Urtain

T. Valle-Inclán. Madrid

Si es cierto que antes de morir vemos pasar toda nuestra vida en fotogramas, tal vez Urtain no sean sino los pensamientos del morrosko de Cestona durante el lapso de tiempo en que su cuerpo tardó en caer desde un décimo piso. José Manuel Ibar “Urtain”, símbolo de una época infausta de la historia de España, se suicidó lanzándose al vacío desde la casa que le iban a embargar, desesperado, alcoholizado y olvidado por todos. Este hombre desgraciado, boxeador mediocre y convertido por el régimen franquista en souvenir de una España orgullosa de no tener nada salvo cojones, protagoniza el que fue uno de los mejores montajes teatrales de la temporada pasada en el Centro Dramático Nacional,. Viajó a Barcelona recalando en el Romea y vuelve ahora al Valle-Inclán para los rezagados que entonces no la vieron o para que repitamos, con mucho gusto. Tras el montaje, la mano de Animalario y unos actores excepcionales, en especial un enorme (en todos los sentidos) Roberto Álamo, que crea un Urtain lleno de matices –retratado con compasión, que no con pena–, un antihéroe clásico, con un increíble trabajo físico y de caracterización vocal. Raúl Arévalo y Alberto San Juan están estupendos en sus varios papeles (Arévalo como un muy convincente Pedro Carrasco, quién lo iba a decir). 

La audacia formal con la que Andrés Lima y Juan Cavestany enfrentan el texto y el montaje en sí es otra de las razones que hacen tan atractivo Urtain, planteado como un combate de boxeo en 12 rounds hacia atrás en el tiempo (desde la muerte del púgil hasta su nacimiento) y con un escenario reconvertido en cuadrilátero. La caída y auge del morrosko está contextualizada con los acontecimientos históricos relevantes de cada momento, mediante recursos muy imaginativos, como la introducción de personajes célebres (Raphael, Paco Martínez Soria, el boxeador Pedro Carrasco...). Los efectos visuales son fascinantes, casi de cine: el humo ambiental, la cámara lenta, el sudor que chorrea en cada puñetazo, el empleo de filtros de textura... Además de captar a la perfección ese paradójico efecto de hipnosis y belleza que hay en el boxeo, pese a su brutalidad, en esos movimientos coreografiados, en los cuerpos musculados que brillan bajo los focos del ring.

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RAMONA 12/10/2009, 13:45
Roberto Álamo conmueve hasta los tuétanos. Texto y puesta en escena excepcionales. En definitiva, imprescindible.
Neus 9/10/2009, 07:45
Vi la obra hace un par de semanas en el Romea, y ya tengo entradas para repetir a finales de noviembre con amigos alérgicos al teatro (sé que disfrutaran). La historia es buena (la del personaje y la colectiva), pero además la manera de contarla es BRUTAL, tanto por el trabajo de actores, como la puesta en escena, la iluminación …. Un golpe directo a las entrañas que emociona y conmueve. Gracias Animalario.
Rosa M. 30/09/2009, 00:14
Este sábado, fuimos a ver la obra de Animalario y estuvimos de acuerdo al salir de la representación Urtain sigue subiendo el liston de este grupo teatral dando golpes donde más duele, en nuestra memoria colectiva, en nuestro pasado olvidado convenientemente, en definitiva abriendo la herida del olvido a esta figura del deporte nacional, de como se puede estar en la cima y de como se cae de ella. Bravo Animalario! (No hace falta que supliquéis el boca a boca, vuestra obra vales la pena)
el pepeillo 17/03/2009, 18:14
buena puesta en escena, buena actuación, pero es una parodia vergonzante, Urtain merece un poco mas de respeto

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