4 enero, 2018. Por

Escenas 2017

Las mejores obras de teatro y/o montajes escénicos de 2017 para la redacción
Escenas 2017

  1. TERROR Y CENIZA DE LA IGLESIA CATÓLICA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA [LEE LA RESEÑA]

Ceniza que ahoga, levantada por una danza de mujeres en un pozo de dolor. Que se mete en los ojos, impidiendo ver, y en la garganta, asfixiando las palabras. “¡Cállate! ¡No digas nada! ¡No digas nada! ¡Cállate! ¡Silencio!”. Doce historias de mujeres. Doce historias de terror. Un terror hondo y abrasador. Terror y ceniza de la Iglesia Católica en la Guerra Civil Española: un título explícito el de Ramón Paso para una función brutal (en todos los sentidos).

  1. RE CORDIS [LEE LA RESEÑA]

Amarilla junto a Mabel del Pozo en la dirección (y los dos anteriores y Sergio Rubio en la dramaturgia) nos guían de una manera fascinante, presentándonos a variados personajes, desde Don Quijote de la Mancha hasta la profesora de inglés del protagonista (en una escena pesadillesca digna del mejor cine de terror) con una propuesta fascinante en su compleja y trabajada sencillez y que nos recuerda al Spike Jonze de Cómo ser John Malkovich o al Michel Gondry de Olvídate de mí (muy del rollo esa plasmación de lo caótico del interior de uno mismo y el funcionamiento de los recuerdos).

  1. VIENTOS DE LEVANTE [LEE LA RESEÑA]

Carolina África presenta un texto lleno de detalles cotidianos, muchísimo humor y una ternura infinita hacia sus personajes. La hermosa luz de la ciudad gaditana consigue trasladarse al escenario del Teatro Galileo y los atardeceres y la playa se presentan ante nuestros ojos, con unos personajes (desde los loquitos, como dice Pepa, hasta la hermana metomentodo de Sebastián) que consiguen hacerse un huequecito en corazón del espectador.

  1. IGUAL QUE SI EN LA LUNA [LEE LA RESEÑA]

Troncoso y Bustos (nos) transitan a través de un intangible universo, el de los recuerdos, de una manera exquisita y extrañadora. Uno tiene la sensación de que el tiempo se detiene y entra en un bucle espacio-temporal, que de hecho es lo que le sucede al protagonista, intentando apresar y revivir unos recuerdos que nunca llegan a ser exactamente como él cree que deberían ser: “La luz no era esta. Y la canción. No, esta no es la luz de antes, ni la canción de antes… Falta gente. Faltan cosas, falta gente. ¿¡Alguien me escucha!?”

  1. ESPÍA A UNA MUJER QUE SE MATA [LEE LA RESEÑA]

Daniel Veronese hace de la sencillez extrema virtud innegable a manos de unos intérpretes espléndidos a más no poder todos ellos, que hacen de esta función un paseo (por los campos rusos, que bien podrían ser los de la Asturias, tal es la universalidad de los buenos textos) que parece simplísimo y ligero pero que esconde una cantidad de trabajo ingente detrás. Porque esa naturalidad, verdad y frescura que respiran cada frase de cada personaje no se consigue por arte de magia.

  1. IPHIGENIA EN VALLECAS [LEE LA RESEÑA]

María Hervás se transforma en una choni de tomo y lomo, navegando entre extremos: vulgaridad y poesía, rabia y calma, dureza y ternura, arrastrando al espectador a un viaje lleno de dolor en el cual uno no puede evitar enamorarse de este personaje. Brava, María Hervás, sin reservas y entregada hasta el tuétano a esta quinqui que pone los pelos de punta. Iphigenia está en Vallecas y emociona como en Grecia.

