3 abril, 2018. Por

La Fonoteca

A diez años del nacimiento de la musicopedia de trincheras
La Fonoteca

Hace diez años, unos cuantos habitantes virtuales del foro de la extinta Supernovapop decidieron crear una especie de AllMusic (la “Wikipedia musical” británica) a la española. Así nacía La Fonoteca: como un proyecto de base de datos o de afán archivístico que rastree la memoria histórica musical de nuestro país, rastreando, identificando, recuperando y poniendo en común la documentación de esa parte oculta de nuestra cultura, aquella que tiraba la primera pieza de dominó contra la siguiente, trayéndonos donde estamos ahora.

La Fonoteca acabó convirtiéndose en una plataforma que miraba muy al pasado y muy al futuro, editando discos, libros, organizando conciertos, prescribiendo, generando un tejido musical con mucho de socioantropológico. Ahora, están a tan solo unos días de celebrar sus primeros diez años de vida, con dos noches de conciertos en la sala Moby Dick este viernes 6 y sábado 7 de abril, con nombres como los de Hidrogenesse, Doble Pletina, Betacam, Espíritusanto, Neleonard o Caliza.

Nosotros nos reunimos con Diana Cortecero y Raúl Alonso, los dos cerebros que siguen manteniendo y alimentando una de las plataformas y archivos más necesarios para comprender el devenir del pop español, para pasar revista a esta primera década, pero también para hablar de indie, instituciones, política, vocación y otros alimentos.

“En los inicios sí que había una ilusión de petarlo y poder vivir de ello, pero muy lejano. Habiendo pasado más de diez años, no cabe la menor duda de que si seguimos no es porque pensamos en petarlo: es por la ilusión por dar a conocer cierta parte de la música española y reivindicarla”

Ya lo habéis dicho un millón de veces: La Fonoteca nació intentando traer el modelo de AllMusic a España, de crear un archivo de bandas. Pero, ¿por qué centrar los esfuerzos en levantar un proyecto así? ¿Lo veíais como una necesidad en la industria musical o como un posible negocio que explotar?

Raúl: Al principio del todo era como un blog de amigos: era más un divertimento que otra cosa. Yo estudié ingeniería informática, y un compañero de la facultad me ayudó con toda la parte técnica. Y sí que había una ilusión de petarlo y poder vivir de ello, pero muy lejano, muy remoto. Nació al hilo del ForoPop del blog-web Supernovapop, de una serie de personas que siempre estábamos hablando de música española, y de tanto coincidir en conciertos y quedadas, decidimos llevar todo ese universo de comentarios a una base de datos que beba del concepto del AllMusic. Pero vamos, era más divertimento que otra cosa.

¿Y seguís manteniendo alguna de las motivaciones originales por las que nació La Fonoteca; o habéis cambiado tanto que ahora las motivaciones son otras?

Diana: La motivación de la base de datos es exactamente la misma: cubrir un vacío que sigue existiendo. Incluso nosotros mismos no podemos abarcar todo lo que queremos; nos gustaría ser más completos. Creemos que sigue existiendo esa necesidad de que alguien haga una tarea de “arqueología musical”.

Raúl: Y habiendo pasado más de diez años, no cabe la menor duda de que si seguimos no es porque pensamos en petarlo: la ilusión por dar a conocer cierta parte de la música española y reivindicarla sigue estando completamente presente. Si no, estaríamos haciendo otras cosas, o hubiéramos puesto en un segundo plano todo aquello.

¿Diríais que ha resultado más útil para la industria o el gremio de la música o para el público general más melómano?

Diana: Un poco de todo. Sí que tenemos un feedback habitual por parte de los periodistas, que nos soléis decir que recurrís a nuestra base de datos a la hora de hacer informaciones, reseñas, documentaros para entrevistas… Ya con eso te sientes bastante útil. Y no solo en la parte de grupos más recientes, sino con las bandas más antiguas, que creemos que es nuestro fuerte: esa labor de archivo, de rastreo. Mucha gente nos pregunta que cómo hemos dado con esa información; e incluso hay gente que nos hace precisiones y que consigue hacer toda la base mucho más completa.

