10 diciembre, 2018. Por

Paul Hoi y Terri Loewenthal

La bella fotografía artístico-psicodélica de estos dos artistas sacuden el alma a base de color
Paul Hoi y Terri Loewenthal

Que los artistas proyecten su panorama mental o psicológico, normalmente oculto, es una tarea, sin duda, compleja. Y la psicodelia implica precisamente eso, el intento de manifestar todo lo oculto, la creatividad sin límites, la percepción de aspectos desconocidos, inusitados, ya sea mediante el sueño, los estados alterados de conciencia o el contacto con algunas drogas. Sea como fuere, muchos de los artistas considerados como “psicodélicos”, no solo desean reflejar su mundo interior sino que, y en palabras del personaje que acuñó este término, el psicólogo británico Humphry Osmond, la psicodelia significa ante todo la “manifestación del alma”.

A partir de ahí, algunos artistas como Terri Loewenthal o Paul Hoi nos descubren el suyo a través de unas fotografías, que además de muy hermosas, nos transmiten armonía, serenidad y, en definitiva, belleza. Una percepción, quizás, algo alejada de lo que en realidad suponen para estos artistas sus trabajos. Hablamos con ellos sobre su arte psicodélico.

El californiano Paul Hoi siente fascinación por los desiertos o los paisajes áridos. A través de la fotografía infrarroja, otorga a sus imágenes una tonalidad rosada, una extensión natural de cómo le gusta al artista acercarse a estos paisajes. “Mi idea es desorientar cualquier paisaje que resulte familiar, y observar desiertos poderosos puede transformar de forma permanente la psique de una persona”, nos cuenta Hoi. Y es que, el artista confiesa haber dejado ya atrás muchos lugares, y siente que debe reorientar su lugar en el mundo. “Este sentimiento viene acompañado además de una extraña sensación de amor y temor al mismo tiempo, y eso es lo que pretendo expresar a través de mis fotografías”, explica.

“Los desiertos de todo el mundo, los paisajes remotos y expansivos, en general, me hacen sentir desorientado”. Para Hoi, existe una confusión en escala y tiempo, y a través de eso ha descubierto que es un catalizador realmente poderoso para la experimentación creativa, un mundo donde parece que se extiende el pasado y el presente a la vez. Lugares donde no parece existir el paso del tiempo, pero donde, paradójicamente, confluyen los vestigios del pasado y del futuro.

Atraído también por la ciencia ficción, a la pregunta de qué es belleza para él, la respuesta fue que no le gusta conformarse con lo familiar. “No me conformo con la familiaridad de todo lo que he visto antes, ni con lo que más me ha llamado la atención en el pasado. Uno siempre debe avanzar hacia territorios desconocidos”, asegura.

Por su parte, la artista estadounidense Terri Loewenthal explora directamente la psique del individuo. Con un enfoque parecido al de Hoi, su último trabajo Psychscapes se ha centrado en la íntima relación entre el paisaje y la psique, en la que ha tomado forma una investigación realizada por la propia artista sobre la psicología de la percepción. “Nuestra conexión con los lugares físicos nos da un punto de partida para la exploración de nuestras psiques, y debido a que nos definimos a nosotros mismos en base a las experiencias que ya hemos tenido, gravitamos hacia lo familiar”, asegura la artista.

Así, Psychscapes utiliza elementos de paisajes reales, por lo que ofrecen un cómodo primer paso hacia lo desconocido. Apelan a nuestra memoria del bosque, la montaña, el arroyo y el cielo, aunque sabemos con que no son reales. “Nuestra comprensión de nosotros mismos, es una abstracción. Solo se vuelve significativo cuando se lo obliga a lidiar con la realidad, y nuestro entorno natural nos da contexto para esta comprensión”, explica.

De esta forma, se podría decir que entraría juego la noción de nuestra psique, nuestra comprensión de nosotros mismos a través de las imágenes.

El proceso de trabajo involucra la composición de reflejos del paisaje en 360 grados que le rodea y el uso de filtros para cambiar los colores. “Cada imagen es una exposición única. Todas las capas y el cambio de color ocurren de forma óptica. Me gusta pensar en estas imágenes como collages en la cámara”, matiza.

Paul Hoi y Terri Loewenthal