Rock My Religion

Varias sedes. Salamanca


Hemos tenido la oportunidad de visitar hace poco el que es, sin duda, uno de los proyectos expositivos del año. Su nombre, así de melómano y mitómano, es Rock My Religion y no sólo es una de las muestras más completas e interesantes que se han podido ver en España hasta la fecha con relación a ese cruce de caminos entre las artes plásticas (y, excepcionalmente, las visuales) y la música, como forma de expresión y contestación social y política; sino que, además, detenta uno de los discursos expositivos más frescos, pertinentes, audaces e inteligentes que sobre las relaciones entre música (y música popular, fundamentalmente) y arte contemporáneo se ha podido hospedar en los confines de una contextualizante caja blanca. Rock My Religion es, en sí mismo, un apasionado credo expositivo.

Explorafoto, el Festival Internacional de Fotografía de Castilla y León apuesta por un ensayo de análisis cultural (y subcultural), estructural, estético, plástico y formal, sobre los puntos tangenciales y los lugares de encuentro entre la música contemporánea (como discurso, como mensaje extensible y extensivo, como actitud y como, en últimas, religión), desde el inicio del rock’n’roll, hasta la música contemporáneo pasando por el glam, la psicodelia, hard rock, el pop, el punk y el post-punk, el indie, la new wave, e incluso la música disco; y las manifestaciones artísticas coetáneas. Reúne, así, a más de 60 artistas en disciplinas que van desde la fotografía a la instalación (sonora y audiovisual) o a la escultura, de proyectos editoriales (fanzines y revistas), del cine experimental al documental, de prácticas performativas al fluxus, del fotocollage al diseño gráfico, del vinilo a la cubierta, y de la propia música al silencio. 

Más de 60 artistas y disciplinas que van desde la fotografía a la instalación o a la escultura, del cine experimental al documental, de prácticas performativas al fluxus, del fotocollage al diseño gráfico...


Un recorrido estético, estésico y extático por una muestra que ensalza, como nunca habíamos visto, este diálogo efervescente, inquieto e intensivo entre música y arte. Un proyecto que repasa ese vivo intercambio desde un punto de vista histórico y documental y desde el entusiasmo experimental de la elaboración creativa, que refleja, en la expresión plástica, el influjo de una de las expresiones más potentes en la (no sólo) historia del arte: la música. 

Concentrada en el Da2 (Domus Artium 2002) la mayor parte de la muestra, encontramos la serie fotográfica sociológica y testimonial de Bruce Davidson a The Jockers, una banda de rebeldes de Brooklyn de finales de los 50. Un magnífico cortometraje de Kenneth Anger, Scorpio Rising (1963), tan irreverente como experimental, irónico y evocativo, sobre una depravada estética motera de orientación filogay; toda una genealogía estética de los Sex Pistols, mediante trabajos de James Reid e incluso Vivienne Westwood, entre otros. Un repaso a alguna de las apuestas del genial Christian Marclay también encontramos entre las salas. 

Ensalza, como nunca habíamos visto, este diálogo efervescente, inquieto e intensivo entre música y arte


Encantados observamos que se dedica un templo a Sonic Youth y a trabajos audiovisuales más allá del videoclip y del diseño de portadas. También para Joy Division, con impresionantes fotografías de Kevin Cummins e incluso la escultura de Peter Saville, inspiradora del grafismo del maravilloso Unknown Pleasures (Factory Records, 1979). Toda una sala dedicada al pop art y sus concomitancias con la música de The Velvet Underground, The Beatles, Talking Heads (con unas ediciones realmente espectaculares), y trabajos de Peter Blake, R. Hamilton, R. Rauschenberg y, por supuesto, Warhol. Patti Smith, Iggy Pop, Black Sabath, The Roling Stones, John Cale, Lou Reed, Nirvana, New York Dolls, son otras de las bandas que también absorbe y despliega sobre sus paramentos, y en distintas disciplinas, este gran centro de arte. 