Raúl: Ha habido gente que ha descubierto que había alguien que había escrito sobre aquel grupo que tenía en los ’60 o los ’70, y se han producido reencuentros bonitos, además de habernos ayudado a precisar mucho más en datos técnicos que hubiera sido difícil dar con ellos. Quiero pensar que a alguna persona joven le hemos descubierto a algún grupo: era uno de los objetivos el mantener vigente música de hace muchas décadas, de que el contexto no lo sea todo. Pero sigo creyendo que el fuerte de la web es su archivo histórico: la actualidad no está tan peinada, más allá de algunas reseñas o crónicas de conciertos.

“Sigue existiendo esa necesidad de que alguien haga una tarea de ‘arqueología musical’”

Creo que recibisteis hace dos o tres años una ayuda institucional, que utilizasteis para actualizar la web. No sé si esperabais recibir ayuda institucional más continua; al final, la base de datos tiene mucho de archivística o de estudiar biblioteconomía, y que, si no hubierais hecho esto vosotros, posiblemente nadie lo hubiera hecho a día de hoy.

Diana: Es un poco paradójico que, a día de hoy, no existía una “fonoteca oficial”, y que el estado se preocupe por recoger la historia de la música española. Pero creo que no está ni se le espera. De todos modos, nosotros nunca hemos pedido apoyo institucional: solo en aquel momento para remodelar la web, y seguramente lo hayan pedido casi todas las webs musicales (cuando vimos a quién le habían otorgado la ayuda, vimos que estaba todo el mundo, casi)…

Claro, no fue una ayuda en concreto a vosotros. ¿No habéis tenido nunca ninguna reunión con el consistorio o con algún tipo de organismo gubernamental?

Raúl: Nunca me voy a quejar de la falta de apoyo institucional porque nunca la hemos buscado. La única vez que la hemos pedido tuvimos un encuentro amabilísimo con el Responsable de Industrias Culturales del Ministerio, y nos asesoró estupendamente para poder optar a estas ayudas que, luego, nos otorgaron. Sí que se puede pedir que desde el propio Ministerio se rastreara y peinaran la industria para ver qué cosas deberían apoyar; pero sabemos que no funcionan así las cosas.

Diana: Dicho esto, si llega la ayuda estaríamos encantados. De hecho, nos hace falta. Estamos en un punto en el que La Fonoteca como empresa va bien, y unas áreas financian a las otras, que es un poco el éxito de haber diversificado las actividades; pero hay cosas que no podemos hacer por falta de liquidez de forma inmediata. Por ponerte un ejemplo, sabemos que tenemos carencias en la base de datos con escenas como la del flamenco o la música clásica: nos gustaría tener secciones dedicadas a estos estilos, pero no podemos permitirnos pagarle a alguien súper especializado para que elabore todo un trabajo de archivo y rastreo. Pero hoy por hoy la empresa se mantiene.

Imagen de la web

Hay un concepto que se cruza con la base conceptual de La Fonoteca, y es el de la “memoria histórica”. Al menos en esa perspectiva de recuperar cosas del pasado para construir una panorámica histórica de lo que pasó y por qué ha evolucionado, en este caso la música, de esta manera. ¿Os gusta que exista esa lectura política?

Raúl: Todo es política, realmente. A mí me da mucha pena que la cultura en España no sea un bien ni protegido ni impulsado; y no existe, por lo general, esa percepción de que la cultura puede ser una industria potente ni que se pueda articular una imagen con ella.

Diana: En el caso de la música ni gobiernos de derechas ni de izquierdas ni de centro han hecho prácticamente nada de forma proactiva para impulsar ello. Puede que sea algo político, pero nosotros no hemos notado casi diferencias en lo que a color político se refiere.

Raúl: La subida de IVA, quizás: ha sido una traba mayor.

“En lo que tiene que ver con apoyo a la preservación de la cultura musical ni gobiernos de derechas ni de izquierdas ni de centro han hecho prácticamente nada de forma: no hemos notado casi diferencias en lo que a color político se refiere”

Diana: Sí, pero eso no tiene tanto que ver con esa perspectiva de memoria histórica. En lo que tiene que ver con apoyo a la preservación de la cultura musical no vemos que ninguno realmente haya dado muchos pasos.

Raúl: Desde un punto de vista sociológico a la música no se le da un valor cultural, y eso sí que es político. En este país, hasta hace bien poco, si alguien quería dedicarse a la música estaba mal visto. Y entiendo que eso en el Reino Unido no sucede, por ejemplo.

