16 mayo, 2017. Por

Filmish

Donde no llegan los sesudos ensayos sobre el cine sí lo hacen las viñetas de Edward Ross
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Que el cine es, además de una fuente inmensa de entretenimiento, la transmisión de una visión del mundo (ya sea la de los productores, la de los directores, la de los guionistas o un poco de todos ellos) no será una revelación a estas alturas para cualquiera que lo haya observado con cierta distancia. Los mitos del western se asentaban en una romántica concepción de la América fundada por el civilizado hombre blanco. Las princesas clásicas de Disney se desvivían por ser rescatadas. Rambo II (1985) y Rambo III (1988) son una exaltación de la política exterior de la administración Reagan llevada a la acción directa. El adoctrinamiento político desde la gran pantalla es solo una de las muchas facetas que el dibujante y guionista Edward Ross explora en Filmish del fenómeno cinematográfico.

La de Ross es una empresa casi inabarcable, porque pretende ofrecer un retrato de la completa historia del celuloide, desde sus balbuceantes inicios con pioneros que vestían bata detrás de la cámara hasta el mismo día de hoy. Sale victorioso porque el formato de cómic que utiliza brinda una plasticidad enorme a su propuesta. Donde no llegan los sesudos ensayos sobre el cine sí lo hacen sus viñetas, en las que se intercalan bocadillos con aportaciones de críticos y estudiosos con comentarios graciosos de él mismo, dibujado en los pasillos del hotel de El resplandor o transmutado en Gene Kelly en la legendaria escena del canto bajo la lluvia.

En Filmish se pone el énfasis en desentrañar todos los niveles en los que el cine se desenvuelve, por ello hay capítulos dedicados al poder, a la arquitectura, a la construcción del cuerpo masculino y femenino, el propio lenguaje y las dos caras de la tecnología, lo que él diferencia como tecnofilia y tecnofobia.

Metrópolis (1927), Tiempos modernos (1936), El mago de Oz (1939), Psicosis (1960), La naranja mecánica (1971), Taxi Driver (1976), El exorcista (1975), Alien (1979), El hombre elefante (1980), Parque Jurásico (1993), Origen (2010)… son solo algunas de las cintas que se mencionan y que sirven de ejemplo para explicar hasta dónde es capaz de llegar lo que Ross considera el medio creativo por excelencia de la modernidad.

Si es cierto que el cine y el fútbol son las dos principales creaciones culturales populares del siglo XX, el ilustrador, que por cierto se licenció en Estudios Cinematográficos, ha escrito uno de los mejores ensayos recientes sobre el primero. Uno con el que es imposible aburrirse y el más similar posible al arte de la imagen en movimiento sobre el que habla.

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