Antonio López

Museo de Bellas Artes. Bilbao

No-todos (guiño, guiño) los días un artista español recibe semejante homenaje en museos como el Thyssen y, pocas semanas después, en el Bellas Artes bilbaíno, y menos estando en activo como Antonio López. Él mismo ha supervisado la selección de sus obras y el montaje de la exposición junto a su hija María López y a Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza. Las 130 piezas exhibidas ahora en el Museo de Bellas Artes de la ciudad vasca tras haber pasado por el Thyssen presentan un recorrido de la trayectoria del artista y confieren a la muestra un marcado carácter autobiográfico, algunas obras han llegado directamente del estudio de López y otras, en cambio, remontan a los años cincuenta. Esta retrospectiva ofrece al visitante una visión muy amplia del trabajo de Antonio López en sus diferentes facetas: pintura, dibujo y escultura. En esta mezcla de disciplinas también se entremezclan diferentes estilos, a veces difíciles de catalogar. La exposición incluye las vistas de Madrid, incluso las más recientes de la Gran Vía, cuadros de su Tomelloso natal, pinturas o dibujos de frutales, retratos de parejas (la suya también), interiores etc... Antonio López siempre ha seguido su particular instinto, aunque la influencia de algunas corrientes pictóricas es innegable así como el legado de la tradición y su sentido por la figura humana. Personalmente tengo debilidad por la representación de su pareja y él mismo tanto en pintura como en escultura, Antonio y Mari. El cuadro tiene un toque surrealista o quizás sea más propio de una corriente de realismo mágico, que cada uno ponga el nombre que más le valga.

Al fin y al cabo las corrientes artísticas han ido evolucionando y ganando adeptos en movimientos paralelos. Poco a poco el artista se ha ido creando un estilo personal y único derivado de la influencia de diferentes maestros y corrientes con toques propios. La escultura de Antonio y Mari recuerda a la visión surrealista del gran René Magritte y sus cabezas veladas, salvo que en ese caso son bustos sin cuerpo y con un trabajo de la madera especialmente fino, realista y elegante. Antonio López también se decantó por las figuras inanimadas, véase la Nevera nueva o la Taza de wáter y ventana, excepcional por su reflejo de una realidad sórdida conocida por todos los que hayamos pisado bares o cafeterías con un dudoso sentido de la limpieza. En general los interiores, las vistas de Madrid y buena parte de su producción dan cuenta del esmero de Antonio López en captar la luz adecuada para cada instante y lugar. La representación de la figura humana, tan importante en su producción tanto en escultura como en dibujo, es heredera de la proporción del mundo clásico. Véase por ejemplo las esculturas Hombre y mujer. No cabe duda de que la exposición del artista manchego merece una visita  en el Museo de Bellas Artes tras las excelentes críticas recibidas y la expectación causada durante el verano en el Thyssen madrileño. Que disfruten los vascos, ahora, del eclecticismo de Antonio López.

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Nombre exposición: Antonio López

Autor: Antonio López

Disciplina: Pintura, dibujo, escultura

Comisarios: María López y Guillermo Solana

Dónde: Museo de Bellas Artes

Dirección: Museo Plaza, 2. Bilbao

Hasta: 29.01.11

Horario: De martes a domingo de 10 a 20h. Lunes cerrado.

Precio: 6 €. Reducida: 4,50 €. Gratis: amigos del museo, ICOM, menores de 12 años, profesores, periodistas y guías acreditados y discapacitados (acompañantes, reducida)

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