Al margen de que esté la base de datos como punto de partida, habéis acabado haciendo muchas otras cosas: promotores de conciertos, comisariar programaciones para marcas o instituciones, publicar discos o libros… ¿Seguís percibiendo a La Fonoteca como una base de datos con diferentes brazos empresariales; o que os habéis convertido como en una especie de agencia transversal de prescripción musical?

Raúl: A nosotros nos gusta mucho la idea de ‘plataforma’.

Diana: Queremos pensar que es un poco una mezcla de ambas cosas: seguimos entendiendo la base de datos como la espina dorsal de todo el proyecto, pero luego tenemos todas esas otras ramas. Aunque todas esas otras ramas tengan puntos distintos, trabajan en la misma dirección: preservar la historia musical y promocionar escenas emergentes. Al final, tanto los libros y discos como conciertos que hemos organizado han sido para promover la escena emergente, o esa especie de cara b o de grupo menos conocido. Nos gusta estar muy atentos a lo nuevo, pero también a la historia musical. Todas las patas trabajan en el mismo sentido.

Raúl: La evolución fue muy natural. De un primer aniversario acabas organizando una pinchada pequeñita; luego te apetece organizar conciertos; luego te das cuenta de por qué no recopilar en un vinilo a esos grupos que has ido identificando y programando… todo ha sido muy progresivo. Incluso cuatro de los cincos libros que hemos sacado son de colaboradores de la web. Todo está relacionado, económicamente también: lo que sacas de un concierto financian un disco, ese disco financia un concierto, ese concierto financia la web…

“Es un poco paradójico que, a día de hoy, no existía una “fonoteca oficial”, y que el estado se preocupe por recoger la historia de la música española. No está ni se le espera”

Supongo que por los conciertos y recopilatorios que sacasteis, se identifica mucho a La Fonoteca con el circuito indie de estos últimos diez años. ¿Hay una vocación underground, una alergia al mainstream?

Diana: Yo no diría que tenemos alergia al mainstream; pero sí diría que siempre hemos hecho cosas que pensamos que son necesarias, o que hace falta que alguien las haga. Organizar un concierto de Vetusta Morla, al margen de que nos guste el grupo o no, no tiene sentido, porque el grupo funciona perfectamente; pero organizar conciertos de gente que no está todavía dentro del concierto, u organizar conciertos de música clásica en el Café Comercial, que es algo que estamos haciendo desde hace unos meses, son cosas que nadie estaba haciendo, y que ayudan a reactivar circuitos.

Raúl: Y también nos hemos guiado mucho por gustos personales, no lo vamos a negar. Hacer esto por amor al arte tiene sus cosas buenas y sus cosas malas; entre las buenas está el hacer lo que nos apetece más sin pensar en las contrapartidas económicas, y nos guiamos más por nuestros propios gustos, y arriesgamos más.

Diana: Quizás si tuviéramos que pagar el alquiler de nuestras casas con lo que ingresemos de La Fonoteca no nos lanzaríamos a editar un 7’’ de un theremonista y un tío que toca sintes modulares. O lo haríamos de manera más marginal. Nosotros somos más independientes porque no dependemos de La Fonoteca para vivir.

“Desde un punto de vista sociológico a la música no se le da un valor cultural. Da mucha pena que la cultura en España no sea un bien ni protegido ni impulsado”

Raúl: Es verdad, de todos modos, que el indie es lo que más predomina; pero es porque los orígenes de la web nacieron de eso, de una serie de tíos en el foro del Supernovapop. Pero también tenemos gente especializada en punk, como es el caso de Tomás González Lezana, que es una de las personas más documentadas que está en el género en nuestro país, y por eso le editamos el libro Punk, pero ¿qué punk?

Portada del libro ‘Punk, pero ¿qué punk?’

¿Estáis de acuerdo con que el indie, o circuito alternativo, o underground, responde a cierta superioridad elitista?

