Entretiempos

C.A. La Regenta. Las Palmas de G. C.

Del vasto programa de exposiciones que PHotoEspaña vertió en la capital en su pasada edición, son muchas las que están arribando (cuestión de coproducciones del Fernán Gómez con Fundación Banco Santander, el Museo d’Arte Provincia di Nuoro, el Centro de Arte La Regenta / Gobierno de Canarias) a sus distinta sedes.  Ésta, una de las más interesantes y complejas (colectiva) que repasa algunos trabajos espléndidos que mejor encajan con el manojo de exposiciones que Sergio Mah articuló bajo el ámbito temático del tiempo y que supone una reflexión técnica, formal, estética y conceptual y una revisión completa sobre una disciplina tan versátil, rica y enriquecida como es la fotografía. Y si no que cualquiera se dé una vuelta por allí y vea y mire y vuelva a ver. Diecisiete son los fotógrafos que estudian y enfatizan sus distintas propuestas y ensayos sobre el tiempo y quienes modelan este capricho y factor según sus antojos e inquietudes artísticas. Lo azoroso, lo contingente, lo imprevisible, la huella, la erosión, la pregnancia y el eco de un accidente único, efímero y también eterno. Y sus intersticios. Insistimos: Entretiempos. Instantes, intervalos, duraciones

El lapso del tiempo, ese abismo que polariza los estados escénicos y secuenciales que recoge el trabajo recopilatorio del barcelonés Ignasi Aballí, establece discursos narrativos en su serie Secuencias temporales, donde ya sean milésimas de segundo, ya sean décadas, el tiempo deja su huella circunstancial, hosca, fatídica y natural en una demolición de un edificio, un atraco en un establecimiento o el simple (y complejo) pasar del tiempo sobre un paisaje orográfico. También sobre casualidad y causalidad presumen las fotografías de gran formato que encontramos conviviendo junto a éstas en la sala que nos recibe en el centro madrileño. Son las instantáneas del canadiense Jeff Wall, en las que el tiempo se suspende en un espacio en el que, ni vestíbulo ni consecuencia de una acción, los personajes se congelan imposibilitando el cierre de una narración sugerida. Muy interesantes son los trabajos que a continuación descubrimos bajo la firma de Clare Strand, no sólo por la presentación de la obra en sí, debidamente adecuada con el ámbito conceptual que aborda, sino por cómo sugiere ver lo que ni siquiera muestra. Y es que Signs of a Struggle, la serie que presenta en la exposición la artista, se aprovecha de los convencionalismos de un lenguaje para hacer simulacro y así emular las fotografías documentales que la policía recoge en incidentes violentos para presentar una lectura narrativa señalando “puntos aquí” de un supuesto episodio funesto. Y convence (no sólo) al ojo de que ese tiempo y esa acción existieron, aunque nunca fuera cierto. 

Lo que encontramos tras los paramentos de estas primeras estancias es el trabajo del belga David Claerbout, una proyección en caja negra de uno de sus últimos trabajos: The American Room (second movement). Y con él el diálogo entre el lenguaje fotográfico y el cinético-cinematográfico (la inmovilidad y el movimiento) al pasearnos de forma tridimensional y a través de una multiplicidad de puntos de vista por el público asistente a un recital de piano (con himno desconcertante de los EEUU como BSO) en una pieza mesuradamente inquietante que nos convierte en turistas de una realidad tridimensional paralizada en un instante para convertirnos en intrusos. Un paseo por las imágenes manipuladas de Paul Pfeiffer y la ampliación de estos totémicos baloncestistas congelados en mates, ovaciones varias y contrapicados que sobredimensionan su gigantismo; los estados fotogramáticos de las secuencias inmortalizadas que presenta la catalana Mabel Palacín; o la fotografía preformativo-escultural de Erwin Wurm; nos acercan a uno de los mejores momentos de la exposición y a la lírica espontánea de los trabajos de Jochen Lempert. El fotógrafo, biólogo de formación, altera la métrica del tiempo para expresar, acompasando con inspiración y pureza, dos de sus grandes pasiones: el cine de vanguardia y la poética etológica de la antojadiza naturaleza. Y convierte así la formación de una bandada de pájaros, el oleaje rugiente del mar o las ondas de un ave tras su aterrizaje en el agua, en auténticos poemas visuales de gracilidad y potencia repartidas a partes iguales. Y los presenta exentos de protección y marco sobre papel fotográfico que desnuda la imperfección y que, sin embargo, ofrece resultados plásticos tan livianos y oníricos como bellos y experimentales. Frente a estas imágenes que, celosas y sencillas, exhiben su delicadeza, encontramos la interesante serie del inglés Steven Pippin, Laundromat-Locomotion, en la que el fotógrafo convierte los tambores de unas lavadoras y secadoras en cámaras fotográficas y cuartos oscuros trasladando el proceso de fotografiado y revelado a un espacio (electro)doméstico inesperado y con el que obtiene un trabajo de una estética muy característica (a la par que homenajea a Muybridge y a su obsesivo interés por capturar el galope de los caballos a finales del siglo XIX). 

