29 enero, 2018. Por

Friends

¿Es la madre de las sitcoms tan políticamente incorrecta como lloriquean los millennials?
Friends

Leemos en la prensa que la juventud (esa gente que apenas levanta 20 años) se está sentando a ver Friends (gracias Netflix por tanto) y se está horrorizando bastante. Que es homófoba, tránsfoba, misógina, xenófoba y mogollón de palabras esdrújulas más, dicen nuestros jóvenes de la serie que configuró el paisaje emocional de los que ya tenemos treintaytantos. Y mientras unos y otros nos llevamos las manos a la cabeza hay, en el fondo, dos buenas noticias. La primera, las nuevas generaciones están viendo Friends, y eso es genial porque reírse es muy sano. La segunda, podemos hacer una revisión crítica de un producto que tiene más de 20 años pero que sigue de plena actualidad. Y echarnos unas risas en el proceso.

Friends siguió durante 10 años las peripecias de seis pijos adictos al café en la Nueva York de los 90. Antes de Netflix o de las redes sociales, su capítulo final fue contemplado por más de 52 millones de personas en los Estados Unidos. Para que se hagan una idea, el último final de temporada de Juego de Tronos obtuvo unos 12 millones de espectadores. En septiembre de este año sus primeros capítulos cumplirán 24 años y es inevitable preguntarse qué tal aguantan los revisionados, más allá de los cortes de pelo de Rachel o los pantalones de cuero de Ross. Veamos si Rachel, Monica, Phoebe, Joey, Chandler y Ross eran tan chungos como algunos dicen estos días.

Igualdad

Lo primero que nos choca a los viejos del lugar es que se tache a la serie (¡a nuestra serie!) de misógina. No vamos a negar que la mayoría de las historietas tenían que ver con los escarceos amorosos de sus protagonistas. Quienes, por cierto, ligaban mucho más que tu y que yo. Y sin Tinder. Se presentan bastantes situaciones cuestionables durante la serie, y todo el tema de Ross tiene tela (lo vamos a analizar en los próximos párrafos). Pero por cada millennial que se está rasgando las vestiduras con las cosas tan machirulas que veíamos en el pasado, se me ocurre una ocasión en la que Friends daba en el clavo en asuntos de igualdad:

En el que Chandler y Monica dieron la definición perfecta de “consentimiento” justo antes de acostarse por primera vez (S07E16):

Chandler: ¿Estás borracha?

Monica: Lo bastante para querer hacerlo. No tanto como para que te sientas mal.

No parecía tan difícil, ¿no?

En el que Rachel y Monica se jugaron a piedra papel o tijera el último condón que quedaba en la casa… y la que perdió se quedó sin sexo esa noche (ganó Rachel). Una nada sutil clase de prevención de embarazos no deseados y transmisión de ETS impartida en prime time por las dos chicas que toda adolescente quería ser en 1996 (S02E18). De hecho, Joey era tan fan de los condones que incluso guardaba unos cuantos por si acaso había que repoblar la Tierra.

En el que Joey descubrió lo que duele depilarse.

En el que Julia Roberts ejecutó una muy merecida venganza sobre Chandler, que se comportó de manera abusiva con ella en la infancia.

La venganza es un plato que se sirve frío

En el que Phoebe fue poniendo en ridículo a los consumidores de porno que la confundían con su hermana Ursula. En realidad el porno era presentado en no pocas ocasiones como aspecto lamentable y alienante de la masculinidad tóxica, y el pitorreo que había en torno a los varones que lo consumen era constante.

En el que Ben quería jugar con muñecas… y quedó claro que Ross se equivocaba hasta el ridículo al intentar hacerle jugar con G.I. Joes.

En el que sus seis protagonistas se plantaron por la igualdad salarial.

