Laberinto: del griego labyrinthos, dícese de un lugar formado artificialmente por caminos que se entrecruzan, de manera que es difícil orientarse. Podría añadirse que resulta casi imposible salir de un laberinto, quizás por ello haya despertado tanta fascinación en el hombre a lo largo de los siglos. Sin duda, buena prueba de ello es el mito griego de Teseo y el Minotauro, una historia tan maravillosa como rocambolesca. Refresquémonos la memoria un poquito... Minos, rey de Creta, en guerra contra los atenienses puso a la ciudad de Atenas una condición para no destruirla: enviar a catorce jóvenes, siete varones y siete mujeres, a la isla de Creta, para ser arrojados al Minotauro. El Minotauro era un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre, hijo de Pasifae la reina de Creta y de un toro que le envió el dios Poseidón. No hace falta mencionar que toda historia mitológica tiene ramificaciones interminables y para no explayarnos en ellas, quien quiera averiguar el por qué de la la zoofilia en nuestras tradiciones deberá indagar por su cuenta. Volviendo a nuestros quehaceres toca dar entrada al héroe de la historia: Teseo, el hijo del rey de Atenas. El valiente Teseo se ofreció para ser uno de los jóvenes sacrificados y una vez en Creta se enamoró de Ariadna, la hija mayor de Minos. Ésta decidió ayudarle a matar al pobre Minotauro y salir indemne del laberinto (¿Qué haríamos sin las mujeres? Una mera pregunta retórica). Gracias a una espada mágica y a un ovillo de hilo que debía atar a la entrada y desenrollar por el camino para encontrar luego la salida, Teseo abandonó triunfante este infierno. Y aunque el reto del Minotauro salió a pedir de boca, la historia de Teseo y Ariadna no fue tan afortunada. Con un halo final de misterio os acabamos de relatar esta fantástica historia que nada tiene que envidiar al Señor de los Anillos, Harry Potter y demás grandes éxitos del mundo irreal.
La exposición del CCCB Por Laberintos, comisariada por Ramón Espelt y Óscar Tusquets, realiza un repaso del concepto y la representación del laberinto a lo largo de la historia prestando atención a la distinción entre laberintos de recorrido único y de recorrido múltiple. En el Pati de les Dones se ha elaborado un umbráculo colgando de los arcos de acceso, formando un diseño de laberinto. La sombra de este conjunto refleja a su vez un laberinto móvil en el suelo que varía según las horas del día y por el que se pasea el visitante. Una idea sencillamente brillante. A continuación nos adentramos en la muestra como tal, con grabados sobre piedra, representaciones en monedas y cerámica griega, mosaicos romanos, laberintos de catedrales góticas, manuscritos medievales etc. Nos encontraremos también con una sala dedicada al Minotauro, otro espacio centrado en los laberintos vegetales, un laberinto de espejos y una sala audiovisual que recoge la presencia del laberinto como espacio vivido en el cine. Entre los artistas no falta el sello de Jorge Luis Borges, con el laberinto como tema recurrente en El Aleph y Ficciones, la bailarina y coreógrafa Martha Graham cuya obra también se vio influenciada por la mitología griega, el creador inglés Michael Ayrton, Antonella Bussanich, Randoll Coate, Nick Coombe, Umberto Eco, Friedrich Dürrenmatt, Michele Emmer y muchos más. Os aconsejamos que acudáis lo antes posible al CCCB, que os adentréis en las representaciones del laberinto, en los entramados de la mitología, que entréis en este dedal de caminos y busquéis la salida.
Nombre exposición: Por Laberintos
Autor: Lika Mutal, Robert Morris, Jorge Luis Borges, Michael Ayrton, Umberto Eco, Antonella Bussanich, Randoll Coate, Nick Coombe, Friedrich Dürrenmatt...
Disciplina: Fotografía, manuscritos, grabados, instalaciones, material audiovisual...
Comisariado: Ramón Espelt y Óscar Tusquets Blanca
Dónde: CCCB
Dirección: C/ Montalegre, 5. Barcelona
Hasta: 09.01.11
Horario: Martes a domingo: de 11 a 20h
Precio: General: 4,50 €. Reducida: 3,40€
Venta de entradas: Taquilla. Se puede adquirir Articketbcn por 22 €. Entrada única para el CCCB, MACBA, MNAC, La Pedrera, Fundació Antoni Tàpies, Fundació Joan Miró y Museu Picasso.