  1. FURIOSA ESCANDINAVIA [LEE LA RESEÑA]

El director, Víctor Velasco, que ya ha trabajado sobre obras de Antonio Rojano en Ascensión y caída de Mónica Seles (2014) y, más recientemente, en Dios K (2016), ha aprovechado a fondo las posibilidades de un texto plagado de imágenes ambiguas, de citas literarias y de escenas fracturadas, para crear un ambiente onírico, a medio camino entre el Atom Egoyan de Exótica y el Lynch de Mullholland Drive, un soporte más que perfecto para un texto que transcurre por igual en la “realidad” como en la imaginación de sus personajes y que finge -sólo finge- desarrollarse con la arbitrariedad de un sueño, hasta que el final desvele su carácter de rompecabezas perfecto.

  1. CRIATURA [LEE LA RESEÑA]

“Perdóname por andar así buscándote tan torpemente” dice Consuelo Trujillo, alma máter de este espectáculo, un proyecto de danza-poesía muy buscado, parece ensayo vital casi, en el que la acompañan Borja Maestre(haciendo ambos una pareja que transmite amor absoluto) y el director Andrés Waksman. Todos se dejan, sin excesos ni subrayados, el corazón en escena. Poesía y danza, respiradas y amadas, sobre un blanco infinito repleto de humanidad en estos dos seres y sus palabras.

  1. LA ESCENA NÚMERO DOCE [LEE LA RESEÑA]

Como en muchas ocasiones, en lo sencillo está la clave. El texto de Gómez-Friha sabe diseccionar a la perfección los entresijos del hecho teatral, sin prepotencias ni adornos de más, construyendo una ficción casi real, muy inteligente y que engancha al espectador; tanto que por momentos uno siente estar ante un thriller. Y con unos personajes perfectamente construidos y puestos en pie de manera impecable. Gómez-Friha se nota que sabe de lo que habla y sabe transmitirlo.

  1. LOS UNIVERSOS PARALELOS [LEE LA RESEÑA]

Una historia con todos los elementos para el éxito. Emotiva pero con grandes dosis de humor, un texto cercano, doloroso pero luminoso a la vez, una puesta en escena con el ritmo perfecto y unos intérpretes en estado de gracia nos acercan una de las funciones más emocionales, humanas y hermosas de la temporada. De las que tocan la patata.

  1. MAGNANI APERTA [LEE LA RESEÑA]

Un auténtico viaje al pasado, a la edad dorada de un cine protagonizado por actores de raza, auténticas bestias pardas, de las que Arantxa de Juan es digna heredera. Un espectáculo narrado en primera persona, a través de la voz y el cuerpo de la creadora de este íntimo montaje. Que ha abierto las puertas de su casa y la ha llenado de talento, transmutándose en Nannarella, como la llamaba la gente del barrio. Estamos de enhorabuena. La Magnani está viva y habita un apartamento en la calle Desengaño.

  1. BARBADOS, ETC [LEE LA RESEÑA]

El texto de Remón, lleno de detalles deliciosos y reiteraciones en un juego continuo, se apoya en una puesta en escena reducida a la esencia, concentrada, sin apenas acción física pero de extrema elegancia. Y sobre todo en unos intérpretes magníficos que llevan las palabras al punto justo de distancia, extrañamiento y emoción para atrapar al espectador.

  1. CÁSCARAS VACÍAS [LEE LA RESEÑA]

Tardamos una hora y media en poder dejar de llorar después de ver el espectáculo. Una de las hostias más gordas (y perdón por la expresión) que nos hemos llevado en un teatro. Id a ver Cáscaras vacías. No sólo porque sea emotivo (cierto es que, partiendo de esa base, complicado no serlo) sino porque es un espectáculo valiente, realmente integrador y necesario, que nos cuenta una historia real a través de los ojos de sus protagonistas. “No me olvides”, “No me olvides” repetían, mirando a los ojos llenos de lágrimas de los espectadores. No lo haremos.

