21 diciembre, 2018. Por

Grupo 13

Una mirada al alma de ‘los Mad Men españoles’
Grupo 13

En un tiempo en el que los Mad Men de la publicidad norteamericana fumaban cigarrillos en Madison Avenue, la publicidad en España se nutría de ilustradores, dibujantes y artistas más cercanos a otro grupo, los Push Pin de Chicago, su gran referente. En esa época las agencias americanas en su mayoría, trabajaban con fotografías para realizar las campañas publicitarias. Push Pin, en cambio, al igual que nuestros publicistas españoles se destacó por su tenacidad en utilizar ilustraciones. La mayoría de los españoles no podía viajar mucho entonces, así que ellos lo hacían por nosotros, acercándonos la gráfica más moderna.

Esta muestra sobre el Grupo 13, que podrá verse hasta el 31 de marzo en el Museo Nacional de Artes Decorativas, ofrece un recorrido por la producción de todos los miembros que formaron parte de este fenómeno de la comunicación. Su modus operandi, transgresor y nada convencional, se plasma en el conjunto de obras e imágenes que forman parte de esta exposición. Esta visión actual de este conjunto de diseñadores nos lleva a entender, desde la contemporaneidad, la puesta en valor de su aportación, situada entre la creatividad publicitaria y el diseño gráfico.

“Este colectivo de artistas desarrolló su actividad en un momento en el que España comenzaba a producir una actividad masiva de mensajes de comunicación y puede considerarse como el inicio de una inquietud que poco a poco se consolidaría como profesión”

Hablar de la publicidad de los años sesenta en nuestro país es sin duda hablar del Grupo 13. El eléctico grupo se creó en Madrid en 1961 y, a pesar de su nombre, estuvo compuesto en sus inicios por diez profesionales (Calvo, Cruz Novillo, Cuesta, Garbayo, Laperal, Loizaga, Olmos, Juan Poza, Santamaría y Valdés). Todos ellos ejercían de directores artísticos en reputadas agencias publicitarias o trabajaban como creativos a sueldo en importantes empresas españolas del momento como Profidén o Kelvinator.

Este colectivo de artistas desarrolló su actividad en un momento en el que España comenzaba a producir una actividad masiva de mensajes de comunicación y puede considerarse como el inicio de una inquietud que poco a poco se consolidaría como profesión. El Grupo 13 fue también un precedente de las asociaciones profesionales, ya que por primera vez en España se constituyeron como una agrupación de diseñadores gráficos y fueron quienes por primera vez sacaron a la calle, en el sentido literal de la expresión, una serie de vallas publicitarias en la calle Alcalá, que ayudaron a descubrir al ciudadano esta actividad de una forma completamente nueva.

“La mayoría de los españoles no podía viajar mucho entonces, así que ellos lo hacían por nosotros, acercándonos la gráfica más moderna”

Hay que decir que unos años atrás nuestro país ya se había convertido en un verdadero referente a nivel europeo en cuanto a la cartelería publicitaria se refiere, de mano de de artistas como Ramón Casas o Alexandre de Riquer. García Viñolas se refería al cartel en estos términos: “El cartel es una síntesis, un aspaviento concentrado. Se trata de ensartar en un solo gesto todo un concepto, toda una provincia, todo un ser… se trata de darle permanencia a lo que salta, como una chispa efímera, de una fisonomía y que resulta ser su esencia, su personalidad”.

Pero, frente a un primer momento en el que el cartel fue la máxima expresión de su trabajo, la evolución de la comunicación comercial se fue orientando hacia la imagen de marca. El logo se convirtió en el centro de la comunicación de una marca y sobre él se construía una identidad corporativa. Muchos de aquellos publicistas terminaron trabajando en el diseño de logotipos, y es que la marca manda; recordemos al fin y al cabo, que no trabajaban para exponer en museos, sino para vender en mercados.

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