12 julio, 2018. Por

El FIB de la letra pequeña

¿Cuáles son los diez artistas ‘tapados’ del FIB 2018?
El FIB de la letra pequeña

En ocasiones, en los carteles de los grandes festivales, los árboles no dejan ver el bosque. Eso es lo que suele pasar año tras año en un festival como el FIB, una cita por muchos deslegitimada por tirar de cabezas de cartel del gusto indie-rockero británico, pero que, sin embargo, y repito, año tras año, consigue articular una de las programaciones más cuidadas e inéditas del circuito de música en directo de nuestro país.

No hay festivales con la capacidad de anticiparse y cazar a algunos de esos nombres que acabarán siendo protagonistas de la escena musical meses o años después. Este año, identificamos a diez de las joyas mejor guardadas del cartel de un FIB que, en la letra pequeña, consigue brillar incluso más que en sus principales figuras de masas.

MERIDIAN BROTHERS

Mientras muchos en Occidente comienzan a escuchar con el valor que tiene ritmos como la cumbia, e incluso adaptándola (¿o apropiándosela?) a contextos culturales occidentales, hay un grupo que lleva proyectando vías vanguardistas, deconstructoras y rehabilitadoras de la cumbia, la salsa, el vallenato, la guaracha y diferentes ritmos tropicales a través de sus canciones. Ese grupo se llama Meridian Brothers, y es una de esas apuestas entre raras, curiosas y necesarias del cartel del FIB de este año. Bailarás espásticamente, bailarás cumbia después de la cumbia.

ANNA OF THE NORTH

La jovencísima (no llega a los 30 años) compositora noruega no se quiso liar a la hora de ponerle nombre a su proyecto: ella se llama Anna Lotterud y es del norte, así que blanco y en botella. El año pasado ya demostró sus capacidades en el marco del Mad Cool, con un por entonces recién salido del horno debut titulado Lovers, que se mueve a gusto entre la canción de autor de empaque nuevaolero ochentero de artistas como Cindy Lauper, pero guiños al pop sintético y las confesiones folkies del siglo XXI. Eso es lo que veremos sobre el escenario del FIB: una de las grandes esperanzas de la música con firma de la nueva generación de compositoras.

OUR GIRL

Desde Brighton vienen y al mundo van. Este trío británico, una de las joyas más preciadas de la letra pequeña de esta edición, tiene tantos puntos en común con el sonido de Courtney Barnett o Throwing Muses como con esa suerte de riot-rock de autor de Waxahatchee o Angel Olsen, tan cerca de las melodías ensoñadoras como de la embriagadora y macarra actitud de su lideresa.

HER’S

El dúo de Liverpool define su sonido como “espectral e internacional”, y razón no les falta. Hay algo de croonerismo lo-fi, de odas dreampoperas, de psicodelia doméstica, de pop intimista, de cavilaciones art-rock, de verbena indie, de aires C86, de profundidad y romanticismo. Demasiadas cosas como para que aún tenga que ser letra pequeña este proyecto.

CUCHILLO DE FUEGO

¿Qué hace un grupo como ellos en un festival como este? Precisamente por eso, por el riesgo de haber programado en el festival a un grupo con una propuesta tan radicalmente opuesta a la de la línea general del festival, bien merece ver a este combo de hardcore-punk y sludge gallego sobre el escenario de un FIB que, entre tanta oda pop, disparará cuchillos de fuego como puñales.

BOB MOSES

Son dos, son canadienses y su formación musical viene del punk y el grunge norteamericano. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: el proyecto que comparten a pachas Jimmy Vallance y Tom Howie se mueve en derroteros beat, utilizando frecuencias de electrónica de baile más bien pasiva, generando atmósferas placenteras, inyectando instrumentación orgánica propia de la indietrónica y sentando las bases de un no-house entre lo neoclásico, el pop alternativo y el clubbing lento.

HUDSON TAYLOR

Los programadores del FIB tienen un talent nato para identificar a esos cantautores folkrockeros que, meses después, se convierten en fenómenos de masas inalcanzables. En los últimos años lo han hecho con Ed Sheeran, Hozier, Kaleo o Mumford & Sons; y este año parece que ese destino está reservado para este dúo irlandés, que tras siete años en el circuito, comienzan a verse recompensados con una maratoniana gira y con una cohorte de fans que no ha parado de crecer al ritmo de sus intimistas canciones.

DETROIT SWINDLE

Los holandeses Lars Dales y Maarten Smeets no crecieron juntos, pero como si lo hubieran hecho. Durante sus años como melómanos y sus primeros pinitos como músicos y productores les costaba encontrar aliados que comprendan un universo en el que la base electrónica se fundía con influencias de la música disco, de la escena de la Motown, del funk ochentero, del hip-hop de vieja escuela y hasta del jazz. Pero se conocieron y decidieron darle un empaque negroide al sonido del techno de Detroit. El resultado es una de las parejas más imperdibles del circuito clubber internacional.

NADIA SHEIKH

Aunque ya ha tocado en prestigiosas citas británicas como el festival Isle of Wight, prácticamente no suena su nombre en el territorio alternation estatal, pero debería. Y es que la joven artista hispano-británica ha conseguido unir las dos herencias que le corren por la sangre con una propuesta que se mueve a gusto entre el britrock de autor de bandas como Starsailor o Stereophonics con la capacidad folk-rock de proyectos como los de James Morrison o Paolo Nutini. En el FIB tendremos la posibilidad de descubrir algunas de las canciones que formarán parte de un hipotético nuevo álbum, que esperamos vea la luz muy pronto.

ZOÉ

Es cuanto menos curioso y, a la vez, un privilegio que una de las bandas latinoamericanas más importantes del siglo no tenga el empaque de superestrellas que sí tienen en México o el resto del continente. Muchos en España los comparan con Vetusta Morla, y aunque hay puntos comunes, la realidad es que el combo liderado por León Larregui ha conseguido conectar tanto con órbitas psicodélicas e indietrónicas como con un registro de crooner de autor un sonido que parte de las bases del indie oscuro británico. Ver a una banda enorme bajarse al barro y ganarse al público fíber, como en sus inicios, será una experiencia inolvidable tanto para ellos como para que ya saben quiénes son y, sobre todo, para los que se acerquen a descubrirlos.

El FIB de la letra pequeña