Nuevos realismos

MNCARS. Madrid

Hay exposiciones en las que el trasfondo lírico-poético es bastante más importante que el visual. O, más bien, y dicho de otra forma, lo que vemos va acompañado de un concepto. Primero el concepto, luego, la búsqueda de los objetos, visiones, visualizaciones ajenas que completen con ejemplos un pensamiento, un sentido, una idea, una ética lingüística. Con la realidad y la ficción sucede algo similar. El concepto ficticio procura alejarse, a veces, de la realidad pero sirviéndose de ella como base teórica de lo que es y no posible en el mundo real. Ese mundo real es el soporte de la ficción cuando ésta supera incluso a aquélla. En un marco de lírica argumentativa, se podría decir que los Nuevos realismos que acoge el Museo Reina Sofía de la capital, superan incluso el concepto y la ética ficticia.

Lo que se muestra en Nuevos realismos es, básicamente, el concepto de arte contemporáneo como lo conocemos, en cierta medida, hoy en día. Ocupa cinco años (de 1957 a 1962) de la recién empezada segunda mitad del siglo XX, en la plenitud de la posguerra y habiéndose recorrido la primera década de la Guerra Fría. En medio de todo eso, tendencias artísticas por doquier, la primera etapa post-Polock, los primeros artistas pop y las tendencias artísticas de América y Europa. No es que sea un recopilatorio de grandes éxitos de los artistas más conocidos, sino más bien la persecución de la esencia de una época convulsa, donde quedaban aún más cosas por hacer en el mundo del arte y quedaba la mitad del camino artístico aún por crearse. Aquí se trata de revivir esa transición artística, donde ninguna etiqueta valía del todo y los géneros estaban aún por definir. Se trata de pasar de los entramados de galeristas de la época y de los conceptos creados antes y después para exponer el vacío de poder de una etapa de plena ebullición. Allí se dan cita disciplinas que van desde la pintura a la instalación abstracta, la moda, el experimento anárquico de los objetos, la fotografía, un vestido de falos (que está hasta titulado así), armarios y hasta una canoa de cemento, por citar sólo algunas de las experiencias que podemos disfrutar. Artistas universalmente conocidos como Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Yves Klein o Robert Rauschenberg a otros significativos de la época pero no tan mainstream como los anteriores como Mimmo Rotella, Wolf Vostell o Claes Oldenburg, entre algunos de los más de cuarenta artistas que prestan obras suyas pertenecientes a aquel período. Medio siglo después, nos enfrentamos a aquella etapa de experimentación del antigénero en su máxima expresión, apuntalando el concepto del arte contemporáneo que un día transformó la visión artístico-cultural y guió a artistas de las disciplinas más variopintas como la pintura abstracta o el pop art hacia la cumbre del mundo. Hoy, más de cincuenta años después, aquellos realismos siguen siendo ficción en nuestra mente, realidad en nuestros ojos y tan nuevos como antiguos en cuando a espíritu rebelde. Adolescencia de colección.

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emilio gonzalez pacheco sosa 6/09/2010, 19:20
me parece cojonudo que exista animadrid

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