18 julio, 2018. Por

Giant Days

El adulting como nunca nos lo habían contado
Giant Days

Todos tenemos un buen puñado de anécdotas entrañables de nuestros primeros meses en la universidad. Más todavía si ésta nos arrojó, por primera vez, fuera del nido familiar. Desde el afán de capitalizar la nostalgia de esos días en los que la juerga, los amigos y las nuevas experiencias tropezaban de cuando en cuando con las épocas de exámenes, Giant Days ha pasado del webcómic al formato físico convirtiéndose, por el camino, en un tebeo entrañable y muy querido por el público. En él seguimos las andanzas de Susan, Esther y Daisy, que se hacen amigas nada más comenzar las clases de su primer año en una universidad británica.

Susan es la típica estudiante de Medicina, casi perfecta, casi madura y tirando a responsable y, por supuesto, la encargada de poner un poco de sentido común en el grupito. Esther, con su piel pálida y su elaborado look, no puede evitar ser el centro de las conversaciones y las fiestas. Su personalidad es tan hipnótica como caótica. Y Daisy… es rara. Ha estudiado toda su vida en casa y hasta ahora ha interactuado con más bien poca gente. Le gustan los pájaros y, tal vez las chicas. Tres millennials aprendiendo a ser adultas. O el adulting como nunca nos lo habían contado.

¿Te recuerdan a tus compis de clase?

Mediante estos tres sencillos personajes, el guión de John Allison va elaborando una divertida comedia de enredo llena de situaciones que cualquiera que haya tenido 18 años recordará con relativa claridad. Los chicos, las clases, el descubrimiento de la sexualidad, la rabia con la que toca gestionar el rechazo, la ansiedad y la incertidumbre van pululando por las vidas de las tres protagonistas de Giant Days de manera amena y colorista.

Giant Days no se complica en ningún momento. Con un dibujo sencillo pero inconfundible, genera abundantes sonrisas en el rostro del lector casi sin despeinarse

Giant Days no se complica en ningún momento. Con un dibujo sencillo pero inconfundible, primero a cargo de Lissa Treiman y, luego, de Max Sarin; genera abundantes sonrisas en el rostro del lector casi sin despeinarse. Las emociones de sus protagonistas son orgánicas y humanas y, aunque desde el punto de vista de quien ha superado ya ampliamente los vaivenes de la universidad no siempre se está de acuerdo con su forma de actuar, la mayoría de sus conflictos, obsesiones y reacciones son bastante creíbles.

Al final nos encontramos con un tierno homenaje a la fresca inocencia y el ímpetu con el que muchos nos adentramos en el mundo universitario. Es casi imposible no reconocerse en alguno de los personajillos que pueblan las viñetas (siempre y cuando tus rasgos sean caucásicos y tu herencia cultural, occidental). Giant Days es un cómic perfecto para remover buenos recuerdos de juventud o, mejor aún, comparar con las experiencias presentes, si es que uno tiene la suerte de ser todavía tan joven. Una lectura ligera, sin misterios ni grandes sorpresas, pero entrañable.

Fandogamia Editorial traduce y edita Giant Days en España. El tercer volumen, que recopila los números 9-12 del tebeo, ha llegado hace poco a nuestras librerías. Y, si te gusta, no te preocupes, que hay más: la edición anglosajona verá el volumen octavo (que recopila los números 29-32) publicado a finales de este verano.

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