Desde 1996 todos cobraron lo mismo

En el que Monica comprende que ella y Richard tienen objetivos antagónicos y, en lugar de chantajearle, ignorar sus diferencias o renunciar a su propia felicidad en aras de una vida en común con él, coge el toro por los cuernos, pone sus objetivos por encima de cualquier relación y le deja.

En el que Monica y Rachel os explicaron cómo funciona la anatomía femenina. Seguro que más de uno aprendisteis algo.

Siete

Ross, Rachel y su “descanso”

Como ya hemos dicho, la relación entre Ross y Rachel es uno de los puntos más peliagudos de Friends. O tal vez no. Cuando pensamos en Ross y Rachel lo primero que nos viene a la cabeza es el “¡Estábamos en un descanso!” que Ross grita compulsivamente cada pocos episodios. Pero no nos paramos a pensar en los motivos que llevaron al famoso descanso. Después de un año de idílica relación con Ross, Rachel, que lleva más de dos años encadenando empleos horribles, empieza a prosperar tímidamente en su ámbito laboral. Ello le obliga a echar más horas en la oficina, tener menos tiempo para su novio y a pasar tener más relación con un compañero de oficina llamado Mark.

Spoilers

Nuestro (por aquel entonces) héroe, Ross, se tomaba esto como cualquier varón cuajado de inseguridades cercano a los 30 años se lo tomaría: cual niño de 6 años al que obligan a compartir un juguete. Ross y Rachel se tomaron su famoso descanso porque cuando él dio rienda suelta a sus dramitas y sus ataques de celos ella le paró los pies de manera fulminante. Y cuando, encima, él se acostó con otra (esa misma noche), ella le mandó a freír espárragos sin miramientos. Rachel, la chica tonta de Friends, tenía un espíritu más serio y resuelto que la mayoría de los personajes femeninos de las comedias de hoy en día. Inesperado.

“Rachel, la ‘chica tonta’ de Friends, tenía un espíritu más serio y resuelto que la mayoría de los personajes femeninos de las comedias de hoy en día. Inesperado”

Ross y Rachel rompieron a mediados de la tercera temporada y, por supuesto, aquello coleó hasta las últimas escenas de la serie. Pero salvo por el final, salvo por ese momento de debilidad en el que Rachel decide, por fin, sacrificar parte de su carrera profesional para quedarse en Nueva York con el padre de su hija; ella suele ser quien controla los vaivenes que hay entre los dos. Desde el fugaz momento en el que vuelven al principio de la cuarta temporada, solo para que Rachel lo expulse de nuevo sin vacilación de su vida sentimental en cuanto Ross menciona lo del descanso; hasta el grado de implicación de Ross en la infancia de Emma, la hija que tienen en común.

Eran los mejores padres deplorables del mundo

Es cierto que 20 años después le sangran a una los ojos al comprender lo déspota y manipulador que era Ross. Bien por los millennials que están viendo Friends por pillarlo a la primera: muchas hemos tardado décadas. Pero no dejemos que los árboles (la estupidez de Ross) nos impidan ver el bosque: la evolución de Rachel. Que es la chica tonta de Friends, pero que desde muy pronto tuvo claro que ningún tío le iba a decir qué tenía que hacer con su existencia. Por mucho que el tío fuera el amor de su vida.

¿Y Joey?

¿Mujeriego? Sí. ¿Seductor? Mucho. ¿Depredador? Ni de coña. No se engañen: Joey trataba mejor a las tías con las que se acostaba que Ross y Chandler juntos. La honestidad de sus propósitos, medios y objetivos es casi siempre brutal. Solo hay un momento en las diez temporadas de la serie (la he vuelto a ver hace poco, sé de lo que hablo) en el que Joey se ofrece explícitamente a una mujer sin que ella lo desee, que es cuando se desnuda ante Monica en El del Flashback (S03E06). De ahí en adelante, la pandilla le enseña a domar sus apetitos y, si no se le hace compartir comida, es todo un caballero. Es más: en todo su (¿desafortunado? yo era muy fan) cuelgue por Rachel se portó como un auténtico ser de luz, y demostró ser el personaje con más inteligencia emocional del grupo.

