Por casualidad (o por una combinación de intuición y buen tino por parte de los programadores) esta temporada artística marcada por la recesión ha querido que desfilaran por algunos museos y centros de nuestro país las crudas imágenes que retrataron los años de la Gran Depresión. Walker Evans (en la Fundación Mapfre, Madrid) y las figuras femeninas de Dorothea Lange (parte de la colección de Lola Garrido que pudo verse el pasado otoño en el Canal de Isabel II) ceden el paso ahora a Paul Strand en Foto Colectania, exposición que ya pudo verse en la Fundación Pedro Barrié de la Maza (A Coruña y Vigo).
Último maestro en la fotografía documental, honesta y directa, que retrató esa América pobre fruto de la debacle bursátil del crack del 29. La pequeña (y difícil de encontrar) sala barcelonesa propone una retrospectiva del fotógrafo norteamericano, desde su la primera década del siglo XX hasta los años setenta que permite al espectador ver algunas de las imágenes icónicas de la historia en copias originales de la época. Es el caso de la impactante mujer ciega fotografiada en Nueva York o los trabajadores en Wall Street. Seguidor de Alfred Stieglitz, que impone su estilo directo y alejado de las referencias pictóricas del medio en sus orígenes, Strand realizó con esta nueva mirada un retrato moderno de la ciudad de los rascacielos y el nuevo paisaje de la modernidad industrial. Aunque serían las imágenes de las terribles consecuencias del crack del 29 las que marcarían toda su trayectoria.
El fotógrafo abandona los aspectos más formales para acercarse al retrato social, volviendo su estilo más severo, sin concesiones ni estéticas ni emocionales. Serían estas desoladas figuras las que definirían para siempre el trabajo de Strand, que también hizo estudios documentales sobre los indios de Nuevo México o los habitantes de Nueva Inglaterra en décadas posteriores. Marcado otra vez por los designios económicos y políticos de su país, con la caza de brujas del mccarthysmo, Strand huyó a Europa, donde en países como Francia e Italia captaría la triste belleza presente en “Young boy”o “The family”, consolidándose como uno de los grandes retratistas fotográficos. Imágenes como las descritas desfilan por la exposición de Foto Colectania, una emocionante muestra que nos sitúa frente al dolor y la desolación, desde una mirada respetuosa y libre de prejuicios.
