22 mayo, 2018. Por

Galgo

Una película para una banda sonora imaginaria (y viceversa)
Galgo

¿Dónde termina la música y empieza la película cuando se trata de la banda sonora de una película imaginaria? ¿En qué punto toma distancia el videoclip y se convierte en una pieza audiovisual de corte experimental, para volver a tirar la soga y servir como tráiler de una narración efímera, incompletamente completa? A ese juego ambiguo, repleto de atmósferas y sinfonías ambientales tan abstractas como melancólicamente tensas, juega Galgo, un dúo que está a punto de publicar su primer álbum.

No son unos desconocidos Javier Bejarano y Verónica R. Galán, las dos patas de este Galgo que los vieron aportar sonidos a proyectos como Pablo Und Destruktion o Fee Reega en el caso del primero, o a la compañía de teatro de sombras Luz, Micro y Punto en el caso de la segunda; y que ahora se vestirán de largo con un ejercicio de título homónimo que verá la luz el próximo mes de septiembre a través del sello discográfico Framily y que ha sido mezclado por el gran Óscar Mulero.

Antes, nos presentan estas Antiguas estrellas heladas, un tratado de más de siete minutos que juega con las cavilaciones de la sinfonía moderna, la música ambient(al), las atmósferas avant-garde, ramalazos de electrónica experimental y una narrativa silenciosa que recuerda a una especie de doom de interior, de post-rock con más de post que de rock.

Para poner imágenes a tal artilugio han contado con el realizador David Ferrando Giraut, que con el punto de partida de la “BSO de películas que no existen”, ha compuesto una micropelícula repleta de simbolismo e imágenes evocadoras, existenciales, viscerales, industrialmente domésticas, que “remiten a procesos que, como la muerte de una estrella, aúnan una apariencia estática con una esencia cambiante, que tiende a la desaparición, dando como resultado una pieza de tono simbolista”, como dice el propio dúo asturiano. Y claro, lo estrenamos en exclusiva en Notodo.

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