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Son los Estados Unidos, pero podría ser cualquier otro país. Son los devastadores efectos de la crisis del 29, pero podría tratarse de cualquier otra crisis. Podría ser nuestra casa, podrían ser nuestros padres, nuestros amigos, nuestros hijos. Podríamos ser nosotros mismos intentando andar aunque tengamos las piernas partidas, intentando seguir adelante incluso cuando no nos podemos levantar. Cuando la fotografía mira a las desgracias humanas con compasión, se convierte en algo tan universal como la capacidad de sobrevivir a ellas. Si el trabajo de Dorothea Lange, una de las fotoperiodistas documentales más destacadas del siglo XX, sigue siendo capaz de suscitar nuestro interés y de remover nuestros sentimientos, es porque Dorothea Lange es esta mirada compasiva que se posa, casi con gracia, sobre la gente y sobre su dolor, sacando la belleza de su escondite más perfecto.
En estos días y hasta el 26 de julio, el Museo Colecciones ICO acoge una sobresaliente exposición que recorre – en casi 140 fotografías – los años decisivos de la carrera de Dorothea Lange. Las consecuencias de la Gran Depresión, el paro, la sequía, el agotamiento de las tierras, la erosión producida por las tormentas de polvo y la mecanización de las granjas convirtieron la década 1930-1940 en una de las más dramáticas de la historia de Estados Unidos. Dorothea Lange, así como otros fotógrafos, recibió desde el mismo gobierno federal el encargo de mostrar al país la difícil situación en la que se encontraba, sin ocultar su desesperanzadora magnitud y a la vez promocionando todas las medidas gubernamentales con las que se intentaba hacerle frente. Entre ellas, la Farm Security Agency, que fue la que encargó a Lange estos retratos inolvidables de niños, madres, hombres y ancianos desplazándose hacia el Oeste en busca de un trabajo, que se han convertido a lo largo de estos años en verdaderos iconos. Estas instantáneas representan, y no sólo en términos de espacio, la parte más importante de esta exposición. Otra parte, más pequeña pero no menos impactante, está dedicada a las fotografías que Dorothea Lange hizo por encargo de la War Relocation Authority a fin de documentar (y de publicitar debidamente ante la opinión pública) la evacuación y el realojamiento de los japoneses americanos tras el ataque a Pearl Harbour. Fue un trabajo duro, en el que Lange nunca se sintió cómoda y en el que, sin embargo, su infinita compasión hacia el género humano le permitió una vez más conseguir resultados excepcionales. Minúsculas instantáneas en blanco y negro, que obligan a parar y a entrar en estas vidas igualmente minúsculas, que por un momento y sin querer, fueron el centro de la historia. Un interesante vídeo en el que la misma Dorothea Lange explica su trabajo y se explica a sí misma completa un recorrido más que exhaustivo a través de la obra de esta gran fotógrafa en el periodo de su madurez personal y artística. Pero la verdadera fuerza de esta exposición no está tanto en el hecho de ser amplia, completa y bien comisariada –lo que indudablemente es– como en su capacidad de crear una empatía entre el sujeto fotográfico y el espectador, cuyas historias se encuentran y se acercan más de una vez en el tiempo que se tarda en visitarla, sin poder volver a separarse. Una muestra excepcional en la que se disfruta plenamente de la belleza extrema de esas imágenes que supieron capturar la esencia del dolor y la necesidad de sobrevivirle. Perdérsela sería un delito.
Y, si te interesa conservar las imágenes de esta muestra, nada mejor que el catálogo de la exposición que puedes comprar aquí.

Nombre exposición: Dorothea Lange. Los años decisivos
Autor: Dorothea Lange
Disciplina: Fotografía
Dónde: Museo Colecciones ICO
Dirección: C/ Zorrilla, 3. Madrid
Hasta: 26.07
Horario: De martes a sábado de 11 a 20h. Domingos y festivos de 10 a 14h.
Precio: Entrada gratuita

