9 abril, 2018. Por

Gervasio Sánchez

La exposición fotográfica que impone la vida allí donde hay muerte
Gervasio Sánchez

Siempre lo digo y lo sigo diciendo. Los reporteros de guerra tienen una manera diferente de mirar. Están hechos de otra pasta, de aquella capaz de volver más profundo el sentido de unas imágenes que nos muestran la tragedia de la guerra y la violencia. Capaz de criticar las desgracias a través de un disparo en el que se mezclan denuncia y poesía. Gervasio Sánchez es sin duda uno de ellos; de los que cree firmemente en que “cuanto más cerca estás de las víctimas, más cerca estás de la verdad” y por eso se preocupa de resaltar la enorme dignidad de quienes sufren las consecuencias de ese gran negocio que llamamos guerra.

Su carrera tomó impulso con su trabajo en el cerco de Sarajevo y desde entonces no ha parado de inmortalizar los peores conflictos en todas partes del mundo y contando al mismo tiempo la historia de lucha de muchas de las vidas con las que se ha cruzado en el camino. De esto va Vida / Life, su exposición en la Diputación de Huesca hasta el 20 de mayo: una selección de setenta fotos –inéditas, en su mayoría- tomadas por el fotógrafo en diferentes tiempos, lugares y contextos que además no han sido divididas por tema, origen o fecha, sino que lo presenta como un gran artista de la imagen.

«No ha buscado en sus imágenes el preciosismo, sino una belleza dolorosamente afilada donde la vida prevalece y se sobrepone a la violencia destructora del conflicto»

Gervasio es hombre de pocas contradicciones. No ha buscado en sus imágenes el preciosismo, sino una belleza dolorosamente afilada donde la vida prevalece y se sobrepone a la violencia destructora del conflicto. Pretende contar una historia de superación que vaya más allá de la inmediatez de la actualidad, tan amiga de cambiar de tema rápidamente y sin profundizar, dejando atrás las vidas destrozadas en cuanto surge otro tema que acapara las portadas y los informativos. Un ejemplo de ello es que durante todo este tiempo ha seguido visitando a víctimas de las minas antipersona por todo el planeta, documentando la dimensión del daño y sus secuelas.

Las fotografías de Gervasio Sánchez son directas, sin artificios; no recurren al hedonismo, cuentan las cosas desde muy cerca y dirigen nuestra atención hacia lo relevante. Esta exposición está compuesta por imágenes pertenecientes a su cobertura de conflictos en países como Sierra Leona o Albania, que critican desde un punto de vista artístico el horror de la guerra y al mismo tiempo contienen una carga emocional  que apela a los sentimientos humanos. Ver sus imágenes es casi como escucharle hablar, emerge de ellas un mensaje muy claro, irrefutable, coherente.

«El mensaje está bastante claro: allí donde hay muerte, la vida se impone. Los rostros de los retratados emanan esa inesperada felicidad, la de saberse supervivientes en un contexto hostil, la asombrosa alegría de seguir en pie»

El mensaje está bastante claro: allí donde hay muerte, la vida se impone. Los rostros de los retratados emanan esa inesperada felicidad, la de saberse supervivientes en un contexto hostil, la asombrosa alegría de seguir en pie. Es esta vida la que tiñe de emoción todo su trabajo, y es el eje sobre el que gira esta muestra más allá de las minas, los desaparecidos, los bombardeos y Sierra Leona. La vida que se niega a ser aniquilada, se abre paso a través de su particular forma de ver estos conflictos, alejándose de los convencionalismos en los que la muerte suele ser la única protagonista para centrarse en la gente que sobrevive.

Se trata de obras que revindican a dos Gervasios: al artista y al poeta. Como dice Antonio Muñoz Molina, en el disparo de su cámara siempre hay denuncia y siempre hay poesía, pero quien mejor define la exposición es el propio Gervasio Sánchez: “No hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad”.

Gervasio Sánchez