18 marzo, 2015. Por

La balsa de Medusa

La pensión de las pulgas. Madrid
La balsa de la Medusa, o el ángel exterminador de Buñuel en La pensión de las pulgas
La balsa de Medusa

Un inquietante comienzo. Una compañía de actores, moviéndose al unísono en una pesada oscuridad de notas que bien podrían ser de Semana Santa. Enfocando con linternas a un criado que se encuentra ajeno a ellos, preparando el salón. La señora de la casa, gritando de forma histérica en el quicio de la puerta algo relativo a una equivocación de sala. Después, la música para y súbitamente risas convulsas y sin razón inundan la sala. Risas hipócritas y sin sentido que se expanden por La pensión de las pulgas, donde se representa La balsa de Medusa, el texto de Antonio Escribano dirigido por Manu Báñez.

Lo primero es aclarar que esta La balsa de Medusa es una versión de El ángel exterminador de Luis Buñuel. No es que tome como referencia sólo la trama o tenga puntos de conexión, es que incluye frases calcadas. Aunque presente algunas diferencias, evidentemente. No llego a entender muy bien que esto no aparezca por ningún lado (excepto por el cartel, con ese Producciones El ángel exterminador en la cabecera), ya que he visto versiones de Hamlet que se parecen bastante menos a Hamlet que esta La balsa de Medusa a la película de Buñuel, así que sería apropiado indicarlo para evitar malentendidos. Una vez dicho esto, hay que confesar que la adaptación es bastante acertada, a pesar de un comienzo algo confuso (y es que Buñuel puede jugar con el surrealismo así como quien no quiere la cosa y le queda como lo más natural del mundo, pero es harto difícil de alcanzar esa maestría) o que el reducir la cantidad de personajes y el espacio a una sala de un tamaño moderado (y sin efectos de iluminación más allá de las transiciones) complica el asunto para justificar los apartes de personajes cuando tienen conversaciones privadas y que no se enteren los demás (aquí se apela a la buena fe del público para no ser demasiado quisquillosos). Pero una vez superado esto, cuando los personajes se empiezan a desquiciar hasta niveles insospechados (aunque tal vez se les va ligeramente de las manos, pensará más de uno) la función alcanza unas cotas de intensidad, angustia y delirio francamente estremecedores que hacen de ésta una auténtica experiencia escénica.

Y es que esta historia sobre unos insufribles burgueses (representantes de una humanidad al completo en crisis, incapaz de acercarse los unos a los otros para superar el cambio) que acuden a una fiesta nocturna y no pueden salir del salón es mucho. Impagables además las caracterícticas de La pensión de las pulgas (y es que el calor de la sala potencia esa asfixiante sensación incluso hasta niveles físicos) para sentirnos nosotros atrapados asimismo con los personajes. El hambre, la sed, el cansancio, la angustia invaden la habitación, contagiando a los espectadores en una alucinación agotadora y delirante.

La balsa de Medusa posee una fuerza extraordinaria, conseguida por un reparto entregado hasta la extenuación en su locura y desespero. No se puede destacar a nadie sobre los demás, todos en un registro que le viene al pelo a la función para delatar esa hipocresía de clase alta. Desde el conocido Marcial Álvarez, en un interpretación perfecta, hasta el genial y frágil personaje de mujer interpretado por Josh Álvarez. Pasando por una fría y calculadora Natalie Pinot, una fantástica e inquietante Sara Illán, el criado de Antonio de la Fuente (al que cada vez le llaman de una forma diferente) o el propio Antonio Escribano. Todos son guiados por Manu Sánchez en un caos de ecos apocalípticos que nos arrastra a nosotros también al exterminio. Del que no desvelaré el final, pero sólo decir que sí que es diferente al de Buñuel (tal vez porque los personajes de la función son incluso más desagradables, verdaderos lobos para el hombre). Ahí ya está la versión de Escribano, que enlaza la película con esa alusión final al cuadro de Géricault de mismo nombre. Una función (no apta para aquéllos que sufran de ansiedad, ojo) que acaba siendo un auténtico viaje en esta balsa teatral. Pero no sobre aguas tranquilas, sino a través de un angustioso océano de desesperación.

La balsa de Medusa

+ INFO

Nombre del montaje: La balsa de Medusa

Disciplina: Teatro independiente

Director: Manu Báñez

Autor: Antonio Escribano

Reparto: Marcial Álvarez, Natalie Pinot, Antonio Escribano, Sara Illán, Josh Sánchez y Antonio de la Fuente.

Diseño de vestuario: Guadalupe Valero
Espacio escénico: Guadalupe Valero y Alberto Puraenvidia
Iluminación: Víctor Blazquez y Manu Báñez
Espacio Sonoro: Manu Báñez
Ayte. de dirección: Irene Calabuig

Dónde: La pensión de las pulgas

Dirección: Huertas, 48. Madrid

Hasta: Abril

Horario: Lunes a las 20h y 22h. Martes a las 22h

Precio: 15 €

Venta de entradas: Reservas: 638752812