América fría

Fundación Juan March

En contraposición a lo que pueda pensarse en un atrevimiento espontáneo y a simple vista, por su franja intertropical y templada en latitudes de otra temperatura física, histórica (del arte), estética e incluso cromática, la abstracción geométrica en Latinoamérica tiene un gélido estandarte de objetividad y de esencia formal, sintética, constructivista y deconstructivista. Una frialdad estructural de trama y un fondo expresivo sin igual con una profusión importantísima de técnicas, depuraciones estilísticas, acabados, medios, soportes y disciplinas que tiene su reflejo en manifiestos, revistas, publicaciones y protofanzines. Una riqueza artística que supone la eclosión particular, la reinvención y renovación creativa de países como Uruguay, Argentina, Brasil, Venezuela, Cuba, México y Colombia que, como nunca hasta hoy y completando un ciclo de interés retrospectivo sobre el continente e inaugurado por Tarsila do Amaral y Carlos Cruz-Díez, la Fundación Juan March completa con una muestra fascinante sobre la pureza impar y la modulación del arte latinoamericano durante cuatro décadas en América fría. La abstracción geométrica en Latinoamérica (1934-1973). Un esfuerzo compilatorio de obligada visita que recorre el esplendor de esos cuarenta años a partir de una horquilla cronológica definitoria basada en dos viajes (de ida y vuelta, de contagio y diálogo trasatlántico) de dos de los exponentes de esta exposición (el uruguayo Joaquín Torres-García y el venezolano Jesús Rafael Soto). 

Y así, procedentes de museos europeos, americanos (no sólo de arriba, afortunadamente, sino también de abajo) y de muchas colecciones privadas, la Fundación presenta la ejemplaridad y la unicidad ecléctica y llena de talento en una primavera inspirada de formas puras, ligereza límpida y depuración estructural, racionalismo y esencialismo geométrico, legitimidad genuina, originalidad sorprendente, abstracción, objetividad y composición sensible. … podemos hacerlo todo […] y entonces no cambiar lo propio por lo ajeno (lo cual es un esnobismo imperdonable), sino, por el contrario, haciendo de lo ajeno susbstancia propia (en palabras de Torres-García). Hay un evidente reflejo de lo que en Europa, ese Viejo Continente colono e inevitablemente condicionante, se fraguó y maduró durante los ismos y con una variación diacrónica antecedente (no sólo temporal, sino de lenguaje). Pero lo cierto es que, si algo nos queda claro tras embriagarnos con entusiasmo en equilibrios de líneas, círculos, cubos y rectángulos, relieves pictóricos esculturales, composición y experimentación fotográfica, ilusiones ópticas y liviandad móvil, es la identidad propia y la naturaleza eminentemente idiosincrásica de lo latinoamericano (al igual que sucedía con la especificidad del constructivismo polaco). 

Casi trescientas obras de sesenta y cuatro artistas (entre los que se filtran algunas piezas de inoculación inevitable y de epígonos del otro lado del charco como Víctor Vasarely, Josef Albers, Alexander Calder, Max Bill o Mies van der Rohe) arrancan en un recorrido protagonizado por Uruguay y uno de los adalides, el ya citado Joaquín Torres-García con sus composiciones arquitecturales, escultóricas y constructivistas en distintos óleos. Trabajos que nos dan acceso a la expresividad grafista e inmediatamente encandiladora de María Freire y sus laca, óleos y tintas sobre distintos formatos, semejantes a los de José Pedro Costigliolo, con los que no sólo comparte sala, sino identidad y presteza. Manifiestos, trabajos teóricos de Torres-García o la revista Círculo y cuadrado que se exhiben en diferentes vitrinas nos arriman a México (a través de trabajos planimétricos y esculturales de Germán Cueto) y a Argentina en la sala contigua. Una influencia clara de las pinturas del primitivismo original del constructivismo ruso o del ritmo y simultaneidad de los Delaunay en pinturas de Esteban Lisa comparten paramento con obras de inspiración de un último Kandinsky y de un suprematismo (a la Mondrian) particular que exhiben interesantes marcos recortados e irregulares a medio camino entre la pintura y la escultura como los de Juan Bay, Rod Rothfuss, Juan Melé, Raúl Lozza, Lidy Patri o Manuel Espinosa. Pero que son incapaces de restar protagonismo a las volátiles esculturas de Enio Iommi de distinto ritmo y continuidad o a las esculturas de Gyula Kosice de articulaciones, planos y colores liberados. Tomás Maldonado y un minimalismo expresivo de líneas, puntos y geometrías sutiles y aéreas en óleos impresionantes se encuentran con la réplica de Alfredo Hlito y la gracilidad que comparten también con algún trabajo de Luis Tomasello. Un número importante de referencias de Perceptismo y Nueva Visión, entre otros, arriban a la fronteras de Brasil. Waldemar Codeiro es el primero en impresionarnos en esta sala junto a los trabajos de movimientos dinámicos y alternos de Hermelindo Fiaminghi y la cartelería (e increíbles óleos) de Antônio Maluf, también de juegos perceptivo-oculares y engaño cerebral gestaltico e influencia op-art, como veremos en otros trabajos más adelante (con Luiz Sacilotto) en este itinerario asombroso. Alfredo Volpi y algunos de sus óleos se alternan con otros que se nos antojan más interesantes como los de Ivan Serpa o Geraldo de Barros, así como las construcciones espaciales de de Judith Laudan. Junto a las pinturas y proyectos líricos de Hércules Barsotti, la expresividad compositiva de Lothar Charoux, las cadencias rítmicas de los trabajos de Lygia Pape, los metaesquemas de Hélio Oiticica, la delicadeza de las composiciones de Willys de Castro y sus objetos activos o los voluptuosos y seductores relieves de Sergio Camargo nos empujan a seguir no sin antes pasear por la experimentación fotográfica en una sala excepcional. 

