Thomas Hirschhorn

LCE. Madrid

Quién conozca a Thomas Hirschhorn sabrá que su universo se articula entorno a los maniquíes, un material como dice él: inclusivo, no- intimidatorio, no-pretencioso y democrático. Democrático, desde luego, e incluso antipersonal ya que todos los maniquís son iguales y sólo se diferencian gracias a la intervención del propio artista. ¿No-intimidatorio? Una galería de cuerpos de maniquís desnudos, a escala real, con caras idénticas y miradas perdidas intimidan, incomodan e imponen cierto respeto, quiera o no el autor. The Subjecters aborda la eterna paradoja que envuelve al artista, las dos caras del mundo o también las dos caras del ser humano; la muestra es un comentario sobre el mundo en el que vivimos: complejo, caótico, cruel, pero a la vez hermoso y espléndido, en palabras del propio Hirschhorn. El subjecter, el propio maniquí, se transforma en un soporte material a través del cuál Hirschhorn expulsa  gritos contra la injusticia, la barbarie humana, la falta de comunicación, de entendimiento, la exclusión, la violencia banalizada y pretende asimismo integrar al otro, al público en esta reflexión.

No obstante, es inevitable sentir repulsión hacia las imágenes que nos ofrece el artista en esta exposición: fotografías no aptas para estómagos sensibles en las que aparecen cuerpos humanos mutilados, sesos colgando, intestinos abiertos, cabezas cortadas, sangre y más sangre. Imágenes que nunca ven la luz (afortunadamente, ni falta que nos hace) en nuestros medios de comunicación, pero sí en medios extranjeros, de oriente medio por ejemplo. Violencia cruda de la que no puedes huir, si estás en esta sala; son instantáneas que se quedan grabadas cuyo tiempo de permanencia en tu cerebro dependerá de tu nivel de inmunidad ante el dolor. Thomas Hirschhorn se atreve con todo para reflejar las cuestiones que le preocupan, de paso establece un diálogo con el público sobre política, filosofía, estética, amor. Para ello recurre a herramientas varias, tornillos, bustos al descubierto, maniquís agujereados, revistas Interviú, pinturas de Goya, cinta aislante, cables etc. The Subjecters es una muestra que demanda del espectador una implicación inusual, un despliegue de emociones intensas y un ejercicio intelectual bastante complejo. Adelante...

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'Black and White Hemisphere', 2008. 500 x 500 x 250 cm. Madera, cartón, pintura roja, negra y blanca, cinta adhesiva transparente y marrón, cable, espuma, piel de oveja, busto de maniquí, brazos, cabezas, barreño, impresos. Foto: Installationview: Thomas Hirschhorn, Black & White Hemisphere, 2008 © Neuer Berliner Kunstverein n.b.k. Jens Ziehe, 2008 Cortesía Arndt & Partner Berlin/Zurich
'Black and White Hemisphere', 2008. 500 x 500 x 250 cm. Madera, cartón, pintura roja, negra y blanca, cinta adhesiva transparente y marrón, cable, espuma, piel de oveja, busto de maniquí, brazos, cabezas, barreño, impresos. Foto: Installationview: Thomas Hirschhorn, Black & White Hemisphere, 2008 © Neuer Berliner Kunstverein n.b.k. Jens Ziehe, 2008 Cortesía Arndt & Partner Berlin/Zurich
'INGROWTH', 2009. 1500 x 100 x 236 cm. Maniquíes, pelucas, neones, bustos de maniquíes, torsos anatómicos, tela roja y blanca, sprays. Vista de estudio Cortesía Galerie Chantal Crousel, París
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Nombre exposición: The Subjecters

Autor: Thomas Hirschhorn

Disciplina: Instalaciones

Dónde: La Casa Encendida

Dirección: Ronda de Valencia, 2

Hasta: 05.01.10

Horario: Lunes a domingo de 10 a 21h45

Precio: Entrada libre

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