La Vanguardia y ...

Varias sedes. Madrid

Ningún evento bélico fue capaz de suscitar tanto entusiasmo en artistas e intelectuales y de liberar tanta fuerza creativa como la Primera Guerra Mundial. La entrada en guerra de cada país fue precedida por violentas manifestaciones antineutralistas, que rebotaban de la calle al lienzo y del lienzo, otra vez a la calle. Por primera vez los artistas cogieron el fusil y mataron a hombres, pero llevándose los pinceles a las trincheras. Ninguna otra guerra había parecido tan bella como ésta. 

El nuevo proyecto expositivo conjunto del Museo Thyssen-Bornemisza y de la Casa de las Alhajas Fundación Caja Madrid es un inédito recorrido de más de doscientas obras entre pinturas y esculturas pertenecientes a las más importantes corrientes artísticas del siglo XX. Klee, Kandinsky, Marc, Schiele, Brancusi, Chagall, Nolde, Balla, Goncharova, Boccioni, Léger, Zadkine, Severini, Popova, Grosz, Macke. Artistas que quisieron y vivieron la experiencia de la guerra de una forma total, agitando las plazas, muriendo como soldados en el frente o pudriéndose en las trincheras. Por eso, todas las obras expuestas son a la vez madres e hijas de esta guerra que fue querida, buscada y amada y que acabó rompiendo las certezas, la confianza en el futuro y los sueños del hombre occidental. Obras que son espejos rotos en los que el recién nacido hombre contemporáneo se refleja entre excitación y desconcierto, sin poderse reconocer todavía. Obras que poseen una fuerza oscura, terrible, arrasadora y, a la vez, una increíble vitalidad. Las batallas históricas, las escenas de guerra, o sus reinterpretaciones, son caos y mareas de colores que siguen vivos tras haberse mezclado con el negro. Los retratos, en particular la bellísima serie de retratos y autorretratos de la sección Artista y Soldado, son imágenes de soledad atadas a las paredes. Las esculturas de Lehmbruck, Epstein, Duchamp-Villon, Belling, Barlach son monumentos a la fuerza, al esfuerzo, a la vida y a la muerte. 

Pero quizás la verdadera sorpresa y el verdadero punto fuerte de esta muestra es la excepcional serie de dibujos sobre sobres papel y sobre cartón de Dix, Beckmann, Zadkine, Dufresne, Villon, los “escarabajos” de Klee y los cuadernitos llenos de letras minúsculas de Apollinaire. Trazos algo confusos de lápiz, de pluma, de tinta china que parecen casi no tener ninguna otra pretención que la de pasar el tiempo en la trinchera, en esas horas lentas en las que la vida de repente parece normal y la guerra se convierte en arte. 

Un conjuntos de obras de inmenso valor pero también una reflexión de inesperada actualidad sobre los efectos totales de cada guerra, sobre sus fáciles entusiasmos y sus puntuales derrotas. Aconsejar una exposición nunca ha sido tan fácil.

Bookmark and Share

¿la has visto?
escribe aquí tu opinión


código de seguridad
(introduce el código que aparece a la izquierda):
nombre (obligatorio):
e-mail (obligatorio, no aparecerá publicado):
comentario:

nuestros proyectos


notodo.com es un proyecto de