Un lugar existe independientemente de las personas. Un hogar está hecho de personas. De sus sueños, de sus sentimientos, de sus palabras, de sus miradas, de todo lo que llevan consigo cada vez que se mueven, como si de la misma carne y de los mismos huesos se tratara. La sociedad contemporánea es estructuralmente fluida, heterogénea, abierta, pero convertir un lugar en un hogar sigue siendo una hazaña, a veces un desafío, en todo caso algo que requiere tiempo, esfuerzos y un poco de suerte. Emigrantes, exiliados, nómadas recorren el mundo, se quedan, se van, tienen éxito y fracasan. Parece casi imposible que alguien pueda grabar este movimiento incesante y convertirlo en arte. No son muchos los artistas capaces de hacerlo, pero Hannah Collins es una de ellos.
Tras su paso por el CaixaForum Barcelona y el Museo ARTIUM de Vitoria, la muestra Hannah Collins. Historia en curso. Películas y fotografías, comisariada por David Campany, llega finalmente al CaixaForum de Madrid. Cuatro películas – tres de ellas en pantalla múltiple y una, Solitude and Company, aquí expuesta por primera vez – a las que acompañan una veintena de espectaculares fotografías, la mayoría en gran tamaño y en blanco y negro. La fotografía y, más recientemente, el cine, son de hecho las “herramientas de trabajo” preferidas por Hannah Collins en el momento de retraer y contar la realidad, las relaciones entre las personas y las relaciones entre las personas, el espacio y el tiempo. Un afán casi sociológico, antropológico y político, pero que no olvida en ningún momento la belleza y la poesía. Mientras La Mina ofrece una mirada atenta, profunda y a la vez cercana hacia la comunidad gitana del homónimo barrio barcelonés, la visión del artista (y del espectador) se fracciona en Parallel, donde la historia de Dewa se cruza con la de Pamela y la de Constantine. De Camerún a España, de Uganda a Italia, de Costa de Marfil a Inglaterra. Por amor, por ambición, por desesperación, por hambre. En Current History, rodado en 2006 en las afueras de Nizhny Novgorod, en la Rusia Central, no es tanto el espacio que cambia, sino el tiempo. Las dos pantallas, al retraer dos lugares diferentes, reflejan en realidad el contraste entre el pequeño pueblo ruso detenido en una época presoviética y la desgastada ciudad postsoviética. Al centro, una vez más, la capacidad de las personas de adaptarse a las nuevas circunstancias, de mantener vivo el calor del hogar o de construir uno nuevo sobre las cenizas del antiguo. Solitude and Company, en una sala separada del resto de la muestra, llena la fábrica francesa de La Tossée, recientemente cerrada, de los sueños, de las palabras y de los silencios de sus antiguos residentes. Lugares, no lugares, que pueden existir sin personas, pero que no tienen sentido sin ellas. Las obras expuestas indagan y reflexionan sobre el concepto de hogar, sobre la manera de construirlo, de llevárselo en una maleta cada vez que se deja o se huye de un sitio, incluso sobre la imposibilidad o incapacidad de crear uno. A través de su cámara, Hannah Collins mira algo enorme, pero desde muy cerca. Por eso, su arte es gigante e intima y por eso, delante de su obra, es tan fácil sentirse vencidos y mimados a la vez. Una exposición notable, que reúne el trabajo más reciente de una artista capaz de mezclar política y poesía, historia y ética huyendo de un resultado retórico, populista y obvio. Perdérsela sería (casi) un delito.
Nombre exposición: Historia en curso. Películas y fotografías
Autor: Hannah Collins
Disciplina: Videoarte, fotografía
Comisario: David Campany
Videoinstalaciones:
La Mina. 36 min, 2001-2004
Current History. 34 min, 2006
Parallel. 28 min, 2007
Solitude and Company. 60min, 2008
Dónde: CaixaForum. Madrid
Dirección: Paseo del Prado, 36
Hasta: 21.02
Horario: De lunes a domingo, de 10 a 20h.
Precio: Entrada gratuita