Allí hallamos instantáneas que juegan con el revelado y el movimiento de Geraldo de Barros. Las de German Lorca y las composiciones increíbles de la Serie Recortes de Thomas Farkas, que son, además de las de José Yalenti, las estructuro-arquitecturales de Marcel Gautherot o las del colombiano Leo Matiz, las que más disfrutamos en este espacio que manifiesta la cualidad creativa sobre gelatina de plata. Venezuela nos abre los brazos con José Rafael Soto y sus pinturas y esculturas cinéticas entre las que destacamos Pequeña horizontal-vertical y Gran vibración horizontal entre otros trabajos que, del venezolano, nos hipnotizan. Víctor Valera, Mateo Manaure y Alejandro Otero son otros de los artistas de este tramo expositivo más interesantes, como lo son también las Fisicromías, de Carlos Cruz-Díez. Gego y sus fantásticas tiras de aluminio y varillas de hierro escultóricas son, junto a los trabajos de ensamblaje y relieve que encontramos al final del recorrido de Narciso Delbourg, los que apostillan el país antes de pasar a Cuba. Es la pintura de Sandu Darie y Mario Carreño la que nos da la bienvenida a este país con geometrías, pinturas transformables, multivisiones espaciales y encuentros inesperados. Rafael Soriano o José Mijares y su sobriedad nos descubre posteriormente el encanto a la Sophie Taeuber-Arp de Loló Soldevilla en delicadas composiciones de círculos y desplazamientos catenarios. Los formatos y la plasticidad de Luis Martínez Pedro son, junto a otros trabajos de Salvador Corratgé y la levedad bitonal y tímidamente expresiva los que cierran poéticamente este paseo por la América fría, por la inspiración y la sorpresa en una muestra que redimensiona y sitúa el valor de esta vanguardia latinoamericana donde merece. Elevado muy alto. …lo que es propiamente nuestro es el valor absoluto que damos a la forma, independientemente de lo que pueda representar. Y lo mismo la estructura o construcción: que pasa de ser un simple andamio para ordenar las cosas a tomar el lugar de éste y constituir la obra misma… Así es.

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manuel ros 28/03/2011, 19:38
La exposición es extraordinaria, aunque echamos de menos obras del argentino julio Le-Parc uno de los máximos exponentes del arte geométrico y cinético del s.XX. El catálogo es soberbio aunque tenga alguna foto al revés (obra de Cruz-Díez).
Paco Reyna 18/03/2011, 19:03
Que barbaridad de exposición. Que magnifica sala. Que cantidad de geómetras abstractos. Extraordinaria.

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Nombre exposición: América fría. La abstracción geométrica en Latinoamérica (1934-1973)

Autor: Varios autores

Disciplina: Varias disciplinas

Comisario: Osbel Suárez

Dónde: Fundación Juan March

Dirección: Castelló, 77

Hasta: 15.05

Horario: De lunes a sábados de 11 a 20h. Domingos y festivos de 10 a 14h.

Precio: Entrada libre

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