Raúl: Supongo que eso se refiere más al indie de los ’90 o de principios de siglo. Yo no viví esa escena, pero sí que seguramente habría cierta prepotencia o sentimiento de superioridad. Pero seguramente en aquella escena la mayoría de grupos ni se planteaban vivir de ello, y utilizaban la música como vehículo expresivo para volcar sus ideas; pero la trascendencia del indie de los ’90 se le dio años después. Los pocos grupos que pude ver de ese circuito no movían masas: recuerdo el concierto de despedida de Migala, y ni siquiera llenaron la Sala Heineken. Se ha magnificado mucho todo.

“Quizás si tuviéramos que pagar el alquiler de nuestras casas con lo que ingresemos de La Fonoteca no nos lanzaríamos a editar un 7’’ de un theremonista y un tío que toca sintes modulares: somos más independientes porque no dependemos de La Fonoteca para vivir”

Diana: Se le ha dado un bombo que no responde con su alcance, creo yo. Incluso se le ha dado mayor trascendencia a ese discurso de si eran elitistas o no, de si miraban o no por encima del hombro. Yo no lo viví tan de cerca, pero creo que es algo que ha pasado muchas veces: cuando empezó el rock en Madrid, eran los hijos de las clases adineradas los únicos que podían permitirse comprarse guitarras y amplificadores o acceder a vinilos de importación; como pasó luego con los principios del punk y la Movida madrileña. No creo que sea algo exclusivo del indie.

Raúl: A mí me molesta bastante esos juicios políticos con carácter retroactivo: que si en la Movida eran pijos, que si el indie de los ’90 carecía de compromiso político… no sé por qué se le da tanta importancia. Habría de todo, además.

¿Diríais que hay grupos que se identifican con el espíritu de La Fonoteca? No sé si después de esos años de tanta actividad en programación de conciertos, y de publicación de esos recopilatorios, se ha llegado a hablar de un “sonido fonoteco”.

Diana: Sería mucho decir…

Raúl: Y ojalá no, porque estaríamos muy encasillados.

Diana: Realmente hemos organizado conciertos muy marcados por la vara del pop, pero también muchos de punk en el auditorio del Ayuntamiento, otros de bandas muy melódicas, ahora estamos organizando conciertos de música clásica, que también creemos que son muy Fonoteca. Habría que englobar muchas cosas. Y en el caso de los discos pasa lo mismo, sobre todo en la colección de Puente Aéreo.

“No tenemos alergia al mainstream; pero sí que siempre hemos hecho cosas que pensamos que son necesarias, o que hace falta que alguien las haga”

Raúl: Yo creo que los primeros dos discos, No te apures mamá, es sólo música pop y Madrid está helado, sí nos inventamos esas escenas, o servimos como aglutinadores o identificadores, al menos. El primero era una colección de grupos muy pop y muy minoritario, heredero del sonido alternativo de los ’80, pero que no se conocían entre sí en la mayoría de los casos; y nosotros pusimos en relieve esa especie de escena que ni siquiera las mismas bandas sabían que existía. Y luego ese vinilo generó mucha expectación: coincidió con la reapertura de Siroco, y había una cola que daba vuelta a la manzana. Pero eso fue hace siete años, no creo que haya quedado esa impronta de aquel sonido con el paso de los años.

Diana: Más que un ‘sonido fonoteco’ hay una ‘forma fonoteca de hacer las cosas’: darle una dimensión especial a las cosas que hacemos, que sea muy profesional, aunque no nos dediquemos a ello.

¿Por qué bajasteis tanto el ritmo de programación de conciertos? Daba la sensación de que estabais en un punto de que o lo dejabais o dabais un paso adelante. Había casi una confianza ciega por parte del público: llenabais prácticamente todos los conciertos que organizabais. Daba la sensación de que o dabais un paso adelante o aparcabais el ritmo de organización de conciertos. Y tirasteis por lo segundo… ¿por qué?

Raúl: Era un poco agotador.

Diana: No es lo que queríamos hacer, en realidad. Siempre quisimos hacer cosas más pequeñas, y no redimensionarlo a salas más grandes y acabar teniendo que programar a artistas que no nos gustaban tanto o que no nos hacía tanta ilusión. Nosotros queríamos dar visibilidad a grupos pequeños. Y cuando dejamos de hacerlos es porque ya empezaban a surgir otros colectivos y plataformas que lo estaban haciendo igual de bien o mejor, como el caso de las chicas de Madrid Radical, que fueron muy herederas del espíritu de los conciertos que organizábamos en El Juglar. Nuestro papel dejaba de tener tanto sentido, y empezamos a darle más bombo al tema de los libros…

Raúl: En 2011 y 2012 en cuanto a conciertos fue acojonante. Vimos la necesidad, como dice Diana, y había una generación de bandas y plataformas algo más cansada y desgastada (Grabba Grabba Tape, Afeite al perro…) y no había demasiados sellos y plataformas nuevas que creen escena, y servimos un poco como plataforma bisagra. Pero en 2013 vimos que el ritmo era extenuante, no había contrapartida económica y teníamos esa sensación de estar compitiendo con plataformas de amigos.

