8 junio, 2015. Por

El gran atasco

Teatro Lara. Madrid
El Gran Atasco o la paradoja de la modernidad
El gran atasco

Un coche. Un hombre. Una mujer. Un atasco. Mucho absurdo. Mucha ternura también. Una particular historia de amor. Y toda una vida por delante. Eso es El gran atasco. Ese vehículo de humor y surrealismo que arrancó desde la Kubik hace ya siete años y sigue dando paseos por las salas de teatro de la capital. Última parada: el Off del Teatro Lara. La obra está creada por Jorge, Alberto y Fernando Sánchez-Cabezudo junto a  Alfredo Sanzol (la función entronca además directamente con el estilo de éste último). Fernando Sánchez-Cabezudo, cabeza visible de la LaZonaKubik, ese valiente reducto cultural del barrio de Usera, se encarga de la dirección. Y, el más difícil todavía, también es protagonista junto a una divertidísima Ana Cerdeiriña (a quien pudimos ver hace poco en Trágala trágala, donde ya hizo gala de su fantástica vis cómica). La puesta en escena tiene como centro y motor un coche. Un Trabant, uno de esos pocos vehículos a los que los alemanes de la república democrática del este tenían acceso en sus tiempos. Un coche de verdad en un escenario tan reducido ya llama la atención, la verdad, y da pistas de que los hacedores de este espectáculo no se conforman con cualquier cosa.

La puesta en escena está trufada de proyecciones, sirviendo de transiciones temporales. Encontrándonos así tanto con pequeñas piezas grabadas ex profeso para la función, como con deliciosos anuncios retro de los años sesenta (todo por y para el mundo de ese gran invento que es el automóvil, loa al progreso y la modernidad). Una proyección nos sirve también de introducción. Y en ella vemos cómo un hombre recoge a una autoestopista en su coche. La proyección acaba y lo que vemos en escena es a sus dos deliciosos protagonistas dentro de ese vehículo, en mitad del escenario, con un registro encantadoramente clown, atrapados en un atasco. Y lo que no se esperan es que ese atasco se alargue hasta límites insospechados. No se lo esperan ellos, ni el público asistente. Porque lo que sigue es una pequeña joya que nos habla con ironía y ternura del progreso y de la vida. Una imagen surrealista y maravillosa que resume una relación de pareja (una vida entera casi) en apenas hora y media. Y con el escenario único de un coche y un atasco interminable.

El gran atasco toma su nombre de la película italiana de los setenta basada en la Autopista del sur de Cortázar y, al igual que ellas, se erige en crítica directa a una estúpida modernidad. Poniendo de relieve una tremenda paradoja: la inmovilidad del símbolo por excelencia del avance de la mecánica, de la velocidad sin límites. Y, aparte de ser una ácida crítica, El gran atasco también es una obra de humor ágil y muy divertida, tremendamente gestual. En la cual además sus intérpretes se nota que disfrutan como enanos, lo que se transmite al público. Pero, sobre todo, lo que es El gran atasco es una muy tierna historia de amor. Consiguiendo que uno salga del teatro con la sensación de que se merece seguir recorriendo muchos, pero que muchos kilómetros más todavía (porque ya ha dejado el Teatro Lara). Así que toquemos todos el claxon en honor a El gran atasco para poder ver este coche de nuevo en la carretera. Porque se lo merece.

El gran atasco

+ INFO

Nombre del montaje: El Gran Atasco

Disciplina: teatro independiente

Director: Fernando Sánchez-Cabezudo

Autor: Jorge, Alberto y Fernando Sánchez-Cabezudo, Alfredo Sanzol

Reparto: Fernando Sánchez-Cabezudo, Ana Cerdeiriña

Vestuario y Atrezzo: Stina Lunden, Paula Anta.
Foto Fija: Paula Anta, Jorge Gallego
Producción: Mr.Kubik producciones
Diseño de Iluminación: Manuel Fuster
Iluminación y Maquinaria: Diego Santos
Técnico de Sonido y video: Nacho Galán Rafael
Diseño de escenografía: Alberto Sánchez-Cabezudo y Fernando Sánchez-Cabezudo
Ayudante de dirección: Paloma Díaz

D�nde: Teatro Lara. Sala Off.

Direcci�n:  Corredera Baja de San Pablo, 15, Madrid