Salvo con la comida, es un ser de luz

Raza

Aquí no hay excusa: la representación de la diversidad racial de los Estados Unidos en general y de Nueva York en particular, era desastrosa. Rachel tuvo un novio italiano, Paolo, en la primera temporada, que incluso como chiste era poco gracioso. Ross tuvo una novia oriental, Julie, al principio de la segunda temporada; y otra negra, Charlie, entre la novena y la décima. Ambas fueron dos de los personajes más maltratados de la serie, porque su único objetivo era competir con Rachel.

Al menos siempre estuvo llena sobre chistes de blancos siento un poco tontos

Más allá de eso, la representación de negros, orientales, latinos o hindúes es o bien nula, o bien vergonzante. La acusación de que Friends es una serie hecha por y para blancos es completamente justa, y sus productores nunca se tomaron en serio este problema. Una acusación que se puede aplicar a sitcoms más recientes, como Cómo Conocí a Vuestra Madre o The Big Bang Theory.

Homosexualidad

Es una noticia maravillosa que hoy veamos Friends como una serie claramente homófoba. Es un síntoma inequívoco de lo muchísimo que ha avanzado la sociedad en los últimos 20 años. Porque lo que a muchos le parece una hiriente parodia de una pareja de mujeres homosexuales, para millones de personas (entre las que me incluyo) fue la primera representación normalizada de algo así que veíamos.

El The Puppy Episode en el que Ellen salía del armario no se emitiría hasta 1997. Willow y Tara no empezaron a ponerse ojitos en Buffy Cazavampiros hasta 2001 (tardarían bastante más en besarse). Urgencias no incorporó una trama lésbica hasta el año 2000. Y lo de Xena y Gabrielle fue subtexto hasta ese mismo año. Por imposible que parezca, muchos no escuchamos la palabra “lesbiana” en televisión hasta que vimos a Ross lloriquear en el primer episodio de Friends, que se emitió en septiembre de 1994.

“Muchos no escuchamos la palabra “lesbiana” en televisión hasta que vimos a Ross lloriquear en el primer episodio de Friends

Y nos podemos llenar la boca todo lo que queramos con lo mal que trataba Ross a Carol y a Susan. Sus comentarios hirientes no son muy distintos que los que dedica a casi todas las mujeres que tiene cerca y, encima, arrastran la amargura de que están dirigidos a su ex-mujer y a su nueva esposa. Ross es un capullo, pero reconozcamos que no todos los personajes están obligados a llevarse bien con su ex y su nueva pareja. Además, los otros cinco miembros de la pandilla siempre fueron sanamente razonables con las dos integrantes de la pareja lésbica y con Ben, el niño que tenían en común. Hoy Carol y Susan pueden verse como una amarga parodia de la homosexualidad. Hace 24 años fueron uno de los primeros síntomas de la normalización hacia la que nos dirigimos (lentamente) hoy en día.

“Hoy, Carol y Susan pueden verse como una amarga parodia de la homosexualidad. Hace 24 años fueron uno de los primeros síntomas de la normalización hacia la que nos dirigimos”

Por si esto fuera poco, en 1995 los guionistas de Friends hicieron uso de un truco francamente inteligente para hablar de homosexualidad. Fue en El del marido de Phoebe (S02E04) en el que descubrimos que Phoebe está casada desde hace años con Duncan, un bailarín canadiense homosexual para ayudarle a conseguir un visado. El gag se destapa cuando Duncan le pide a Phoebe el divorcio para casarse con una chica. Así, todas las dramáticas líneas de diálogo propias de las salidas del armario de los 80 y los 90 se dan la vuelta para, desde el humor, dar cuenta de lo traumático que era para muchos hombres salir del armario en ese momento.