Diana: Estábamos compitiendo con conciertos a los que queríamos ir. Y eso no tenía mucho sentido ya.

“Siempre quisimos hacer cosas más pequeñas, y no redimensionarlo a salas más grandes y acabar teniendo que programar a artistas que no nos gustaban tanto o que no nos hacía tanta ilusión”

Viendo los grupos que participan en el aniversario, responden más a ese target de treintañeros-cuarentones que al de la “música joven”. ¿Os sentís distanciados de la ‘movida joven’ que pueda llegar a haber? ¿Hay un plan por cubrir ese vacío desde dentro de La Fonoteca?

Diana: El cartel ha sido adrede, queríamos que fuese representativo de lo que han sido estos diez años de La Fonoteca. Todos han tenido algún vínculo con nosotros en algún momento de nuestra historia: queríamos mirar más hacia atrás que hacia adelante en estos conciertos. Pero sí que ahora sentimos que vuelve a haber cierta efervescencia de bandas jóvenes haciendo cosas muy chulas y que están generando mucho movimiento. Nosotros estamos más mayores y no vamos a fagocitar las nuevas escenas, pero sí que seguimos con la vista puesta en todo lo nuevo y no nos cerramos a ningún estilo. Se me ocurren bandas como Carolina Durante o La Plata, por ejemplo.

Cartel de los conciertos-aniversario

Raúl: Sí. Esas bandas son más indies y herederas de cierto sonido o circuito; pero, hablando de un extremo y circuito completamente diferente, a mí me gusta pasarme por la sesión TRVMP de vez en cuando y ver qué se cuece. Pero hay una diferencia muy grande: antes nos tomábamos cañas con esas bandas, y con los grupos de ahora no lo hacemos…

Os podéis tomar un Monster en el pasillo debajo de la Plaza de los Cubos.

Raúl: (Risas) Claro, ese es el tema.

“A las escenas más jóvenes las vemos más desde fuera que desde dentro, pero eso no quita a que sigamos atentos. Nos sentimos más mayores, pero no por eso más desactualizados”

Pero, ¿os sentís “viejos”? Me refiero sobre todo a esa capacidad que sí demostrabais en 2010 o 2011 de captar a los grupos de 18 años que surgían en Madrid.

Raúl: Yo sí me atrevería, pero creo que el tiempo pasa, y ahora habría que hacerlo de una manera muy sutil para que no se te vea como un intruso. ¿Con qué cara sacas ahora un recopilatorio de trap cuando esta peña lleva seis años colgando cada semana una canción nueva en YouTube? No pinta nada. Pero si se tercia, ¿por qué no hacer algo con alguien de esa generación?

Diana: Ahora mismo, a esas escenas las vemos más desde fuera que desde dentro; y antes pasaba un poco lo contrario. Pero eso no quita a que sigamos atentos. Nos sentimos más mayores, pero no por eso más desactualizados. Aunque a algunos conciertos vayamos como ojeadores, sin tanta carga sentimental, más con el espíritu de descubrir.

La Fonoteca nació en 2008, fue un año bisagra, en el que se publicaron varios álbumes debut que marcaron el devenir del circuito alternativo. ¿Cómo habéis vivido estos diez años de cambio de paradigma en el circuito indie?

Diana: En cuanto a base de datos no lo vivimos tanto, porque no nos afectaron tanto los nuevos lanzamientos: buscamos más recuperar los grupos históricos.

Raúl: Hemos asistido en los últimos años, y es algo que creo que es muy necesario, al salto de muchos grupos a los que se ubicaba en un circuito indie, a uno más bisagra, una especie de indie de masas, aunque sea un concepto muy contradictorio. Pero llamar a esos grupos indie… a mí me da un poco la risa. Pero me parece muy positivo que exista ahora ese tejido, y que grupos como Vetusta Morla o León Benavente te hagan escuchar a otros referentes diferentes.

