En Privado 2

Es Baluard. Palma de Mallorca

El arte sirve de motor para muchas cosas. Principalmente, por medio de diversas disciplinas se expresan deseos, frustraciones, traumas, gustos, odios, querencias, cosas vividas. Y perversiones. Oscuridades, cosas que uno no se atreve a decir, malas miradas, bofetadas certeras, imágenes de un apocalipsis interno que no decimos por la boca pero sí por otros medios. El problema y el verdadero desafío radica en trascender de un ámbito privado a uno público y masivo que abrace por igual los sentimientos de una persona y sepa visualizar aquel recoveco perdido, podrido y marginado. En Privado 2. La opción desamable es la secuela a la primera entrega (En Privado 1) que ya pudimos ver en 2008 en Es Baluard, el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma de Mallorca. Esta saga continúa con la idea de crear un nexo entre lo oculto e inaccesible de artistas que juegan con la perversión y los elementos oscuros como catarsis interna de una psicología atormentada y hacérselo llegar al público de formas diversas, pasando del ocultismo y desnudando a la postre un trabajo que permaneció durante más o menos años guardado, tapado y escondido.

Fuera el miedo y los tapujos. En Privado 2 es la carta de presentación de todo aquello que los niños quieren y no pueden ver tras el horario de protección al menor. Es una suerte de pornografía abstracta en la que se mezcla la sangre, la mentira, el terror, la imagen-thriller y la manía persecutoria de una expresión abocada a un hervidero de ideas sólidas e irremplazables en el ámbito artístico: el de la congoja visual. De esta manera, 26 artistas se ponen al servicio del comisario de esta exposición, Carlos Jover (en la primera entrega fue la propia directora del centro, Cristina Ros), para mostrarnos por medio de disciplinas tan diferentes como la fotografía, las instalaciones, la escultura, el vídeo o la pintura un catálogo de obras que se acercan de forma casi sectaria y cercana a un ghetto artístico que siempre fue dirigido hacia las minorías y relacionados con mundos (supuestamente) tan mal vistos como el arte gore, la pornografía, la imagen promiscua y las filias menos adorables. Aquello que permanece guardado bajo manta por el coleccionista o artista debido a la incomodad y el trato diferente que tiene la obra, creando un vacío cultural visible y una marginación hacia aquella obra, a priori, poco amable con el imaginario colectivo tiene su sitio en Es Baluard. Dentro de esas decenas de artistas (con mayoría española) podemos destacar a Bruce LaBruce, quizás el que mejor representa el espíritu de la exposición ya que se trata de un artista que se maneja en un plano artístico que une algunos de los sustantivos y calificativos antes mencionados (el cine de serie b, la pornografía homosexual, el sexo, la promiscuidad, la sangre, la imagen gótica, los escenarios empapados de sangre y los portentos tremendistas), y Joan Morey, otro asiduo a la imagen subversiva, a la contemplación de una moda serial entre la desnudez, la camisa de fuerza y el arte estrafalario en movimiento. Hay sitio, a su vez, para figuras reputadas y conocidos por (casi) todos como Pablo Picasso o Jonathan Messe. Dos (o más) generaciones de artistas de éxito con sus propios fetiches, caos particulares, multi-sensibilidad y manías escondidas que dejan ver, también, una vena más fronteriza entre el riesgo y el arte. Mucho llamamiento al uso de la religiosidad como arma de doble filo, utilizando a Jesús o a los monjes como elemento de conexión entre las perversiones sexuales y la penetración (nunca mejor dicho) artística a caballo entre la espiritualidad del ser, la ironía y la doble lectura de una imagen, la humana, basada en fondo y forma física en Jesucristo. Ahí es donde sobresale Montoya, un adoctrinador severo de la imagen eclesiástica y espirito-sexual, o Andrés Serrano y Christian Boltanski, más cerca de la ironía que de la sexualidad de los ángeles.

Más de dos decenas de obras que, por una causa u otra, permanecían en el anonimato, guardadas bajo llave o desplazadas por las galerías (o todo ello a la vez) y que, ahora, gracias a esta saga (que esperemos que continúe con más entregas), sacan a la luz lo más negro y luminoso de la perversión como método artístico.

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alejandro villalba lazaro 3/01/2011, 10:11
soplo de aire , fresco o no tanto, pero al final soplo de aire, que falta nos hace en la isla. La direccion de Es Baluard ha acertado plenamente en la elección de Carlos Jover como comisario
helena 3/01/2011, 09:45
Me gusta.
Elena Forin 3/01/2011, 09:14
muchas gracias Carlos, parece muy muy interesante! Si tienes algo que enviarme (texts, pics etc)..... Elena Forin, MACRO, Museo d'Arte Contemporanea Roma
xisco segura 2/01/2011, 16:27
Brutal. El arte debe remover las conciencias como decía el maestro Artaud. El artista debe infectar, crear enfermedad ética. BRAVO!
Santiago Picatoste 2/01/2011, 11:00
La he visto, me ha parecido estupenda, una propuesta muy necesaria para el panorama actual. Un 10 para el comisario.

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