Transexualidad

Al igual que la homosexualidad, la temática trans en Friends está tratada desde un punto de vista inconcebible ahora. Se trata, por supuesto, del episodio El del padre de Chandler (S07E22) en el que tras siete largos años de referencias veladas descubrimos la verdad sobre el padre de Chandler. Y es que el padre de Chandler no es más que la otra madre de Chandler, Helena, una mujer trans interpretada por Kathleen Turner (en esa época Friends jugaba una liga de cameos muy extrema). Y la escena de su reencuentro, a pesar de todos sus errores, solamente hablaba de una cosa: de amor. De amor puro.

No cabe duda de que todo lo relacionado con Helena está tratado desde una parodia excesiva y que es del todo incorrecto hablar de “el padre de Chandler” cuando se habla de ella. De nuevo, es una excelente noticia que hoy en día tengamos tan claros esos errores. Pero estamos hablando de un episodio que se emitió en la primavera de 2001. Hace 17 años la educación sobre lo que es y lo que no es transfobia no formaba parte del debate público como lo hace hoy.

“Estamos hablando de un episodio que se emitió en la primavera de 2001. Hace 17 años la educación sobre lo que es y lo que no es transfobia no formaba parte del debate público como lo hace hoy”

Tal vez ya fuera un asunto tratado en el ámbito académico, pero en ese momento las decenas de millones de espectadores que estaban viendo Friends bastante tenían intentando entender que Charles Bing fuera, en realidad, una mujer. No solo eso: Helena Handbasket era una mujer plena, realizada y feliz. Se dedicaba al mundo del espectáculo, pero su condición de mujer trans no la había condenado a la prostitución o a la marginalidad (como muchos guionistas parecen creer que sucede) y su existencia se presentaba como exenta de todo drama o tragedia. Basta con pensar en unos cuantos personajes trans en la cultura popular para comprender que este personaje era, en realidad, bastante rompedor.

Exclusión, superación y privilegios

Por último, echemos una ojeada a otro de los aspectos que se le suelen echar en cara a Friends: el pijerío galopante de sus protagonistas. Que sí, que nadie podría tener esos pisos en Manhattan con los empleos que tenían ellos. Y que representaban a la parte más privilegiada de la sociedad. ¿Y Phoebe? Siempre desde la desternillante comedia, el pasado de Phoebe era desolador: su padre la abandonó, su madre se suicidó, su hermana gemela la odiaba y vivió parte de la adolescencia en la calle. Y, sin embargo, ahí está: íntegra y dueña de sí misma. Phoebe es un ejemplo maravilloso de superación desde orígenes humildes y de cómo unos amigos que te adoran pueden suplir un buen puñado de carencias afectivas.

 

Phoebe corriendo. Ejemplos de superación

Tampoco se puede olvidar la evolución de Rachel. Que es cierto, es una niña pija de papá durante aproximadamente dos episodios, tras los cuales se pone las pilas para no tirar, ni siquiera, del seguro médico de sus padres. No cabe duda de que Rachel procede de un hogar privilegiado, pero se construye a sí misma a lo largo de las diez temporadas de Friends. Y pocos ejemplos tan claros de mujer que supera todos los complejos transmitidos por su castrante madre como Monica.

“El mundo en el que vivimos hoy es bastante diferente del que pintaba Friends”

En resumen: está bien que revisemos críticamente nuestras ficciones favoritas. O las de nuestros padres. Pero estas revisiones no pueden contemplarse sin tener en cuenta el contexto en el que se realizaron dichas obras. El mundo en el que vivimos hoy es bastante diferente del que pintaba Friends y, aunque el gancho cómico de la serie sigue siendo sensacional, hay que comprender que algunos gags que hoy nos parecen puro insulto, en los 90 eran una manera silenciosa de señalar problemas de la única forma que se podía en horario de máxima audiencia. Seamos indulgentes. Y sigamos riéndonos con Friends.

Dejad de lloriquear y disfrutad del privilegio de poder verla por primera vez

Friends