Sobre la exposición que ahora nos ocupa oímos de todo antes de verla y la verdad es que de poco calado. Especialmente acerca de un supuesto aprovechamiento del burgués de turno que busca en la clase baja marginal la diana para su nueva calificación y discurso estético, como si se politizase lo social desde un punto de vista acomodado y, para más inri, museizado. Como si la discusión entre el acceso, lo hegemónico y lo marginal fuera una cosa de 2009... En cualquier caso lo cierto es que, como bien sospechábamos, nada de esto se nos pasó por la cabeza durante su visita. Y, una vez más en el centro madrileño (tras haber pasado primero por el CCCB y después por La Casa Encendida), pudimos recorrer una exposición lúcida de flujos transversales y radiográficos en pro del acotamiento (y enriquecimiento) conceptual, cultural y estético sobre este grupo circunstancial que titula. La muestra que ahora acoge la Alhóndiga de Bilbao es un análisis cultural y, por supuesto, histórico, social y político, de uno de los fenómenos más llamativos de un periodo de acelerada transformación en distintas esferas de una España mutante entre los años 70 y 80. Y que, a todas luces, supone el bagaje de un buen número de manifestaciones (no sólo sociales, de estilos de vida y generadoras de un propio código -ya no sólo lenguaje-, sino cinematográficas y musicales o de orquestación mediática) que no hacen sino evidenciar esa estetización que todavía hoy (más que nunca) se define.
El cine, la prensa y la calle, además del subtítulo de la muestra, son los hitos fundamentales que vehiculan el proyecto expositivo. El brote originario de este cine quinqui, seguro en alza y en proceso de tránsito entre lo subcultural y lo cultural, se presenta mediante la recreación de una sala de cine con piezas que pasan de la cartelería (entre ellos, auténticas obras maestras de arte gráfico) a los pressbooks y fotocromos en el interior de vitrinas; a un paso inmediato de la sala de proyección, donde en loop vemos las secuencias y créditos de inicio de algunas de estas películas: Chocolate, El Pico, Colegas, entre otras (con algunas bandas sonoras de un cósmic absolutamente fascinante, como la de la primera que citamos). El siguiente epígrafe en la exposición nos enfrenta al despliegue de planos urbanísticos y minidocumentales de tres ciudades españolas que, tomadas como ejemplo (Barcelona, Madrid y Bilbao), nos hablan de esos proyectos apresurados de ensanche urbano (de mediados de los 60) que, una década después y con el azote de la crisis, se convertirían en barrios germinales de los quinquis. Barrios en los que los recreativos, el siguiente espacio simulado, se convertirían en el punto de encuentro y en los nuevos santuarios de los estilos de vida de estos grupos, con especial atención a las drogas, los colegas, la música y el sexo. Y de ahí a la ley de la calle y de la delincuencia juvenil, también presentada a través de recortes de prensa, la emisión de diferentes noticiarios de la época. O al repaso del star system del quinqui, con personajes tan alucinantes como El Vaquilla y El Jaro, con sus diferentes historietas dibujadas, películas en la forma de biopics (Perros callejeros, y Yo, El Vaquilla), un ciclo de cine quinqui (títulos mencionados como Navajeros o Colegas y otras como Maravillas o 27 horas, por mencionar sólo algunas) y objetos rescatados de estas cintas. Todo ello sin perder de vista el eco mediático y el sensacionalismo, las diferentes citas, además del paseo por los reformatorios como templos de reinserción social y una espléndida reproducción del mural Luz y Vida, de Teo Barba (cuyo original se halla en la parroquia de la Alhóndiga – en Getafe-) y donde vemos a José Luis Manzano (estrella del cine quinqui y protagonista de El Pico y Navajeros) suplantando a un (también) joven San Juan en una última cena del todo alegórica a favor de la mitificación más mística (de un actor y también delincuente) de la figura del quinqui. Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando, cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando, cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado –no- fue mejor.
Nombre exposición: Quinquis de los 80. Cine, prensa y calle
Autor: Varios autores
Disciplina: Cartelería, fotocromos, objetos, películas, casetes, vinilos, publiaciones diversas, recortes de prensa...
Dónde: Alhóndiga. Bilbao
Dirección: Plaza Arriquibar, 4. Bilbao
Hasta: enero
Horario: De martes a domingo y festivos de 11 a 20h. Lunes no festivos: cerrado
Precio: 3€ / 2€ con la tarjeta hó (visita guiada incluida en el precio)
