30 abril, 2013. Por

Esperando a Godot

Teatro Valle-Inclán. Madrid
Alfredo Sanzol lleva un divertido Esperando a Godot al Teatro Valle-Inclán
Esperando a Godot

"No hay nada que hacer", dice Estragón al comienzo de Esperando a Godot. Pero Alfredo Sanzol hace y se atreve a poner el clásico de Samuel Beckett sobre las tablas del Teatro Valle-Inclán de Madrid, llenando el escenario de las palabras de irlandés. Colmando el teatro de absurdo. Y de risas, muchas risas. Porque el texto de Beckett se puede afrontar de mil maneras (más cáusticamente, más oníricamente… rollo arte y ensayo mortal death) pero Sanzol opta por la comedia pura y dura, cercana al slapstick (e incluso por momentos podría decirse que al chanantismo) y con guiños a clásicos tales como los Hermanos Marx.

Telas de azul infinito que se elevan hacia las alturas del escenario del Valle-Inclán (interminables, con un mar de focos a medio recorrido) dan la bienvenida al espectador. En escena, poco más: algunos arbustos y el famoso árbol (que más bien podría ser otro arbusto más) a la vera del cual Estragón y Vladimir esperan a Godot sin que éste llegue jamás. Los que sí que llegarán serán Pozzo, un hombre exagerado y pagado de sí mismo, Lucky, su criado, con el cuello atado a una cuerda para tirar de su amo y un chico de los recados. Gogo y Didi esperan, esperan y esperan, intentando matar el tiempo de las formas más absurdas que se les ocurren. No sucede nada a nivel dramático. No existe planteamiento, nudo y desenlace (qué diría Syd Field de esto…). En su lugar hay dilación, retraso, una prórroga continua. Y en esa espera, una multitud de detalles. Y nada sucede mientras tanto. Bueno, sí. La vida.

Sanzol centra su puesta en escena en potenciar la vertiente más cómica y loca de estos personajes, que consiguen momentos realmente divertidos. Paco Déniz y Juan Antonio Lumbreras conforman un tándem conseguidísimo como los dos protagonistas, con un química y ternura entre ambos (y un rollito gay evidente, aunque más solidario que otra cosa) que consigue alcanzar el patio de butacas. El Pozzo de Pablo Vázquez recuerda al Sombrerero Loco de Alicia en el país de las Maravillas, y funciona en ese registro regalando algunos momentos delirantes. Y el Lucky de Juan Antonio Quintana es espléndido, conmovedor y patético. Ese hombre amarrado, frágil y agotado, que cuando le ordenan bailar, baila, y cuando tiene que pensar, piensa (geniales esos dos momentos, por cierto) es una imagen que continúa siendo tremendamente potente.

Sanzol consigue un espectáculo ligero, lleno de luz y de movimiento, que divierte (y muestra son las risas de la chavalada presente en la función, hordas de excursiones de instituto) con este absurdo clásico del siglo pasado. Y es que, como dice el director: “No se entiende el teatro que hacemos sin Beckett. Tampoco el cine. Su influencia va desde Pinter a Tarantino. Sin Beckett no existiría la escena «del masaje en los pies» de Pulp Fiction”. Así que es una ocasión perfecta para acercarse a esta obra y saber por qué sigue representándose medio siglo después. Porque, detrás de la risa, de esa obra “horriblemente cómica”, como decía el propio autor, está la angustia infinita, ese absurdo del ser humano. Un ser humano desolado, desorientado tras los grandes conflictos bélicos de la primera mitad del siglo XX. A la espera siempre de algo o alguien (¿un dios?, ¿un gurú?, ¿un mecenas?) que nos ilumine, dé respuestas y nos eche un cable en el marasmo de la vida. Y que jamás llega a aparecer. “¿Qué? ¿Nos vamos?”, dice Vladimir al final de la obra. “Vamos”, le contesta Estragón. Pero ninguno de los dos se mueve. Y la espera continúa.

Esperando a Godot

+ INFO

Nombre del montaje: Esperando a Godot

Disciplina: Teatro contemporáneo

Director: Alfredo Sanzol

Autor: Samuel Beckett

Adaptaci�n: Ana María Moix

Reparto: Miguel Ángel Amor, Paco Déniz, Juan Antonio Lumbreras, Juan Antonio Quintana, Pablo Vázquez

Escenografía y vestuario: Alejandro Andújar
Iluminación: Pedro Yagüe
Ayudante de dirección: Pietro Olivera
Ayudante de escenografía: María Matas
Producción: Centro Dramático Nacional

D�nde: Teatro Valle-Inclán

Direcci�n: Pza. Lavapiés, s/n. Madrid

Hasta: 19.05

Horario: De martes a sábados a las 20.30h. Domingos 19.30h.

Precio: 20 €. Día del espectador descuento 50%.

Venta de entradas: entradasinaem.es