“Molestan bastante los juicios políticos con carácter retroactivo: que si en la Movida eran pijos, que si el indie de los ’90 carecía de compromiso político… no sé por qué se le da tanta importancia”

Diana: Y es cierto que hay muchos de esos grupos que se siguen auoeditando. Pero la etiqueta de indie es tan ambigua que puede caber dentro casi cualquier cosa. Son ligas muy distintas. No es una escena con la que hayamos tenido nunca demasiada relación.

Raúl: A mí me gusta que esté pasando esto porque creo que la cantidad de público sigue creciendo aún; pero en cuanto a grupos, en estos diez años no han surgido muchos grupos indies de masas que estén cuestionando el trono a Vetusta Morla, Izal, Love of Lesbian… Y la proyección internacional de los grupos españoles tampoco ha cambiado demasiado. Hablando con grupos como Triángulo de Amor Bizarro, que han ido varias veces a Latinoamérica, dicen que muchas veces son casi viajes turísticos, apuestas un poco en blanco. Aún quedan muchas cosas por mejorar.

Diana: Lo que sí ha sido curioso es ver la evolución que ha habido en los grupos que formaban parte de aquella generación: algunos por los que apostábamos más han desaparecido o siguen tocando en sitios muy pequeños; y otros por los que quizá apostábamos menos están tocando en festivales o van por su tercer o cuarto disco bastante instalados en el circuito. Te das cómo de aleatorio es a veces el circuito musical, y qué importancia tiene a veces la perseverancia y la confianza.

Teniendo la sucursal de La Fonoteca Barcelona, y habiendo pasado todo lo que ha pasado estos últimos meses en Cataluña, ¿os habéis planteado qué hubiera pasado si hubiera habido una escisión territorial?

Diana: (Risas) Puede que se nos hiciese la logística más complicada. Pero Miguel, que es el responsable de La Fonoteca Barcelona, es gallego… (risas)

“Nos gustaría crecer, pero manteniendo la independencia. No queremos hacer concesiones que no querríamos a costa de crecer. Queremos crecer con cabeza”

Ya no se respeta ni eso.

Diana: (Risas) Pero las afinidades de grupos entre la escena madrileña y barcelonesa que plasmamos en Puente Aéreo seguirían ahí; incluso aunque no compartan ideas: afinidades sonoras o de ideas están ahí.

Raúl: Nosotros siempre hemos intentado tender puentes. Incluso las cosas que más nos han interesado descubrir de la escena de Barcelona o catalana han sido por lo general los proyectos que hacían cosas en catalán, nos parecía más auténtico, incluso. Se pondría más complicado todo, eso sí.

Diana: En cuanto a papeleo, logística… Incluso la mitad de los grupos que actúan este fin de semana en el aniversario son de Barcelona, por ponerte un ejemplo. Siempre ha habido cosas diferentes entre las escenas. El eterno rumor de que el público catalán baila menos, por ejemplo (risas). O el ritmo a la hora de comprar las entradas, si anticipada o en taquilla dependiendo del lugar.

Vosotros mismos dijisteis en alguna entrevista que, si no estuvierais una situación personal-profesional tan cómoda, sí creéis que podríais vivir de La Fonoteca. ¿Lo seguís pensando?

Diana: Lo vemos poco realista, en realidad. Y creemos que podría perjudicar a La Fonoteca si tuviéramos que vivir de esto: perderíamos independencia, tendríamos que organizar o editar algo con lo que no estaríamos cómodos o ilusionados al 100%. Ahora podemos permitirnos hacer lo que nos apetece.

Raúl: Sí, pero también tendríamos todo el tiempo del mundo y podríamos diversificar incluso más en líneas de negocio. Yo estoy muy cómodo con mi trabajo, y sí que sigue habiendo cierta ilusión por crecer.

Diana: Además, si el proyecto crece, crecerá el número de colaboradores, poder haber gente ocupándose de tareas que ahora tenemos que asumir nosotros… Nos gustaría crecer, pero manteniendo la independencia. No queremos hacer concesiones que no querríamos a costa de crecer. Queremos crecer con cabeza.

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