28 junio, 2018. Por

Gemeliers

Los gemelos andaluces publican uno de los mejores discos de pop urbano-latino del año
Gemeliers

No he vivido en un frasco de mayonesa envasado al vacío estos últimos años, pero, hasta ahora, no había ni una sola canción de los Gemeliers (o, replicando el modelo estético del nombre-logotipo de Pedro Sánchez en su primera campaña presidencial: GMLRS, como pretenden llamarse en un giro de seriedad accidental) que se me quedara en la cabeza, ni tampoco con la que me hayan dado la turra al encender la televisión, ducharme con Cadena 100, hacerme una escapada en coche con LOS40 a todo trapo o al ponerme alguna lista de Spotify con las canciones que las discográficas quieren premiar.

Algo parecido le había pasado a Justin Bieber hasta que publicó el espectacular Purpose, uno de los mejores álbumes de pop urbano de la última década (aún recuerdo la sorpresa y la emoción al escuchar y analizar esas canciones): hasta aquel disco, solo podíamos malcantar aquellas Baby o Boyfriend, con la que tampoco nos habían dado tanto la brasa (a menos que alguien de tu familia tuviera el Club Disney encendido las 24h.). Una vez llegadas Sorry, What Do U Mean?, Where R U Now? o Love Yourself, la recepción del público adulto del número 1 del pop global se certificaba.

“Con ‘Stereo’ sucede algo similar a lo que le sucedió a Justin Bieber con ‘Purpose’: : supone su particular cambio de paradigma, el disco que pretende hacerlos adultos; pero en el que también mejoran los últimos discos de Maluma y C. Tangana”

En el caso de los gemelos nacidos hace 19 años en la localidad sevillana de Mairena del Aljarafe parece suceder algo similar con Stereo: supone su particular cambio de paradigma, el disco que pretende hacerlos adultos (e incluso, en algunos momentos, adúlteros) pero también, en algunos fogonazos una grata sorpresa para el circuito del mainstream pop en castellano: mejoran al Maluma de F.A.M.E. y al C. Tangana de Ídolo y Avida Dollars, y además pretenden imitar (en algunos momentos, con bastante cercanía) trazas del pop neolatino de dinosaurios del género renacidos como Enrique Iglesias o Ricky Martin.

No hay sarcasmo en lo que os digo: Stereo es uno de los mejores cancioneros del pop urbano-latino de (no vayamos a pillarnos los dedos) del último año. Si los comparamos con los artistas melódicos que buscan una reforma sonora por la vía del reggaetón (desde los mentados Enrique Iglesias y Ricky Martin hasta Antonio José o Luis Fonsi), los GMLRS les comen la tostada.

Y si no fuera tanto por la bajísima intensidad y la plasticidad de las letras, por la imitación del acento latino (sobre todo el colombiano y el puertorriqueño: las eses y las eles nos hacen preguntarnos si aquí también hay apropiación cultural O QUÉ) y, sobre todo, por esas canciones que suenan a repertorio de relleno en alguna película menor de Disney, o al Álex Ubago más consentido (Amor animal, Casualidad, Que se olviden y Aquí y ahora parecen la cuota de baladas o medios tiempos que un proyecto de este perfil tiene que tener sí o sí para que su público llore y se abrace en los conciertos, y se dé un descanso de la clase de zumba y step), estaríamos hablando de uno de los discos del año.

Fallan en la lírca y en la búsqueda de su propia identidad; pero eso no quita que afronten un repertorio bastante redondo, teniendo en cuenta el producto que son y el que pretenden ser: pasar de ser aquel proyecto prefabricado y diseñado a pachas entre Mediaset (no nos olvidemos que salieron de La Voz Kids) y Sony Music (su sello) a comenzar a potenciar los posibles puntos de crecimiento de un dúo que quiere hacerse mayor y desactivar los clichés que hay alrededor de ellos.

“No hay sarcasmo: ‘Stereoes uno de los mejores cancioneros del pop urbano-latino de (no vayamos a pillarnos los dedos) del último año. Si los comparamos con los artistas melódicos que buscan una reforma sonora por la vía del reggaetón (Enrique Iglesias, Ricky Martin, Antonio José o Luis Fonsi), los GMLRS les comen la tostada”

Aún no juegan la liga de los grandes del pop urbano latino (la de J Balvin, Ozuna, Nicky Jam, Bad Bunny o Daddy Yankee: los cinco jinetes que están escribiendo las derivas del pop latino estos últimos años), pero dejan severos temazos que deberían imponer un giro en su efecto llegada a públicos que aún los tienen deslegitimados, como unos “Andy y Lucas para niñas de 14 años” o “los nuevos Caños”.

Desde una Lento que parece parafrasear a Novedades Carminha a ritmo de Juanes; hasta un trap-atón en la que parecen colombianos; un hit dispuesto a reventar chiringuitos y que podrían ser hits universales en manos de Maluma (Tímida o Miénteme), de Enrique Iglesias (en Ella es de las mías hasta tiran una frase de doble lectura como “me le voy acercando y se me está parando… este corazón roto”) o de Carlos Baute (Yo no contaba contigo); o lo más interesante del disco: cuando suenan a una mezcla entre J Balvin y el primer Justin Timberlake solista (Veneno) o al C. Tangana de Antes de morirme (Dime qué pasó).

Como ellos mismos cantan en Yo no contaba contigo, quién sabe si con segundas, o quién sabe siquiera si se han parado a analizarlo, el mensaje que decide lanzar quien está detrás de esta nueva movida gemélier (¿el sello? ¿sus productores? ¿su mánager? ¿su familia? ¿ellos mismos? ¿el destino?) parece escrito para un servidor:

“Yo no contaba contigo
Ni tú contabas conmigo.
Yo no contaba contigo:
la culpa fue del destino.
Y eres la pieza que le faltaba
A mi rompecabezas,
la melodía que enciende mi fiesta:
el ying de mi yang, mi partner in crime”

Gemeliers