que había un tremendo interés por conocer la versión de los hechos simia acerca de la heroica historia de Cesar, el ascenso de los primates y la caída en desgracia de la Humanidad»

Y digo que no parecía una buena idea porque el motivo por el que muchas historias ambientadas en futuros distópicos triunfan es porque lo poderoso de sus tramas o situaciones no necesita de una explicación detallada sobre cómo se ha llegado hasta ahí (véase Hijos de los Hombres o 12 Monos). Aunque tanto crítica como público demostraron que había un tremendo interés por conocer la versión de los hechos simia acerca de la heroica historia de Cesar, el ascenso de los primates y la caída en desgracia de la Humanidad.

Y la nueva, ¿de qué va?

La Guerra del Planeta de los Simios (Matt Reeves, 2017) relata el capítulo final de esta epopeya en un tono indudablemente grandilocuente y veraniego (aunque ya se ha confirmado que la franquicia tendrá más películas), pero no son pocos los detalles positivos e interesantes que se pueden extraer de ella. Hace algo más de 10 años que un grupo de primates mejorados genéticamente escapó de San Francisco y se adentró en los bosques que la rodean.

El agente que estimuló el desarrollo de su inteligencia ha tenido consecuencias letales para los humanos, exterminando a la gran parte de la población. Tras un primer enfrentamiento entre algunos supervivientes de San Francisco y las facciones más violentas de la tribu simia, la guerra entre los últimos y los restos del ejército estadounidense tiene consecuencias brutales para ambos bandos. El líder de los primates, Cesar, decide trasladar a su próspera tribu para eludir más confrontaciones, pero él y algunos de sus compañeros más cercanos deciden completar una venganza sobre el coronel que lidera a los  humanos.

Como capítulo final  de la historia de Cesar, La Guerra del Planeta de los Simios se propone aportar explicaciones a muchas de las cuestiones que aparecían en la película original, como la inexplicable “animalización” de los humanos o su falta de capacidad para el habla.

Una vez más, la historia está relatada desde el punto de vista de los primates. Ninguno de los personajes humanos de las dos cintas anteriores aparece y Woody Harrelson se encarga de encarnar un villano que parece aunar todas las cualidades negativas de nuestra especie. La decadencia de la Humanidad y la necesidad de que otra especie pruebe suerte a la hora de heredar el planeta es un tema constante durante la trilogía, y La Guerra del Planeta de los Simios no es una excepción.

Homenajes, animación y épica

Lo primero que llama la atención de la cinta es el sobrecogedor realismo con el que los simios están animados. Si bien este aspecto ya es llamativo en las dos películas anteriores, el pelo y los movimientos de Cesar siempre parecían ligeramente artificiales. Pero en esta ocasión la compenetración entre los animadores y el equipo de actores que interpretan a los  simios (encabezado por Andy Serkins, quien fuera Gollum en El Señor de los Anillos) permite que todo, desde las expresiones faciales hasta el último pelo de la espalda, sea absolutamente creíble.

Pero, como ya demostraba su predecesora, El Amanecer del Planeta de los Simios (Matt Reeves, 2014) la animación, sin una buena trama detrás, no sirve de mucho. La Guerra del Planeta de los Simios relata la épica del éxodo de los simios, que no quieren saber nada del hombre, a una suerte de “tierra prometida” (que se parece mucho al lugar en el que aterriza Charlton Heston en El Planeta de los Simios) sin ahorrarse ni una sola referencia bíblica: en las películas originales Cesar es adorado más como un líder religioso que como un libertador, y La Guerra del Planeta de los Simios sienta claramente las bases para comprender este hecho.

«Desde la primera hasta la última batalla, los planos calcados de ‘Apocalypse Now’ son tan abundantes que llega uno a preguntarse si más que homenaje estamos ante un problema de falta de inventiva. Aunque la pintada que reza “Ape-calypse now” que encuentran algunos de los personajes parece querer hacernos creer que toda la película es un enorme homenaje al clásico del cine bélico»

 

Si bien una de las cosas más disfrutables de El Amanecer del Planeta de los Simios eran las muy sutiles referencias, especialmente musicales, a 2001: Una Odisea en el Espacio (Stanley Kubrick, 1968); La Guerra del Planeta de los Simios no pierde ocasión para llenar su metraje de guiños y homenajes a Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979). Desde la primera hasta la última batalla de la cinta, los planos calcados de la de Coppola son tan abundantes que llega uno a preguntarse si más que homenaje estamos ante un problema de falta de inventiva. Aunque la pintada que reza “Ape-calypse now” que encuentran algunos de los personajes parece querer hacernos creer que toda la película es un enorme homenaje al clásico del cine bélico.

Homenajes aparte, lo que tampoco puede ponerse en duda es que en sus 160 minutos de metraje, La Guerra del Planeta de los Simios mantiene el ritmo y el interés de una forma envidiable; solamente con un pequeño bache justo antes del acto final, pero resultando un conjunto mucho más homogéneo y entretenido que sus dos predecesoras. La película también es un canto a la  exuberancia natural de los Estados Unidos (la original también lo era); y explota un catálogo de personajes tiernos y memorables en el bando de los simios.

Estúpidos hombres blancos

En su contra juega algo que ya lastra a toda la trilogía: la ausencia absoluta de personajes femeninos con relevancia o entidad, así como la injustificable palidez de todo el reparto, incapaz de dar cuenta de la diversidad racial de la sociedad estadounidense. Dos fallos difícilmente justificables en nuestros días. La introducción de la pequeña y valiente Nova (su nombre es un homenaje al del personaje femenino de las películas originales, pero no se trata de la misma persona) en esta cinta parece tratar de arreglar tímidamente el primero de estos problemas.

«En su contra juega algo que ya lastra a toda la trilogía: la ausencia absoluta de personajes femeninos con relevancia o entidad, así como la injustificable palidez de todo el reparto, incapaz de dar cuenta de la diversidad racial de la sociedad estadounidense»

 

Pero, lo cierto, es que el papel de las hembras entre los simios está reducido exclusivamente a la procreación y la crianza (Maurice, el orangután compañero inseparable de Cesar, está interpretado por una mujer, pero es un personaje masculino); y los restos del ejército humano que vemos son, también, casi exclusivamente hombres blancos. Llama la atención, sobre todo, porque en El Planeta de los Simios original, hace 50 años, sí que había algún personaje femenino destacable.

Supongo que no le podemos pedir más a un blockbuster de verano, aunque es una pena que una cinta tan entretenida y disfrutable (aunque es cierto que es deseable haber visto las otras dos precuelas y, al menos, la película original) se vea afeada por unos detalles que habrían sido tan difíciles de solucionar. Aún así, enorme sorpresa y diversión no excesivamente absurda o culpable para una tarde de verano. No está de más verla.

La Guerra del Planeta de los Simios