Tacita Dean
nos espera con dos de sus películas más recientes (Naturaleza muerta y Día por la noche) en las que centra su objetivo, obcecada, en el estudio de Giorgio Morandi y en la catalogación objetual de todo aquello que califica en sus famosos bodegones, retratos radiográfico-metafóricos del tiempo (y más allá) en la historia del arte y una lectura enriquecida del trabajo objetual del artista a través de la reconstrucciones (y deconstrucciones) que plantea la artista inglesa. De ella volvemos a saber en el itinerario expositivo, pero primero nos detenemos durante un buen rato delante de la película del canadiense Michael Snow y los antojos del movimiento danzado de las cortinas que, tras una ventana, filma en su Aliento solar (Cariátides del norte), en la que captura y convierte en protagonista único al viento y sus impulsos en lo que él denomina una mysterious wind performance y lo que para nosotros supone la expresión de la supra-belleza cotidiana y uno de los grandes hitos de esta exposición tanto estética como plásticamente. Después somos seducidos de forma paliativa por el trabajo que del mexicano Iñaki Bonillas se expone en Ya no, todavía no, donde la paridad adverbial se reproduce también reiterada en los estados de luz de un paisaje deshumanizado y desértico, que confunde las luces de ocaso y alba con distinta calidez y tonalidades pastel; y por las fotografías del japonés Hiroshi Sugimoto y su facilidad para desvelar la artificiosidad y al unísono la magia de la época dorada de los autocines del mejor Hollywood. Y sólo después es cuando regresamos a Tacita Dean y reconocemos su serie El final ruso, donde la británica incide sobre fotografías postal amplificadas en las que interviene con anotaciones y claves de lectura que narrativizan el estado silencioso de imágenes muertas dinamizando en ellas lo que parecen storyboards o shootings de preproducción. 

Michael Wesely logra cambiar la expresión del rostro del visitante (y la nuestra, cómo no) cuando éste se detiene a observar fotografías que documentan dos años de exposición y mutación de una de las plazas más vivas de Berlín en Postdamer Platz, donde asistimos a la construcción y demolición en impresionantes imágenes que desafían la exposición y las posibilidades de la disminución del diafragma (con increíbles resultados artísticos). Y poco después es el dramatismo soberbio, físico y fantasmal, de las colosales imágenes del portugués Daniel Blaufkus, el que sobrecoge (también física y fantasmalmente) al mostrarnos espacios interiores de la ciudad de Terezín, que fuera en su día campo de concentración de la Alemania nazi; entre otros fotógrafos, como el danés Joachim Koester o la berlinesa Ceal Floyer que bien merecen, a su vez, un repaso sosegado en una de las mejores exposiciones que PHotoEspaña programa este año. Hasta el 17 de abril, para pensarse dar el salto. Que no te la quite el tiempo.

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Marisol Gómez 30/06/2010, 18:53
Entretiempos... maravillosa una dialéctica sin palabras que nos conecta con el aquí y ahora de la imagen capturada.

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galería de fotos
Ignasi Aballí. Secuiencia temporal, 2010. © Ignasi Aballí
Jeff Wall. Hombres moviendo un motor, 2008. Cortesía de Marian Goodman Gallery París / NewYork. © Jeff Wall
Clare Strand. De la serie Signs of a Struggle. Cortesía de la artista  © Clare Strand
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Nombre exposición: Entretiempos. Instantes, intervalos, duraciones

Disciplina: Fotografía y vídeo

Autores: Jeff Wall, Clare Strand, David Claerbout, Paul Pfeiffer, Jochen Lempert, Mabel Palacín, Steven Pippin, Erwin Wurm, Iñaki Bonillas, Hiroshi Sugimoto, Michael Snow, Tacita Dean, Daniel Blaufuks, Joachim Koester, Ceal Floyer, Ignasi Aballí y Michael Wesely

Dónde: Centro de Arte de la Regenta

Dirección:

León y Castillo, 427

Hasta: 17.04

Horario: De martes a viernes de 10 a 20h. Fines de semana de 10 a 15h.

Precio: Entrada gratuita

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