  1. HE NACIDO PARA VERTE SONREÍR [LEE LA RESEÑA]

La función (con uno de los títulos más bellos que recordamos) parte de un póquer de ases: el texto del por aquí desconocido (pero muy reconocido en su país, Argentina), Santiago Loza, la dirección de Pablo Messiez (que lo ha vuelto a conseguir, sí señor, y regala una puesta en escena de una delicadeza sobrecogedora), la actriz Isabel Ordaz (que ofrece un trabajo absolutamente maravilloso) y el actor Nacho Sánchez (que consigue hacer algo sobrehumano con un papel dificilísimo por sus características de presencia muda en escena). La conjunción de todos estos elementos no podía dar más que una cosa: una de las funciones más sensibles, cuidadas y especiales de la temporada. Una delicatesen teatral llena de dolor y amor.

  1. LA VIDA ES SUEÑO [vv.105-106] [LEE LA RESEÑA]

Vivir. Soñar. Hay ocasiones en las que la vida parece sueño, y en las que las obras maestras del teatro universal (que, si bien siempre disfrutables, a veces resultan algo ya vistas) caen en manos de verdaderos creadores-hipnotizadores quienes, a través de una sensibilidad única y de un especial arte para dejar embobado al respetable, logran extraer la esencia pura de esos clásicos y poner ante los ojos la función de nuevo, fresca y mágica como si se viera por vez primera. Llámalo Arte. Llámalo sueño.

  1. LA TERNURA [LEE LA RESEÑA]

Personajes, versos y situaciones que podrían haber salido de la pluma del Bardo de Avon (gafapastil que queda siempre decir eso, por cierto) inundan la escena y transmiten una sensación de gozo mágica y jubilosa, que arrastra al espectador en un ligero y riquísimo juego de equívocos, luchas de sexos, amores varios, hechizos y risas.

  1. BLACKBIRD [LEE LA RESEÑA]

Blackbird es una de esas funciones que cuando sales del teatro todavía sientes escalofríos. Literal. El texto: brutal, sólido como una roca, complejo, arriesgado. Harrower dibuja dos personajes fascinantes, los dos con un lado oscuro que se va iluminando mientras avanza la función (la dosificación de la información por parte del autor es magistral). La verdad es que con este texto ya se juega con ventaja. Aunque la óptica que presenta pueda remover y más de uno no estar de acuerdo con que siquiera se planteen ciertas posibilidades. Porque la manera en que Blackbird trata un tema tan espinoso como éste (el de la relación de un hombre con una menor) conmociona.

  1. ENSAYO [LEE LA RESEÑA]

Crónica del desencanto de toda una generación de soñadores, Ensayo estampa contra la claridad del escenario los anhelos y planes que una vez construyeron en comunidad. Partiendo desde la sencillez de la puesta en escena (una sala diáfana) y con sólo un momento que rompe con el conjunto, como ya pasara en su espectáculo anterior (en este caso un interludio musical maravilloso con el clásico Si de amor ya no se muere de Gianni Bella) Rambert deja todo el protagonismo al poder de la palabra y el ciclón interpretativo.

  1. EL CARTÓGRAFO [LEE LA RESEÑA]

Mayorga vuelve a demostrar que es un dramaturgo (y director) de una inteligencia excepcionales. Sus textos, dotados de un estilo cerebral y perfectamente estructurados, son un prodigio que evita la emoción fácil, labores de ingeniería que apelan al intelecto más que al corazón (aunque no quiere decir que a través del uno no se pueda apuntar al otro). Mayorga se presenta como el perfecto cartógrafo teatral y ha trazado su fascinante mapa contra el olvido. Porque como dicen en la función: “No basta con mirar. Hay que hacer memoria.”

  1. VANIA (ESCENAS DE LA VIDA) [LEE LA RESEÑA]

Cuatro actores. Una caja de madera clara de 6 x 8 metros y techo descubierto que acoge a 60 espectadores. Un rincón en la Sala Negra de de los Teatros del Canal al que se llega siguiendo un camino de baldosas amarillas (o post-its con arbolitos). Un lugar donde el tiempo se suspende y cada susurro, cada mirada, cada palabra y leve gesto son oro. Vania (escenas de la vida). La unión de Àlex Rigola y Anton Chéjov. Una de las joyas más delicadas de la temporada. Y de los últimos años.

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