Una pausa no está de más en el recorrido, de hecho, tanta información y excitación, la demanda en más de una ocasión. Así uno puede salir al patio del espacio y, con el síndrome de Estocolmo (en este lugar, nunca mejor dicho), darse unas vueltas antes de subir a la primera planta a ver la instalación de Saadane Alif, Power Chords y sentir ingravidez (¿una experiencia religiosa?) con esos poderosos acordes de 13 Gibson Les Paul embriagando cada paso y cada silencio. Localizar los trabajos fotográficos de un Félix Curto melómano y la genial sala de Rodney Graham, Toney Oursier y Laurent P. Berger que, con toda la ironía del mundo, titulan Don’t Trust Anyone Over Thirty: The Story Board. O la sobrecogedora hasta erizar el vello Hysteria, de Doug Aitken; el impresionante fotomontaje de Andreas Gursky a partir de multitudes arremolinadas en un concierto de Madonna. El bucle del punteo a guitarra de Slash, de Cory Arcangel o las esculturas hiperrealistas e hiperdelirantes de Enrique Marty para The Curatordeus

Las nunca antes vistas en España (y expuestas más allá sólo desde el año pasado) fotografías de Elvis Presley en sus inicios, a cargo de Alfred Wertheimer


Cogemos aire y seguimos ya que esto es sólo lo que encontramos en este primer centro. Las nunca antes vistas en España (y expuestas más allá sólo desde el año pasado) fotografías de Elvis Presley en sus inicios, a cargo de Alfred Wertheimer, presentándonos, a modo de reportaje, una parte inocente y primeriza del rey del rock viajando en tren, en sus primeros espectáculos o flirteando con una fan (y yendo más allá) en una secuencia fotográfica concreta. Acompañado, además, de documentales sobre el artista esta deidad de la historia de la música tiene su reflejo en el lateral opuesto de la sala, donde, a través de fotografías de Ernest C. Whiters, repasamos la también imprescindible historia y el aporte de la música negra, desde el rythm and blues al rock, con algunas de las fotografías más impresionantes que vemos en este espacio expositivo documental, contenido en la Sala de Exposiciones de Santo Domingo

Otra de las muestras que no puede perderse uno, es la que acoge el Palacio de Congresos, donde tuvimos la suerte de asistir a la inauguración y de conocer a Baron Wolman (primer fotógrafo de la revista Rolling Stone, en la primera etapa que va de los años 1967 al 70), un privilegiado, pero también astuto ladrón de los mejores momentos de la historia de la psicodelia underground y el rock (de Jimi Hendrix a Janis Joplin, The Who, Pink Floyd, The Grateful Dead, Jim Morrison o Tina Turner, The Rolling Stones, entre otros) y un simpático personaje de quien escuchamos un sinfín de curiosidades, como las historias de las Plaster Caster y sus mediciones extravagantes como algunas de las grupies más características, a las que la exposición también dedica parte de una vitrina. O los trabajos de Mick Rock y la estética glam, con magníficas fotografías de Bowie, Lou Reed, The New York Dolls, Iggy Pop o Andy Warhol. O Martin Frias, fundador de la mítica revista Popular 1, quien también presentó sus fotografías de artistas tan variopintos como Marilyn Manson, Sigue Sigue Sputnik y, otra vez, Bowie, entre otros tantos. 

En total son 20 las que agrupa el proyecto Explorafoto en distintas sedes de Salamanca


Más exposiciones, en total son 20 las que agrupa toda la muestra, de artistas como Miguel Trillo, Jorge P. Quiroga, Alejandro Vidal o Pejac y Tmori, se diseminan entre galerías y salas expositivas en la Salamanca más vibrante que hemos encontrado nunca en Castilla. Llegamos al paroxismo y ya estamos pensando en volver. No es porque lo digamos nosotros, pero es pecado capital no acercarse a ver este gran proyecto que combina un trabajo apasionado con un inmejorable resultado. Tal y como propone Dan Graham en su pieza-ensayo que da nombre a esta muestra (y que también podemos ver allí), hay algo de relación, hay más que un paralelismo, entre los cultos extáticos (de los Shakers, en concreto, y cómo se agitan y sacuden en sus danzas-trances) de hace varios siglos y el rock and roll (y su frenético baile), con el que el artista conceptual tenía contacto gracias a Patti Smith y a bandas de punk intelectual más allá de mediados de los setenta. La música supone un nuevo hito al convertirse en la religión de millones de personas y numerosas generaciones. Y así seguimos hoy. Creemos en la música todopoderosa: ¡Rock My Religion!
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galería de fotos
Ugnius Gelguda - Zalgiris. Cortesía del artista y Galería Vartai, Lituania
Rodney Graham - A Little Though. Cortesía del artista y Donald Young Gallery
Andreas Gursky - Madonna I. Copyright Andreas Gursky/VG Blld-Kunst. Cortesía Monica Sprüth/Philomene Magers, Colonia, Munich, Londres
por qué

Porque se trata de un proyecto expositivo múltiple y porque, entre todos los que hemos visto hasta ahora, es de los mejores. Porque conjuga una infinidad de disciplinas y no sólo reúne a algunas de las bandas más importantes de la historia de la música, sino también a algunos de los artistas comtemporáneos más interesantes y cruciales de los últimos cincuenta años.

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