28 noviembre, 2017. Por

Estabulario

La ficción apocalíptica que habría escrito J. G. Ballard después de leer ‘Superviviente’ de Chuck Palahniuk
Estabulario

Sergi Puertas es, a su manera, un hombre orquesta del mundo editorial habituado a tocar la literatura, la poesía, la novela y el mundo de los cómics. Universos transversales, solapados. A todos ha aportado su a veces inquietante visión, su casi siempre disconforme mirada. Esa misma postura la trasladó a Kiss Comix y a la legendaria revista El Víbora en la última etapa de la vida de la publicación, cerrada para siempre en enero de 2005.

Estabulario es una compilación de seis relatos independientes que tienen en común un mundo distópico en el que muy pocos querrían vivir. Lo que hace que sean tan inquietantes es que se parecen mucho al nuestro o, en el mejor de los casos, están tan a la vuelta de la esquina que casi se pueden tocar. Una especie de Black Mirror en el que la tecnología y sus múltiples sombras han hecho del ser humano una especie aislada y frágil. Aún más.

«Como el último libro que le regalarías a un lector que no disfrute de un buen paseo por el resbaladizo filo que existe entre lo real y la literatura demasiado real para ser cierta»

 

¿Otra novela que nos habla del fin del mundo? Fue Goethe quien dijo que “la originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si nunca hubieran sido dichas por otro”. Puertas cumple el requisito con creces. Por las páginas editadas por Impedimenta circulan narraciones como la del primer cuento, en el que un empleado poco cualificado debe cargar con un uniforme inserto en su ADN para hacer su trabajo y del que no puede liberarse, topando una y otra vez con un negligente y pétreo servicio de ayuda telefónica. Cuentos como el de esos participantes en un grotesco reality show televisivo que se celebra en una Andalucía que se ha proclamado independiente, regida por leyes que toman lo peor de la Corea comunista con las más violentas y extremas interpretaciones del Corán.


Pantallas y más pantallas en una pesadilla que envuelve a tipos derrotados, paranoicos o entregados a incomprensibles hábitos deshumanizados, cuando no todo ello al mismo tiempo. Estabulario es la ficción apocalíptica que habría escrito J. G. Ballard después de leer Superviviente, de Chuck Palahniuk. El lugar en el que se cruzan la obra de Philip K. Dick con la de Stanisław Lem gracias a un software maligno. También atestigua, gracias a su deformado espejo, la despersonalización del individuo y su entrega a las grandes corporaciones, ansiosas de recompensa a costa de cualquier anhelo humano cuantificable y explotable.

Puertas aprovecha esta media docena de cuentos para incidir en la creciente soledad a la que nos aboca el mal uso que hacemos de la tecnología. Pero no se queda ahí; el verdadero valor de Estabulario reside en las consecuencias que adivina más allá de ese inesperado aislamiento. No paramos, ni dejaremos de hacerlo nunca, hacia nuevos y horrendos futuros, parece decirnos Puertas, que adivina malformaciones morales y un infinito reguero de actos de sublimación y degradación. A medida que se leen, estos cuentos se rebelan como un artefacto impredecible, a ratos irónico, efectista y brillante. Como el último libro que le regalarías a un lector que no disfrute de un buen paseo por el resbaladizo filo que existe entre lo real y la literatura demasiado real para ser cierta.

Estabulario