24 septiembre, 2013. Por

Roberto Zucco

Matadero. Madrid
Roberto Zucco, el testamento de Koltés, llena el Matadero
Roberto Zucco

Un puñetazo lírico en la cara de la sociedad. Brutal y poética historia con un reguero de cadáveres en una huida sin dirección. “¿Cómo crees que puede ocurrírsele a alguien la idea de apuñalar o de estrangular, primero la idea, y después pasar a la acción?” Esa pregunta (que se plantean dos guardias al comienzo de la función) y su falta de respuesta golpean la mente de los espectadores. Roberto Zucco. La última obra del torturado Bernard-Marie Koltés. Un montaje que se instala en el Matadero de Madrid después de haber pasado por el Teatre Romea de Barcelona. Koltés escribió esta pieza lleno de rabia y dolor justo antes de fallecer por culpa del sida. Desgarro existencial, amarga cólera contra el mundo y bilis se vomitan en una de las obras cumbre de la dramaturgia de finales del S.XX. La historia de un asesino sin motivos para asesinar. Y el montaje de Julio Manrique, desde las entrañas, consigue agarrar y lanzar contra el patio de butacas todas estas sensaciones que se retorcían dentro de Koltés.

La llamativa escenografía de Sebastiá Brosa es una colmena, una estructura arquitectónica seccionada por la mitad que deja a la vista cinco habitaciones distribuidas en dos pisos. El edificio, rodeado por una calle desangelada, unas farolas y un banco, se encuentra coronado por un gran cartel luminoso con el nombre del asesino. Y sobre él, el tejado (“No hay que tratar de atravesar los muros, porque detrás de los muros hay otros muros, y siempre está la prisión. Hay que escapar por los tejados, hacia el sol. Jamás alzarán un muro entre el sol y la tierra”). Es ésta una escenografía a través de la cual los personajes se desplazan cual hormigas en un terrario, atrapados en su angosta pequeñez. La iluminación y cinematográficos recursos (como los títulos) acompañan a la perfección esta crítica social acerca de la crueldad y el dolor. Aunque si el envoltorio es llamativo y ofrece resultados, ante todo este Zucco destaca por otro motivo: y es la impresionante interpretación de Pablo Derqui. Derqui consigue transmitir desequilibrio y agresividad, pero también ternura y seducción con este amoral asesino. Gracias a él, nos metemos en la piel de Zucco y su mirada, torva o inocente, nos guía a través de los compartimentos de este edificio y nunca sabes hacia dónde va a virar. Lo que resulta más inquietante de este personaje (que por cierto está inspirado en un caso real) es la sinrazón de sus razones para el crimen. Eso perturba y plantea muchas (demasiadas e incómodas) preguntas.

Y si Derqui consigue engrandecer su difícil personaje, María Rodríguez por su lado también dibuja otra figura intensa y emocionante, la inocente muchacha a la que Zucco seduce (casi sin querer), una Ofelia a la que acompañamos en su bajada a los infiernos. El resto de actores, seis, se multiplican en diferentes personajes, en un tremendo ejercicio de caracterización. Llaman la atención especialmente una muy interesante Laia Marull en el papel de la infeliz hermana, Rosa Gámiz, fantástica en el de la rehén (aunque el papel de la madre no llegue a tomar la dimensión dramática que podría tener por un registro algo excesivo) y Xavier Boada en algunos personajes más reposados y melancólicos. Vamos, que el Roberto Zucco de Julio Manrique es sin duda una ocasión fantástica para quien quiera acercarse a la fascinante obra de Koltés (mejor que el Roberto Zucco de Lluis Pasqual en 2005, por ejemplo). Un grito desesperado contra el mundo. Montaje de momentos estremecedores, como ese cuadro de seres destrozados con el fondo del Exit Music de Radiohead. O la delirante y brutal escena de la rehén, con los extras repartidos por las escaleras del patio de butacas. O ese final, que alcanza aquí unas cotas de intensidad tremendas, de nuevo acompañado por las notas de la banda de Thom Yorke. Un cierre poético y demoledor, como toda la obra de Koltés. Fascinante y malogrado Koltés. “El sol asciende, tornándose cegador, como el resplandor de una bomba atómica. No se ve nada. Cae”.

Roberto Zucco

+ INFO

Nombre del montaje: Roberto Zucco

Disciplina: Teatro contemporáneo

Director: Julio Manrique

Autor: Bernard-Marie Koltès

Adaptaci�n: Cristina Genebat

Reparto: Pablo Derqui, Laia Marull, Andrés Herrera, María Rodríguez, Xavier Boada, Rosa Gámiz, Xavier Ricart, Oriol Guinart

Escenografía; Sebastià Brosa
Iluminación: Jaume Ventura
Vestuario: Maria Armengol
Espacio sonoro: Damien Bazin
Caracterización: Ignasi Ruiz
Ayudante de dirección: Raimon Molins
Dirección de producción: Amparo Martínez
Jefe de producción: Maite Pijuan
Producción ejecutiva: Marina Vilardell
Dirección técnica: Miguel Montes

D�nde: Naves del Español, Sala Uno. Matadero

Direcci�n: Paseo de la Chopera, 14. Madrid

Hasta: 13.10

Horario: De martes a domingo 20h. Sábados doble función: 18h y 21h. A partir del 1 de octubre, domingos a las 19h.

Precio: 22 €. Martes, miércoles y jueves 25% de dto.

Venta de entradas: www.telentrada.com